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EL DIARIO digital
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El calendario marca 30 de octubre y el mundo del fútbol vuelve a detenerse para rendir tributo a su deidad más terrenal. A 66 años del nacimiento de Diego Armando Maradona, la memoria popular rescata la trayectoria de un talento irrepetible que partió desde los potreros de Villa Fiorito para reescribir la historia del deporte global y convertirse en un símbolo identitario ineludible.
Nacido en Lanús en 1960, el astro dio sus primeros pasos en el profesionalismo con la camiseta de Argentinos Juniors en 1976, cuando apenas contaba con 15 años. Su estilo impredecible, la gambeta indomable y una visión de juego fuera de todo libreto lo catapultaron velozmente al estrellato. En 1981 llegó a Boca Juniors para consagrarse campeón del Torneo Metropolitano antes de dar el salto al fútbol europeo.

Tras su paso por el Barcelona donde conquistó la Copa del Rey, la Copa de la Liga y la Supercopa, Maradona desembarcó en el Napoli para protagonizar una de las gestas más románticas e impactantes de la historia deportiva: lideró a un club humilde del sur italiano a desafiar a los gigantes del norte, logrando dos scudettos, la Copa Italia, la Copa de la UEFA y la Supercopa.
La consagración definitiva y el mito inmortal
Sin embargo, la cumbre de su carrera quedó sellada con la camiseta de la Selección Argentina en el Mundial de México 1986. Bajo el liderazgo táctico de Carlos Salvador Bilardo y portando la cinta de capitán, Diego firmó la actuación individual más descollante de la historia de las Copas del Mundo. Aquella tarde de cuartos de final ante Inglaterra concentró las dos caras de su genio: la picardía criolla de la "Mano de Dios" y la obra maestra absoluta del "Gol del Siglo".

Luego de conducir al seleccionado a una nueva final en Italia 1990 y tras su participación en Estados Unidos 1994, el trazado de su carrera continuó en Sevilla y Newell's Old Boys, para sellar su retiro definitivo en La Bombonera en 1997. Años más tarde, su pasión por los colores nacionales lo devolvió a la Selección en el rol de director técnico durante el Mundial de Sudáfrica 2010.
A seis años de su partida física, ocurrida el 25 de noviembre de 2020, la figura de Maradona trasciende las estadísticas, los trofeos y el paso del tiempo. Diego sigue vivo en el sentimiento popular no solo como el mejor futbolista de todos los tiempos, sino como la encarnación de una pasión colectiva que desafía cualquier frontera.
