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EL DIARIO digital
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El Colo Nicolás Jara Lozano es, a esta altura del fin de domingo, un personaje querible. Es como un guerrero que curó las heridas de sus batallas, las cicatrizó y volvió al campo años más tarde pero con más fuerza que antes.

En dos días va a cumplir 40 años. Como si se tratase de una analogía con el básquet y Manu Ginóbili, podría ser el pibe de 40 del tenis nacional. O un personaje salido de El Eternauta que aún funciona. Viejo, para el deporte, pero vigente.
En el complejo MB Tenis, el neuquino que tiene que trabajar diez horas por día dando clases para juntar el dinero y salir a la búsqueda de victorias para subsistir, vuelve a ganar. Pero evolucionado como a contrapelo de la historia respecto de aquel que ganó en este mismo escenario en 2023.
"Estoy jugando más, entrenando más, cuidándome ", dice, serio, pero repasando su presente sin ocultar su pasado.
Fue número 1 del país en las categorías de 16 y 18 años y enfrentó a una camada de jugadores dorados como Juan Martín del Potro, Leo Mayer y Horacio Zeballos, hoy uno de los mejores doblistas del planeta. Todos están pintados con un pasado, a veces con más, a veces con menos fortuna. Como el Colo, un jugador de un talento único que tiene en su pecho el honor de ser el tenista argentino de más edad (37) en sumar puntos ATP.
En Santa Rosa es querido. Martín Borthiry le volvió a hacer, como tres años atrás, un lugar en el torneo de libres. Y devolvió esa invitación con dividendos. Es que el público que presenció la final regresó a casa con un agradable sabor de boca tras la victoria con autoridad sobre Valentín Guadagno (llegó a ser 1000 del ranking mundial) por 6-4 y 6-3 en 1h13m de juego.
La previa
En una de las semifinales, y en un partidazo, Jara Lozano había vencido en la mañana a Tomás Zimmermann por 4-6, 6-4 y 6-0, después de casi dos horas.
El neuquino estuvo break abajo en el segundo set, pero se recuperó y, con dos rompimientos seguidos y la ratificación de su servicio, llevó el partido a un definitivo parcial, en el que dominó a gusto y placer a su rival.

Por su parte, Valentín Guadagno le había ganado con autoridad, 6-3 y 6-3, a Bruno Temi.
Guadagno avanzó a las semifinales por la no presentación de Seminara, mientras que Temi se deshizo de Máximo Spinozzi por 6-3 y 6-4.
En el lado bajo del cuadro, Zimmermann le había ganado a Pavolini por 6-3 y 7-5, mientras que Jara Lozano había despachado a Meyer por 6-2 y 6-1.
La final
La final, con los ojos mirando al cielo, comenzó con dos rápidos quiebres de Jara, que se puso 4-0. Metió la bola profunda, sacó muy bien y devolvió mejor, contragolpeando para dejar sin chances a Guadagno, quien no podía entrar en el partido.
Recién el chico nacido en el Partido de la Costa ganó el primer game con su saque y, potenciado y con impulso, quebró a Jara para quedar 2-4 y con su saque.
Rápidamente, el neuquino quebró para quedar 5-2 y sacar para set. Pero falló mucho con su derecha, no controló los golpes como antes y Guadagno vio una luz para quebrar y conservar el saque, alimentando alguna esperanza.
Con toda la experiencia y la clase de un jugador de otra categoría, Nico Jara cerró el parcial 6-4 en 44 minutos, con saque y red.
El comienzo del segundo fue similar, con un rompimiento del servicio para el patagónico y una rápida ventaja de 2-0.
El bonaerense quebró en el tercer game el peor de todo el partido de Jara y el partido se emparejó mucho. Llegaron al 3-3 y, en el famoso séptimo juego, Jara quebró. Lo que vino después fue el viaje en primera hacia la victoria, tras 39 minutos de juego.
Passings, saques ganadores y una resolución con un precioso drop de un jugador de elite al que el tenis le sigue dando años de vida.