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La historia de la Copa del Mundo

El molde de la copa en yeso
El molde de la copa, en yeso.
El escultor italiano Silvio Gazzaniga diseñó el trofeo que se entrega desde 1974. La obra representa celebración, victoria y esfuerzo.

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EL DIARIO digital

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El escultor italiano Silvio Gazzaniga diseñó el trofeo que se entrega desde 1974. Su obra representa el esfuerzo del futbolista, la celebración de los hinchas y el instante de la victoria. El original siempre vuelve a manos de la FIFA.

A pocos días de la final del Mundial 2026 entre Argentina y España, el trofeo más codiciado del fútbol volverá a ocupar el centro de la escena. Detrás de su reconocida figura existe una historia que comenzó hace más de cinco décadas en un pequeño estudio del barrio Brera, en Milán.

Según una publicación de Los Angeles Times, basada en información de la agencia Associated Press, el escultor italiano Silvio Gazzaniga buscó reunir en una sola pieza tres emociones vinculadas al deporte: el sacrificio del atleta, el júbilo del público y el momento de la consagración.

El concurso que cambió la historia

La FIFA debió encargar un nuevo trofeo después del Mundial de México 1970. Brasil había conseguido su tercer campeonato y, de acuerdo con las reglas vigentes en aquel momento, obtuvo el derecho a conservar definitivamente la Copa Jules Rimet.

La entidad internacional abrió entonces un concurso al que se presentaron más de 50 propuestas procedentes de distintos países. Gazzaniga, quien trabajaba para la empresa milanesa G.D.E. Bertoni, fue el único participante que entregó un modelo completo de su proyecto.

Esa maqueta permitió que el jurado observara no solamente la forma de la copa, sino también el concepto que encerraba. La propuesta fue elegida y comenzó a utilizarse en el Mundial de Alemania Federal 1974.

El diseño presenta dos figuras humanas que surgen desde la base y se elevan en forma de espiral hasta sostener una esfera que representa al planeta Tierra. Giorgio Gazzaniga, hijo del escultor, explicó que su padre trabajó sobre numerosos bocetos antes de desarrollar una estructura semejante a dos cadenas de ADN en movimiento.

El esfuerzo del futbolista y la alegría del hincha

La superficie irregular de las figuras no fue una decisión casual. Gazzaniga quiso reflejar allí el desgaste físico, la lucha y el sacrificio que debe atravesar un deportista para alcanzar la victoria.

Los cuerpos se elevan y sus brazos terminan sosteniendo el mundo. Esa posición representa al mismo tiempo el triunfo del futbolista y la celebración de los aficionados.

El escultor, fallecido en 2016, también participó en la creación de otros reconocidos premios internacionales, entre ellos la Copa de la UEFA —actual Europa League— y la Supercopa de Europa.

Su familia conserva dibujos, bocetos, el prototipo presentado ante la FIFA y un molde de cera utilizado durante el proceso de elaboración del trofeo.

La Jules Rimet, robada y desaparecida

La primera copa mundialista había sido entregada en el torneo inaugural de Uruguay 1930. Representaba a Nike, la diosa griega de la victoria, y posteriormente recibió el nombre de Jules Rimet, en homenaje al dirigente francés que impulsó la creación del Mundial.

El trofeo fue robado por primera vez en 1966, cuando se encontraba expuesto en Inglaterra antes del comienzo del campeonato. Días más tarde fue encontrado debajo de un arbusto en el sur de Londres por un perro llamado Pickles.

El segundo robo ocurrió en 1983, en la sede de la Confederación Brasileña de Fútbol. La copa nunca fue recuperada y una de las hipótesis más extendidas sostiene que fue fundida.

El campeón solamente recibe una réplica

La Copa del Mundo actual mide casi 37 centímetros, está elaborada en oro de 18 quilates y posee una base decorada con dos anillos de malaquita verde, una piedra elegida para representar los campos de juego.

Aunque el capitán campeón puede levantarla durante la ceremonia de premiación, la selección ganadora no conserva el original. Después de los festejos, la copa regresa a la FIFA y queda bajo custodia en Suiza. La federación campeona recibe una réplica bañada en oro.

Las normas también fueron modificadas para evitar que una selección pueda quedarse definitivamente con el trofeo después de obtener tres campeonatos. Alemania y Argentina ya lo levantaron en tres oportunidades desde su estreno: los alemanes en 1974, 1990 y 2014, y la Albiceleste en 1978, 1986 y 2022.

El Mundial 2026 es el decimocuarto campeonato en el que se utiliza el diseño de Gazzaniga. La FIFA prevé mantenerlo, al menos, hasta la edición de 2038.

Giorgio Gazzaniga todavía recuerda la primera vez que la creación de su padre fue entregada a un campeón. Ocurrió en 1974, cuando Alemania Federal derrotó a Países Bajos en la final disputada en Múnich.

Al observar la celebración del equipo alemán y de todo el estadio, comprendió que aquella escultura había superado definitivamente los límites del taller familiar: "Fue el momento en que un objeto se convirtió en un ícono".

Fuente: publicación de Los Angeles Times, con información de Associated Press.

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