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EL DIARIO digital
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En tiempos en los que la música parece obligada a medirse por reproducciones, apariciones públicas y circulación en plataformas, Atípica Pampa Folclore Urbano propone otro punto de partida: hacer canciones que digan algo. Para Sabrina Casale, vocalista y guitarrista de la banda, el objetivo es llegar "al oyente, a la persona que escucha, al trabajador, con un mensaje que valga la pena" y que la música sea "también un refugio de las cuestiones que más nos duelen".
Esa definición atraviesa el lanzamiento de "Vientos Cruzados", el videoclip oficial de una canción incluida en Vorágine, segundo disco del grupo piquense. La obra fue compuesta entre septiembre y octubre de 2023, en pleno clima electoral, y desde ese origen dialoga hoy con un presente marcado por tensiones sociales, políticas y culturales.
"En aquel momento la idea de escribir tuvo que ver con el desahogo de pensar: qué es lo que se viene, según los números que estamos teniendo", contó Casale. Y añadió: "Qué es lo que se viene para la educación, para la política, para la cultura, para lo social, para el trabajador, para todo lo que nosotros consideramos importante y que es nuestra bandera desde lo artístico".
Atípica Pampa está integrada por Marco Castro en guitarra, Juan Gustavo Adam en bajo y producción, y Sabrina Casale en voz y guitarra. La banda se formó en General Pico en octubre de 2020 y desde entonces editó dos discos: Ramé, en 2021, y Vorágine, publicado el año pasado.
La propia Casale definió al proyecto como una banda independiente "de música propia desde letra y desde la música, relacionada con cuestiones políticas, sociales, culturales, desde las raíces sonoras de lo folclórico".
Apuesta audiovisual
En "Vientos Cruzados", esa búsqueda aparece a través de la huella pampeana, pero intervenida por otros lenguajes. El videoclip fue dirigido, filmado y editado por Mariano Barroso, y se realizó con el acompañamiento del Instituto Superior de Bellas Artes, que facilitó sus instalaciones.
"Fue una elección consciente en relación a que es una institución artística de educación pública, y con todo lo que eso significa para nosotros", detalló Casale.
La pieza audiovisual trabaja en blanco y negro y con plano secuencia. Esa decisión buscó construir una atmósfera de continuidad y, al mismo tiempo, bajar el volumen de una discusión que suele aparecer cargada de gritos, urgencias y violencia verbal. "Es un mensaje el que está en 'Vientos Cruzados' que en general lo escuchamos a los gritos en las calles, en las redes, en las conversaciones del día a día", dijo.
Frente a ese ruido social, la banda eligió otro registro. "Dijimos: cómo lo llevamos a la calma para poder encontrarnos artísticamente con esta verdad que generalmente es cruda", explicó Casale.
La crítica cultural también aparece en la forma en que Atípica Pampa piensa su propio recorrido. Casale marcó distancia de una lógica musical dominada por el rendimiento inmediato. "Nuestros objetivos como banda no son quizás los relacionados al éxito en streaming o al éxito en apariciones públicas, sino en relación a poder unificar el mundo educativo con el mundo de la música, con lo político, con lo cultural", expresó.
La banda, de hecho, reconoce una particularidad dentro de la escena provincial. "Nosotros somos una banda de folklore que no toca tanto en vivo, lo cual en esta provincia es un poco contradictorio", dijo Casale. Sin embargo, esa menor presencia escénica convive con una circulación sostenida desde lo audiovisual.
"Tenemos más impacto quizá en las provincias desde los videoclips", contó. Según señaló, sus producciones llegaron a oyentes de Tucumán, Río Negro y Buenos Aires. "Es rara nuestra presencia, no tan física, pero sí desde lo visual", resumió.
Con "Vientos Cruzados", Atípica Pampa invita a "mirar, escuchar y leer lo que dice la canción, más allá de la vorágine de cosas que nos van atravesando". Y en esa invitación aparece también una clave territorial y política: "Bajar un poquito acá nomás, a dar una vuelta por la esquina a ver lo que está pasando".