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Chile autorizó el uso de Sinovac para chicos mayores de 6 años

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Lo hizo tras analizar los resultados de un estudio chino que vacunó a unos 500 menores de entre 3 a 17 años. Comienzan en 15 días.

Con la autorización de la vacuna Sinovac para mayores de 6 años, el país vecino comenzará a vacunar niños en quince días.

Pasado el mediodía de este lunes, el Director del Instituto de Salud Pública de Chile, Heriberto García, caminó visiblemente alegre a enfrentar los micrófonos de los medios.

El comité de expertos de la agencia reguladora trasandina había autorizado, tras analizar los datos presentados por Sinovac para niños entre 3 y 17 años, su uso de emergencia en mayores de 6 años.

A juicio de la autoridad, desde esta edad “los datos existentes garantizan una buena respuesta inmune de la vacuna, además, se considera a este grupo en etapa escolar como el de mayor movilidad, por lo que la vacunación resulta en ellos particularmente beneficiosa, teniendo en cuenta, también, el escenario de la aparición de nuevas variantes”.

Horas más tarde, la subsecretaria de Salud, Paula Daza, fijaba fechas: los escolares comenzarán a vacunarse en los colegios dentro de los próximos 15 días, probablemente después de las Fiestas Patrias del país.

Pero, ¿por qué este país sureño, de símil ingreso per cápita la Argentina, se instaló a la vanguardia del proceso de vacunación, superando a potencias mundiales?

La credibilidad

A pesar del mal momento político que vive Chile, desconocer su evolución económica e institucional en los últimos 40 años sería un ejercicio miope. Los chilenos se encuentran totalmente inmersos en el comercio mundial (ostentan el record de ser la economía con mayor número de tratados de libre comercio) y sus instituciones gozan de credibilidad en el exterior.

Así, en mayo de 2020, se sentó en la mesa con diversos laboratorios a negociar contratos. No le exigieron glaciares ni garantías, tampoco aceptó a renunciar a su soberanía –razón por la que finalmente desechó el contrato con Janssen-, lo único que ofreció a cambio fue su historial de pagos en tiempo y forma y la posibilidad de asociar sus casas de estudios con laboratorios para ensayos clínicos.

Hacia fines del año pasado, ya tenía contratos con Pfizer, Astra Zeneca, Sinovac y un precontrato con Janssen. Con todos llegó de los primeros. Con todos, los primeros acuerdos se firmaron a fines del primer semestre de ese año, apenas 6 meses después de declararse la Pandemia.

El 24 de diciembre desembarcaron las primeras vacunas Pfizer. Luego lo hizo Sinovac. A marzo habían recibido 8.650.000 dosis para una población de 18 millones de habitantes.

Hoy, ya cuentan con 35.713.044 dosis, y han comenzado con la inoculación de la tercera dosis para prevenir un brote de Delta. Esta última medida se concretó por los estudios que se realizaron con dosis combinadas en su territorio.

Las universidades

Las principales casas de estudios del país se alinearon con el Ministerio de Ciencia para acoger los estudios de Fase III de los distintos laboratorios. Fue en la Universidad Católica donde se concretó la mayor relación de cooperación, entre esta institución y Sinovac.

El estudio de Fase III de la Coronovac, de ese laboratorio chino, que se realizó en Chile, sirvió para su autorización por parte de la OMS.

Para el laboratorio asiático el rol del país vecino fue clave para su expansión global, razón por la que eligieron Santiago y Antofagasta como sus bases de investigación y desarrollo para toda Latinoamérica. Producirán 60 millones de vacunas al año, para combatir distintas enfermedades.

Y es en la Católica, precisamente, donde se desarrolla el estudio en niños y adolescentes, que ya alcanzó un campo muestral suficiente –combinado con los resultados entregados por China- para que se autorizara su uso en mayores de 6 años. Sobre los menores entre 3 y 6, debiese haber novedades el próximo mes.

A estos esfuerzos se suma el de diversas sociedades científicas y equipos médicos que han realizado ensayos de esquemas combinados y hasta ensayos clínicos sobre conciertos masivos sin reducción de aforo para personas con ambas dosis. Todos alineados detrás de la política de vacunación.

La vacuna china

Si hay un país que tiene proximidad con las economías liberales del primero mundo, desde Latinoamérica, ese es Chile. Pero el gobierno de derecha de Sebastián Piñera, decidió no caer en el juego geopolítico y negoció con todos. Piñera, un empresario de éxito en empresas como LAN (ahora Latam), apostó a diversificar el riesgo y no casarse sólo con un par de proveedores.

Así, en su portafolio de vacunas hay belgas, alemanes, norteamericanos, chinos, rusos y canadienses. Y si bien Sinovac no tiene la mejor eficacia para combatir la enfermedad, la garantía de entregar vacunas por millones hizo que el gobierno chileno apostara a que los casos no se reducirían por la efectividad de la vacuna, sino por una masiva vacunación, hacerla llegar a todos los rincones. Así fue.

Con más de 13.5 millones de vacunados y un 90,03% de la población objetivo con al menos una dosis (85% con dos), no necesitaron de una vacuna de altísima eficacia, sino de una tradicional, que supere el 50% que es el estándar que exige la OMS para cualquier enfermedad, para lograr controlar el virus.

Hoy, Chile tiene apenas cerca de 3.500 casos activos, los nuevos contagios no superan los 500 al día y ayer los decesos reportados se redujeron a 17. La vilipendiada vacuna china, mezclada con casi 5 millones de chilenos que recibieron Pfizer, Cansino y Astra Zeneca, cumplió su objetivo.

Con la vacunación en los colegios, que comenzará en los próximos días, Chile mantendrá su lugar en el podio de los países que más rápido han vacunado. Serán los primeros con niños, gracias a su credibilidad, capacidad de pago, el esfuerzo de sus universidades y, por qué no, un presidente que, como buen empresario, arriesga en sus apuestas con rotundos fracasos o –como con los mineros- con sobresalientes logros.

PB

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