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EL DIARIO digital
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La Facultad de Derecho de la UBA fue escenario de un cruce a los golpes entre la Juventud Universitaria Peronista y la agrupación libertaria Somos Libres. La institución repudió los incidentes y prometió sanciones. El Gobierno aprovechó para responsabilizar al rector.
Lo que empezó como una guerra de pintadas terminó en un ring improvisado en los pasillos de Derecho. Este jueves, militantes de la Juventud Universitaria Peronista (JUP) y de la agrupación libertaria Somos Libres pasaron de los insultos a los empujones y finalmente a los golpes, en una pelea que desató gritos y corridas en plena Universidad de Buenos Aires.
Según relataron testigos, el primer chispazo surgió cuando libertarios denunciaron que les taparon carteles y, en cuestión de minutos, los peronistas colgaron su bandera encima del stand opositor. El resto fue manual básico de gresca universitaria: acusaciones de "patoterismo", empujones, piñas y un par de celulares grabando todo para las redes.
Desde Somos Libres aprovecharon la viralización y denunciaron "intolerancia kirchnerista", mientras que la JUP acusó a los libertarios de "provocadores seriales".
El repudio oficial de la UBA
La Facultad de Derecho salió a calmar la tormenta con un comunicado donde marcó la cancha: "Repudiamos los hechos de violencia. La intolerancia no es admisible en una universidad pública y plural. Una vez recibidas las denuncias correspondientes, se aplicará el régimen disciplinario vigente".
El texto también recordó que la UBA debe ser "un espacio plural donde conviven distintas disciplinas y perspectivas" y subrayó que "no puede admitirse la intolerancia".
El Gobierno, a la carga
Lejos de bajar la espuma, el Ministerio de Capital Humano metió ficha: responsabilizó al rector por la seguridad dentro del establecimiento. "La integridad física de los alumnos es responsabilidad de las autoridades universitarias, en el marco de su autonomía. El rector puede solicitar la intervención de fuerzas de seguridad", advirtió la cartera.
Lo curioso: el comunicado oficial del Gobierno omitió mencionar las agresiones que recibieron los militantes de la JUP durante el enfrentamiento, lo que fue leído como un guiño a sus aliados libertarios.