La tapa de EL DIARIO de hoy

El predio de Calfucurá Rugby luce descuidado y varios piden por el regreso.

Calfucurá Rugby nació como un proyecto de caridad y casi ejemplar. De dar, contener y transmitir los valores de este deporte, como una gran familia.

Por eso, año tras año un grupo de aficionados al deporte e involucrados con causas sociales decidieron generar un espacio en donde chicos de barriadas populares como El Molino, Zona Norte y otros puntos se juntaran a jugar rugby, conocer del deporte y tomar una merienda.

Pero en pandemia todo proyecto quedó en silencio. En cualquier ámbito, no solo en el rugby. Pero en el caso de Calfucurá, los que celebraron las buenas acciones hoy se lamentan por el estado penoso del espacio, en cercanías del Molino Werner.

Pastos altos de varios meses y casi nula actividad en plena Fase 5 decretada por el Gobierno.

Un conocido futbolista pampeano, con pasado en primera nacional, se acercó a ofrecerse para acomodar el pasto, delimitar los espacios y devolverle la vida al lugar, pero tuvo respuesta negativa. También lidera un proyecto social y lo que buscaba era un lugar para que sus chicos jueguen a la pelota. 

La población de deportistas que participaban de encuentros amistosos, por lo que se pudo saber, recibe su vianda, pero no son pocos los que piden volver a disfrutar del aire libre y el deporte, sabiendo que está permitido. Como ocurre en muchas instituciones de la provincia.