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Jesús Dahir: una vida llena de música, pasión y tardes

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Alejado de los escenarios, el cantautor pampeano nos recibió en su casa y compartió con El Diario una charla sobre su trayectoria, cómo siente la música y su amor por los retratos cotidianos.

Jesús Dahir es uno de los cantautores más prolíficos de la escena pampeana. Con sus más de 500 canciones propias, y su acervo contenido hoy en día mayormente en las redes digitales, principalmente en SoundCloud, le da rienda suelta a su creación permanente y a su pasión eterna: la música.

Nacido en la ciudad de Santa Rosa hace 64 años, con un recorrido de su infancia “muy feliz” en Mauricio Mayer y Colonia Barón, transitó diferentes etapas de su vida desempeñando distintas actividades y oficios, hasta que su corazón se fue inclinando hacia los acordes y las melodías que lo acompañan actualmente.

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Guitarrista (aunque se considera autodidacta de la primera hora), armoniquista (tiene una colección de armónicas y a su vez un cementerio de las mismas que regala a quienes le brindan su cariño), cantante (dueño de una melodiosa voz), y compositor, es, como dice él, un “medio oso”, evocando la canción de Moris, porque “ahora, solamente las tardes son mías” para disfrutar de su pasión, de crear bellísimas canciones y de plasmar las historias que recrea en sus creaciones.

“Escribir una canción es abrir todas las jaulas, y echar a volar anhelos, ambiciones postergadas, escribir una canción es parir un sentimiento sobre sangre de almanaques mutilados por el tiempo”, reza Jesús.

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Sus canciones abordan una variada temática que va desde las cosas cotidianas, la crítica irónica sobre aspectos de la realidad social y su mirada incisiva y descarnada sobre las guerras y las injusticias.

Aunque en un principio no le convencía cantarle al amor, con el tiempo, y escuchando a autores como Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat o Silvio Rodríguez, le dio sentido y formó una idea de cómo hacerlo.

En sus tiempos de giras y travesías a través de todo el país, Jesús compartió escenario con grandes de la escena musical nacional como Vox Dei, Alberto Castillo, Teresa Parodi, Fito Páez, Juan Carlos Baglietto, Ricardo Soulé, Rubén Goldín, Marilina Ross, Antonio Tarragó Ros, entre otros.

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Jesús se autodefine como “uno de los últimos románticos agradecidos a la vida y a la música que me permite tantos vuelos sin despegar del suelo como suelo decir en la canción Vals de media luna”.

Más allá de que todas sus canciones para él son sus tesoros, hay algunas que marcan momentos de su vida con especial cariño. “´Cansado de morir´, siempre de la misma manera, es el tema que me tocó más emociones y tristezas, creo que es la canción que no hubiese querido escribir jamás. Pero, ante el mero recuerdo de cuando fui a inaugurar la plaza Malvinas Argentinas por la Municipalidad en el Butaló II, al bajarme del escenario y encontrarme en la parte trasera del mismo con los excombatientes de esta provincia parados en posición de "firmes" y saludo "uno", me hace lagrimear una vez más”.

“La otra creación es `Serenata´, porque fue la canción que me llevó a escribirle al amor convencido. Y la tercera es la próxima que voy a hacer”.

Aunque después de batallar con su memoria, reconoce una más entre sus creaciones. “Cuando escribí `Adiós a la cordura´ estaba esperando a mi madre salir de un supermercado y apareció un sujeto que rondaba la Villa Santillán rodeado de perros con un carro y tirando piñas al viento. Al llegar a casa escribí un simple blues en 4 o 5 acordes y mientras lo tocaba y lagrimeaba, supe mucho después que el tema iba a ser adoptado por la gente. Previo a que mi papá justo pasaba y me dijo `que buena esa armónica`, o algo así por Dios... que me haya prestado su atención mi ídolo ya era algo especial.

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Jesús se reconoce como “un soldado que no ha sido adicto al aplauso fácil, al que le tocó luchar por sus ideales, por “tratar de hacer realidad los sueños, en un contexto, donde pocas veces el viento le fue propicio, más aún, muchas veces luchó en defensa de esos ideales aún con viento en contra”.

Su intención “no es más que mostrar este puñado de canciones que tratan de bucear historias alejando los estigmas con los que intenta someternos el olvido y la lucha desigual contra ejércitos de sombras tan solo con una espada que aun sin filo rompe telones abriendo sedienta a nuevas, viejas y presentes historias”.

Después de una hermosa charla, Jesús nos despide con la cordialidad de siempre en su salita, en donde compone sus obras, rodeado de recuerdos, violas e instrumentos de creación, entre los que se encuentran una PC, un mixer, un teclado y algunas cosas más, mientras va reviviendo anécdotas desde conciertos, vivencias y hasta momentos inolvidables que guarda en su corazón.

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