El voleibolista Juan Vercellino, nacido en Abramo, habla de su presente en el Verde de Caballito.

“No me puedo quejar de mi cuarentena cuando hay gente que la está pasando mal de verdad" dice Juan Vercellino, el jugador nacido en Abramo y que es una de las esperanzas de Ferro Carril Oeste de Caballito en el vóley metropolitano.

A pesar de llevar menos de cuatro años en el club, el chico se siente muy identificado en el Verde. Su pasión por la música, la lectura, Islas Malvinas y las guerras mundiales, son temas que abordó en una extensa entrevista para el  sitio ferrocarriloeste.com.ar.

“La cuarentena la voy llevando bien, mejor de lo que hubiese pensado cuando arrancó todo esto. Con el pasar de los días fui viéndole el lado positivo. Estamos acostumbrados a llevar un ritmo de vida bastante agitado por lo general, y de un día para otro parar todo y empezar a tener tiempo de sobra fue algo extraño, y más cuando todavía no había arrancado la cursada online”, contó el Juan, campeón en los Juegos de la Araucanía en 2016 y 17 y quien cursa los estudios del Profesorados en Educación Física en el ISEF N°2 Federico Dickens.

- ¿Qué están haciendo ahora?
- Ahora ya empezamos a cursar por el campus y un poco esa tranquilidad y tiempo libre se fue terminando. Es levantarse todas las mañanas con alguna nueva unidad, PDFs para leer y algún trabajo práctico para hacer, así que no queda otra que apoyar la cola en la silla y hacerlos por más tedioso que sea. Pero siendo realista no me puedo quejar de mi cuarentena cuando hay gente que la está pasando mal de verdad, que no le alcanza para llevar un plato de comida a su casa para alimentar a su familia, otros que ni casa tienen, que han quedado en la calle, gente que tuvo que cerrar sus negocios, y ni hablar de las familias de toda la gente que a causa de este virus perdió la vida. La lista es larga y podría seguir... así que decir o pensar que yo la estoy pasando mal sería egoísta de mi parte. Por otro lado, vivo literalmente a una puerta de un compañero del club y su familia, así que suelo pasar con ellos bastante tiempo, son como mi segunda familia desde el día que pisé Buenos Aires por primera vez. Hacen mucho más fácil mi estadía tan lejos de casa y mi familia, son un gran sostén para mí.

- ¿Por qué llegaste a Ferro?
- Llegué al club en 2017. En una Copa Argentina de clubes nos cruzamos contra Ferro con mi equipo  de La Pampa, Unidos del Sur, y tiempo después mi técnico me avisó que querían que me venga a jugar acá. Empecé jugando en Abramo, en el colegio. A nivel club, después empecé a viajar 100 km. prácticamente todos los días para entrenar con Unidos del Sur, y ahí me mantuve jugando hasta el día que me vine a Ferro. Pasó un año, dos, tres, y acá sigo.

- ¿Qué es lo que más extrañás?
- Sin duda la familia. Mi familia es todo. Hay momentos que se extraña mucho y a veces duele bastante saber que no los vas a poder ver en el corto plazo. De todas maneras trato de no pensar demasiado en eso, pero bueno, todos tenemos nuestros días que necesitamos el abrazo o las charlas de mamá y papá.

- ¿Hay algún talento tuyo oculto que descubriste en este tiempo de cuarentena?
- Me compré un teclado en la cuarentena, así que ahí voy de a poquito aprendiendo en los ratos libres, haciendo un poco de ruido, ja.

- ¿Por qué elegiste jugar al vóley?
- Jugué paralelamente al fútbol hasta los 15 años más o menos, y a medida que me fui metiendo en un nivel más competitivo tuve que decidir entre los dos por las cargas horarias. Justo en ese momento empecé a concentrar con la selección de mi provincia para los binacionales, y me terminé tirando completamente al vóley.

- ¿Cómo te definís como jugador?
- Soy un jugador normalito. Tranquilo, cara rota para jugar. Trato de ir a los partidos siempre alegre, hacer algún que otro chiste en la red para descontracturar y contagiar un poco esto de que a los partidos no hay que sufrirlos. Estando tranquilos las cosas salen mucho mejor.

- ¿Tenés algún jugador referente en tu puesto?
- El único referente que tengo en mi puesto no es un jugador profesional justamente: Joaquín Campo. No mide 2 metros, no salta mucho, ni ataca fuerte, es un chico de pueblo normal, un amigo, súper humilde, profe de educación física. Cuando arranqué a jugar en La Pampa siempre me ayudó, estuvo en cada detalle. Yo me pasaba los entrenamientos mirándolo para ver como imitar lo que hacía. Le tengo un cariño inmenso.

- Cuando volvés a tu casa, luego de haber jugado, ¿te quedás enganchado con alguna jugada o cambiás el chip?
- ¡Uf! ¡qué pregunta! Me pasa que me quedo alguna que otra vez con alguna situación del juego en que hubiese sido mejor hacer tal o cual cosa, pero nunca lo uso como algo negativo. Al contrario, al siguiente entrenamiento la voy a ajustar hasta que me salga bien, y sino el otro, o el otro. Muchos jugadores se quedan con situaciones del partido que los llevan a frustrarse, y a terminar no creyendo en ellos mismo. Yo calculo que el día que deje de creer en mi mismo, dejo el vóley, no juego más. Sin confianza nunca vas a mejorar, nunca vas a encontrar tu mejor versión como jugador.

- Si no hubieras jugado al vóley ¿hubieras practicado algún otro deporte?
- Fútbol o natación. Siempre que vuelvo al pueblo, ya es costumbre el mensaje a los chicos para que organicen un partido para cuando llegue. Me gusta mucho, como jugador y como espectador. Siempre que puedo trato de ir a la cancha.

- ¿A qué deportista te gustaría conocer y por qué?
-  Supongo que Messi, porque Messi es lo más grande que hay. Los argentinos somos bravos igual, no nos gusta ni valoramos nada. Por otro lado, te diría el Manu Ginóbili y Scola, dos deportistas excelentes que claramente marcaron una generación. A pesar del paso del tiempo y la edad, la Selección nunca les quedó grande y mostraron su mejor versión siempre que se pusieron la de Argentina.

- ¿Tenés algún hobby?
-Me gusta mucho todo lo relacionado a la música. Puedo pasar horas tocando la guitarra o el piano. También me gusta leer. Pero sin duda soy fanático de Malvinas y las 2 guerras mundiales, creo que no dejé documental ni película sin ver, libro sin leer, ni podcast sin escuchar. Sinceramente no tengo idea de donde viene tanto interés en ese tema, pero bueno, gustos son gustos, ja.

- ¿Un sueño?
- Un sueño en cuanto a lo deportivo sería ir a los Juegos Olímpicos, creo que no hay evento que se le asome ni cerca. Y un sueño de la vida, supongo que formar una buena familia. Siempre me gustó la idea de tener hijos, pero bueno, tengo 21 años, ese sueño puede esperar tranquilo, no estoy apurado en lo más mínimo.