Escuchá esta nota
EL DIARIO digital
minutos
El silencio tenso que se estiró durante más de noventa minutos -mientras la TV confirmaba la victoria de Rosario Central en Arroyito- se rompió pasadas las ocho de la noche. La aparición agónica de Enner Valencia a los 51 minutos del segundo tiempo desató la euforia contenida tras tres años y medio de sequía local.
Bombos, banderas desplegadas sobre la avenida San Martín, bocinazos incesantes y el infaltable repertorio dedicado al clásico rival le dieron marco a una noche de festejo popular. Ni la incertidumbre previa ni la paridad ante Defensa y Justicia frenaron la caravana que, entre camisetas con la 5 de Paredes y el grito sagrado del ecuatoriano Valencia, celebró el primer gran impacto xeneize de este tramo final de 2026.