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EL DIARIO digital
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Operativo reseteo en marcha para Santa Rosa Rugby. Objetivo cumplido y la meta próxima de volver a un lugar donde nunca debió haber salido.
El desafío de sacar la cara por la Unión de Rugby del Sur para garantizar una plaza más en el Torneo Regional Pampeano B fue grande. Sobre todo por jugar en casa, ante un equipo de la Unión de Rugby de Mar del Plata como Campo de Pato de Balcarce. Pero a este equipo, mix de históricos con los que serán parte de la transición y los que bancaron en las mejores épocas, le gustan estos partidos, estas instancias para sellar el mejor año posible y, de aquí en más, atreverse.

En casa, este sábado, SRR venció 36-22 a Campo y festejó como se festejan los logros de conjunto. En un abrazo y momentos se trance, de felicidad.
El mérito del triunfo tiene que ver con no haber desesperado después de un inicio malo. El apertura Mateo Lahite sumó los primeros 3 de penal en 6 minutos tras la indisciplina de Santa Rosa que volvió a pagar caro sus errores, cuando a los 10 Manuel Martínez, con una gran corrida y quebrando tres marcas, apoyó para llegar a 8-0.
Entendiendo que era necesario responder rápido, Ignacio Costabel apoyó en 13 minutos y Fran Benéitez sumó el bonus para meterse en juego. Y Nico Vlasich, a pura polenta, puso al frente al local 12-8, después de un muy buen movimiento de los delanteros.
El juego ahora sí se armó y las propuestas eran claras. Campo supo que con la velocidad de sus tres cuartos podía hacer daño, romper la oposición local y ganar metros. SRR, en cambio, pensaba más con los gordos y proponía más eso juego.

El visitante, en este esquema, salió ganando en el parcial porque a los 37 Martiniano Vulcano ingresó en el ingoal local y el 10 sumó 2 para terminar 15-12 arriba.
Santa Rosa necesitó de un golpe para despertar definitivamente. Y que los líderes aparezcan. Porque el try de Fausto Cánepa a los 2 minutos, convertido por Lahite, no hizo más que encender las alarmas con el 22-12.
Surgió la figura de Simón Punte, no solo desde su visión de empuje y juego, sino desde el mensaje de que todo es posible y que nadie ose de rendirse cuando la batalla está en marcha.
De su mensaje se contagiaron sus lugartenientes y con una gran demostración de coraje, Benja Lang (partidazo) arrastró marcas y se tiró de lleno en el ingoal. Los 2 convertidos por Benéitez, volvieron a meter en juego a Santa Rosa. Esa acción fue la que inició lo que vino después a pesar de no haber tenido una buena obtención.

Nació el espíritu de equipo, los esfuerzos se multiplicaron y otra vez Facu Epinal envió un mensaje al resto de lo que es capaz de ser y dar en este equipo. De paloma, a la victoria. Luego llegó el try de Ricardito Reina (un veterano al que le gusta esto de convivir en medio del umbral del esfuerzo con el éxito), y el último de Fermín Sagalerba para el 36-20. Cuando ya todo era papel picado, bengalas amarillas y bordós, y el canto de el que no salta es de la C.

Santa Rosa lo hizo ganó en Olavarría y ganó en casa. Hizo la tarea y espera para volver a desafiar y a desafiarse en una atmósfera que estaba extrañando.
Esteban Szelagowski fue el árbitro, acompañado de Mauricio Barroso y Santiago Rey. En Intermedia también fue victoria 36-14 de Santa Rosa.