En el Barclays Center de Brooklyn, Tank conservó su título regular ligero de la AMB con un triunfo en el sexto round.
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EL DIARIO digital
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Con un sensacional nocaut en el sexto asalto, el estadounidense Gervonta Davis se impuso en la madrugada de este domingo en el duelo de invictos ante su compatriota Rolando Romero, y conservó el título regular ligero de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) en el Barclays Center de Brooklyn.
El combate sobre el cuadrilátero no reflejó la misma tensión que se había percibido en la previa. De hecho, la primera conexión plena y efectiva fue la decisiva. Es decir que, hasta el desenlace, se había visto muy poco sobre el ring, teniendo en cuenta que se trataba de dos noqueadores implacables, que llegaban enemistados debido a viejas rencillas.
El campeón, quien construyó su carrera de la mano de Floyd Mayweather y su empresa promotora, resistió unos pocos ataques que no tuvieron la claridad ni la potencia necesaria para comprometerlo en los rounds iniciales y esperó agazapado su momento. Entró a la zona de intercambio cuando vio las condiciones para hacerlo y salió de ella cuando notó que Romero podía hacerle daño.
La pelea era pareja y ninguno podía prevalecer más allá de algún golpe esporádico. Ambos eran conscientes de la explosión de los puños del oponente, y quizás por ello adoptaron una postura cautelosa desde el campanazo inicial. Davis llegó a esta noche con 24 nocauts sobre 26 victorias en su carrera, mientras que Rolly presentó un registro de 14 victorias, 12 de ellas antes del límite.
El aspirante, nacido en Las Vegas, pero de familia cubana, buscó abrirse camino con jabs que resultaron intrascendentes en los primeros asaltos. Gervonta pareció escanear a su rival, en busca de posibles debilidades. Lo que sucedió en este tramo fue tan poco, que incluso los espectadores desviaron su atención a una de las gradas durante varios segundos, donde aconteció algo que la transmisión no alcanzó a mostrar.
Solo un golpe de Romero sacó a la pelea del letargo. El de Baltimore cayó, pero no por el impacto sino por un empujón. El árbitro ni siquiera comenzó la cuenta. Davis se mostró pleno antes del campanazo de ese segundo asalto, con un zurdazo que puso en alerta al rincón del retador.
La intensidad fue en franco descenso, y apenas se apreciaron algunos cruces sin relevancia. La prudencia comenzó a dominar el cuadrilátero y, en ese contexto, pareció crecer la figura de Gervonta, aunque sin poder hacerse dueño de la pelea, ante un Romero que no encontraba la distancia para ejecutar un buen intento.
El primer golpe claro de la contienda llegó en el sexto round y fue el impacto del nocaut. Rolly vio un hueco y, envalentonado por un derechazo abierto que conectó parcialmente sobre la zona baja de Gervonta, tiró un zurdazo abierto. Pero allí entró en acción el ojo clínico del campeón.
Davis vio venir a su rival desguarnecido, quizás como nunca en toda la pelea, y lo conectó con un volado de zurda, uno de sus golpes preferidos. Las consecuencias fueron inmediatas: Romero cayó contra las cuerdas y luego sobre la lona, sentado y perdido.
Ayudado por sus puños, el retador se levantó, pero apenas podía mantenerse en pie. El árbitro del pleito lo estudió unos segundos pero las piernas de Romero no respondieron adecuadamente. Parecían de gelatina. Entonces, acertadamente, decidió dar por finalizada la pelea.
Otrora campeón superpluma y superligero, Tank (Tanque, apodo que porta desde su niñez por el tamaño de su cabeza), retuvo así su cinturón ecuménico de la AMB.
Quien dejó su invicto en Nueva York fue Romero. En agosto de 2020, Rolly había obtenido el cetro interino de la AMB al vencer por puntos al dominicano Jackson Marinez en Uncasville, pero el organismo con sede en Panamá inició el año pasado una política de reducción de campeonatos mundiales y, como parte de ella, declaró vacantes todos esos títulos.
Los 11 peleadores afectados por esta medida fueron reposicionados en los rankings de las distintas categorías y Romero fue designado entonces como retador obligatorio de Davis.
Una previa caliente
Un empujón del campeón que derribó del escenario al aspirante luego del cara a cara posterior al pesaje desencadenó el viernes una pequeña batahola en la explanada del Barclays Center.
Esta escaramuza (nada que no se haya visto antes en la víspera de una pelea) fue el último episodio de una cadena de provocaciones e insultos que llevaba meses forjándose entre dos hombres que nunca escatiman al momento de la metralla verbal.
Según Romero, el más interesado en echar combustible a la fogata en la previa, el origen de la animadversión entre ambos radicaría en un supuesto incidente ocurrido en 2016, del que nadie dio cuenta entonces y que nadie dice recordar hoy, salvo él.
Esta pelea estaba pactada inicialmente para el 5 de diciembre del año pasado, pero a fines de octubre la organización del evento decidió excluir de la contienda a Romero luego de que una mujer lo denunciara por una agresión sexual.
Su lugar fue tomado por el valeroso mexicano Isaac Pitbull Cruz, quien le demandó a Davis doce rounds de trabajo y terminó perdiendo por puntos en Los ángeles.