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EL DIARIO digital
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"Estoy convencido de que la idea de juego se plasmó en cancha. El equipo tuvo rendimiento a partir de algo muy claro. Las metas eran básicas: cuando teníamos la pelota, con juego elaborado y directo según las circunstancias, tratábamos de desequilibrar por las bandas y aprovechar esa capacidad, incluso del medio hacia arriba, para resolver en los últimos metros. Buscábamos el gol. Cuando no tuvimos la pelota, defendíamos desde la primera línea para evitar que el rival jugara".
La definición bien podría ir a un pizarrón, con líneas y círculos, y cuadros. También en filminas, las que volvió a familiarizar Alberto Fernández en el inicio de la pandemia.
Es de un hombre feliz como Alfredo Sauro, el entrenador del Deportivo Matadero que el 22 de febrero les preguntó a sus jugadores cuál era el objetivo que se proponían para la campaña. Y que el 23 de febrero los abrazó, les dijo que era necesario cerrar un comportamiento ejemplar recibiendo medallas, porque "lo que se gana en cancha, se celebra en cancha".
El técnico, que ha aprendido a hacerse fuerte para superar situaciones al extremo, de esas para las que hay que estar preparado cien barra cien de la cabeza, lo dice una y otra vez: "Estoy feliz porque vi un barrio feliz".
El día después de consagrarse ante Sportivo Luan Toro, Sauro habla del gran año y deja la puerta abierta para la continuidad y seguir haciendo más grande el surco de su paso por una institución nueva y con ideas frescas: "Hoy es tiempo de festejar, después se verá".
- ¿Qué podés decir de la identidad que ha logrado el equipo en el año?
- Habíamos observado el funcionamiento del año pasado y decidimos cambiar el sistema. El equipo jugaba con línea de tres, pero por las características de juego, decidimos hacer línea de cuatro. Les dije que les iba a hablar mucho, a convencerlos para llegar a cada partido y hablar solo de tres o cuatro cosas puntales. Ganamos cuatro amistosos previos, empatamos uno y el equipo demostró su poderío ofensivo. Jugamos 20 partidos por los puntos, ganamos 13, empatamos 5, perdimos 2, hicimos 38 goles, y en 20 nos hicieron 11. El rendimiento quedó demostrado en la cancha. Primeros en la primera fase, primeros en la segunda fase, en semis primeros y en la final también.
- Siempre se habla, en estos casos, de prejuicios. Por el barrio, por la calidad de jugadores, por la posibilidad de desarrollar un proyecto.
- Tengo 67 años, no quería hablar de las cuestiones de salud y a veces son duras porque no sabés cuánto tiempo podés estar. Y creo que hay que dejar de lados los prejuicios, las habladurías. Hay que intentar. Yo fui a trabajar como si fuera a trabajar al lugar más careta del mundo. Y hay que respetar la idiosincrasia, desvestirse de prejuicios muchos sueños no se han concretado por el miedo a intentarlo. Uno de los factores que nos ayudó a dirigentes, cuerpo técnico, jugadores, es aprovechar los recursos que teníamos a disposición y animarnos a intentar algo. Nos pusimos metas claras y posibles de realizar. No dijimos "Vamos a jugar la Copa Libertadores". De mínima queríamos hacer la mejor campaña y de máxima, ganar el torneo y ascender. El objetivo institucional en el arranque fue sostener la actividad, con el acompañamiento de la gente y eso fue maravilloso. El comportamiento y la disciplina dentro del campo de juego muchos factores confluyeron. Ahora, en la A, se viene un desafío enorme para la institución. Pasado el festejo, habrá nuevas metas. Fui a trabajar para el club, no fui a poner un kiosco. Nos ayudamos y no excluimos a nadie. Les dije que nos teníamos que atrever. Estoy muy feliz.
- Decís que estás feliz porque ves a la gente del barrio feliz.
- El club me llevó me llevó para trabajar para el club. Yo también me anoto un mérito, un título, un logro, pero esto también es de todos. La intención es dejar una huella, el día que no esté estaría bueno que te recuerden porque hiciste algo.
- ¿Sentís que todavía sigue habiendo estigmas sobre el barrio?
- Sé lo difícil y lo postergado que puede estar un barrio o cómo se lo estigmatiza. Yo soy una persona muy sencilla. Me han criticado por andar con apuntes abajo del brazo. Nací en la estación de un pueblo en Buenos Aires, caminaba y llevaba el cuadernito debajo del brazo desde niño. Uno tiene que ser fuerte mentalmente. Si hay algo que logramos es haber estado preparados para la adversidad y el éxito. Mi viejo decía que "No te envilece el triunfo y te humille la derrota". "Nunca vendas la piel antes de matar el oso". Nosotros, hasta el último día, trabajamos. Convenciendo a través del mensaje, escuchando, sabiendo las dificultades. Javier Benvenuto, Pepe Díaz, los profes, Gastón, el Chino, masajistas, una profesional en psicología del deporte. El trabajo fue multidisciplinario. Hay que tener la cabeza abierta para seguir aprendiendo.
- ¿Qué podrías decir de tus jugadores?
- Quisieron ser mejores, no se quedaron solo con ser buenos jugadores. Los aplaudo. Si a mí me toca seguir, me gustaría que sigan creciendo. Se me piantaron algunas lágrimas. Vi mucha gente que tuve de chiquitos y hoy son hombres y con familias, muy contentos por este presente. ¿Cómo no voy a estar feliz si gente de todas las edades está feliz? La disciplina es un condimento para lograr el éxito y lo conseguimos. Por el estímulo para generar eso y por la respuesta.
- ¿Vas a seguir?
- Quiero. Los convoqué mañana en el polideportivo para jugar un picadito, charlar y disfrutar. Hoy es tiempo de festejar, después se verá.