El líder de la Revolución cubana falleció en 2016. Se conocieron con Diego en 1987 y tuvieron un vínculo de respeto y admiración mutuos.

Una última mueca del destino. Un símbolo final para una vida cargada de momentos que quedaron para siempre en la historia. El 25 de noviembre, desde este año fecha que pone punto final a la vida y obra de Diego Armando Maradona, coincide con la fecha del fallecimiento de Fidel Castro, uno de los líderes políticos que más y mejor representó al Diez argentino.

Fidel falleció el 25 de noviembre de 2016 y sus cenizas fueron veladas durante dos días en el Memorial José Martí de la capital cubana, para luego ser trasladadas en una caravana que durante cuatro días recorrió el país a lo largo de 900 kilómetros hasta Santiago de Cuba.

La ceremonia de inhumación se efectuó el 4 de diciembre en el cementerio de Santa Ifigenia, donde los restos fueron depositados dentro de una gran roca de granito gris con una placa de mármol verde oscuro en la que se lee en relieve "Fidel".

En la nación caribeña no hay monumentos, bustos o calles con el nombre del ex mandatario, conforme a su última voluntad y a una ley al respecto aprobada por el parlamento.

Diego Maradona no pudo estar ahí. Se encontraba a miles de kilómetros, en Zagreb, la capital de Croacia, donde presenció la histórica conquista de la Copa Davis del equipo que tenía como emblema Juan Martín Del Potro y capitaneaba Daniel Orsanic.

“Me agarró un llanto terrible porque fue como mi segundo padre”, dijo Maradona cuando murió Fidel. “Él me dejó una frase, me dijo ‘te venís a despedir, ¿no?’. Le dije ‘no, maestro’. Yo estaba con un llanto porque me sorprendió, es como que me hubiese pegado un saque Del Potro en el pecho, que te diga Fidel Castro ‘te venís a despedir…’. Me largué a llorar”, agregó.

La relación entre Diego y el líder de la revolución cubana tuvo varios capítulos desde que se conocieron en 1987. Y el argentino reflejó esa admiración con el tatuaje que se hizo del cubano en el gemelo de la pierna izquierda.

Su mayor punto de contacto fue cuando el crack argentino realizó en la isla un tratamiento de recuperación a su adicción a las drogas. Vivió allí entre 2001 y 2004.

Luego, visiblemente recuperado, Diego sorprendió a todos al conducir un ciclo televisivo: “La noche del Diez” en el que invitó y entrevistó a Fidel, entre otros personajes emblemáticos.

El preparador físico de Maradona en su etapa de esplendor, Fernando Signorini, reveló que luego de la Copa de América 87 organizada en Argentina, Diego Maradona fue invitado a mediados de julio a vacacionar a las playas de Varadero, a 130 kilómetros de La Habana. “La idea lo entusiasmó, no solo por la posibilidad de disfrutar de los encantos de ese paraíso tropical, sino porque la visita incluía una especie de alucinante bonus track.. Un encuentro con el legendario líder de la Revolución Cubana, el Comandante Fidel Castro”, contaba Signorini sobre aquel primer encuentro en la Casa de Gobierno, a metros de la mítica Plaza de la Revolución.

“Por más de cinco horas quedamos cautivados por su avasallante personalidad, plena de contagioso entusiasmo y fino sentido del humor”, relató Signorini, testigo del encuentro en el que surgió una curiosidad: Fidel quería saber si había una fórmula infalible para patear los penales. “Antes de patear, miro al arquero”, le confesó Diego. El presidente cubano tomó un cuaderno, anotó la fórmula y respondió: “Mañana mismo la pruebo”, provocando las risas de los presentes.

Fue el primer capítulo de una relación de amor y respeto que, casualidad o no, comparten ahora con el punto final de cada historia.