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Cristiano deja la Selección de Portugal

Llegó el día de devolver la camiseta siete dijo
"Llegó el día de devolver la camiseta siete", dijo.
Tras 23 años vistiendo la camiseta lusitana, el astro de Madeira comunicó su adiós definitivo mediante una emotiva carta pública. La decisión se produjo luego de la sanción de 30 días impuesta por la Federación Portuguesa tras abandonar la concentración a fines de septiembre.

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EL DIARIO digital

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A los 41 años, Cristiano Ronaldo puso fin a una era dorada en el fútbol mundial al anunciar este jueves su retiro definitivo de la selección absoluta de Portugal. La decisión fue comunicada por el propio futbolista a través de un video y un escrito publicado en sus redes sociales, bajo la premisa de que "ha llegado el momento de entregar la número siete al futuro".

El sorpresivo anuncio llega tras la sanción disciplinaria de 30 días de suspensión y una multa de 255 euros impartida por la Federación Portuguesa de Fútbol (FPF), a raíz del incidente registrado el pasado 30 de septiembre, cuando el delantero abandonó de forma intempestiva la concentración del seleccionado.

La carta de despedida completa

"A los portugueses: ha llegado el día de devolver la camiseta número siete de la selección de todos nosotros. Nunca la sentí como exclusivamente mía. Pero durante 23 años tuve el privilegio y la responsabilidad de vestirla, de defenderla y de llevarla conmigo a estadios de todo el mundo. Hoy ha llegado el momento de entregarla al futuro. No es una decisión fácil, porque hay decisiones que no se toman solo con la cabeza, sino también con el corazón.

Termina un camino que comenzó en agosto de 2003 y cambió mi vida para siempre. Cuando miro atrás y pienso en todo lo que viví en la selección, no veo sólo partidos, goles, récords o trofeos. Veo personas. Veo inmigrantes que, durante noventa minutos, sintieron a Portugal un poco más cerca. Veo a millones de portugueses a quienes nunca conocí personalmente, pero que formaron parte de mi vida.

Porque, al fin y al cabo, el fútbol es mucho más que un juego. El fútbol son las personas. A lo largo de toda mi trayectoria en la selección, busqué superar mis límites. Quise ganar, quise ser el mejor, quise hacer historia. Siempre fui exigente conmigo mismo.

Siempre quise más, siempre creí que podíamos llegar más lejos. Y di todo lo que tenía por esta camiseta. Hubo tardes y noches perfectas, hubo victorias que nunca olvidaré, hubo derrotas que todavía hoy me cuesta recordar. También fallé, también sufrí; hubo momentos en los que no fui capaz de dar a los portugueses aquello que tanto deseaban. Pero nunca me rendí. Y, sobre todo, nunca dejé de sentir orgullo por representar a Portugal.

A lo largo de estos años, aprendí cosas muy sencillas. Los goles pasan, los trofeos se quedan en los museos, los récords terminan siendo superados. Pero hay algo que el tiempo nunca logra borrar: el lugar que ocupamos en el corazón de las personas. Si alguna vez los hice felices, si alguna vez un gol mío los llevó a abrazar a alguien, a olvidar una preocupación o sentir orgullo por nuestro país, todo valió la pena. Porque ser portugués también es eso. Sufrimos juntos, nos levantamos juntos".

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