La campaña del actual presidente dio sus primeros pasos en la estrategia judicial -con denuncia de fraude mediante- que seguirá para disputar los resultados, mientras su rival se encamina a conseguir los electores necesarios para ganar. Seguidores de uno y otros encabezan protestas.

Estados Unidos contenía el aliento a la espera de los resultados finales de las elecciones de esta semana, con el candidato demócrata Joe Biden cerca de convertirse hoy en presidente electo mientras el republicano Donald Trump ampliaba una polémica y criticada ofensiva legal para tratar de detener el recuento en los estados decisivos.

Biden seguía hoy a apenas seis de los 270 votos electorales que una candidato necesita para ganar la Presidencia de Estados Unidos, una cifra que alcanzará ganando en cualquiera de los cuatro otros estados decisivos donde aún sigue el escrutinio y donde no ha sido proyectado un vencedor: Pensilvania, Georgia, Carolina del Norte y Nevada.

Se estima que Nevada, que pone en juego justamente seis votos en el Colegio Electoral y donde Biden lleva una leve ventaja, sea el primero de esos estados en dar a conocer los resultados de los que depende el futuro de la Presidencia del país.

Georgia es el otro estado que prevé tener el cierre del escrutinio hoy y, si bien ahí la ventaja es para el republicano, ese cabeza a cabeza era cada vez más estrecho.

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Trump, de 74 años, dejó claro que no aceptará la derrota sin cuestionarla tanto en lo discursivo como en lo judicial.

"Ganamos esta elección", dijo desde la Casa Blanca ayer, cuando denunció que había habido "fraude".

La campaña de reelección del mandatario republicano interpuso demandas en Michigan, Pensilvania y Georgia y pidió un recuento en Wisconsin.

La campaña de Trump tenía previsto anunciar hoy otra acción judicial en Nevada, informó la cadena Fox News.

Ric Grenell, exDirector Nacional de Inteligencia, tenía previsto anunciar la acción legal en una conferencia de prensa en Las Vegas para que se cuenten solo los votos "legales" entre los emitidos en Nevada, dijo el canal de noticias .

La campaña de Trump alega que al menos 10.000 personas votaron en el estado del oeste del país pesa a no residir allí.

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"Cualquier voto que haya llegado después del día de las elecciones no será contado", escribió hoy el Presidente en Twitter. "Detengan el conteo", agregó. El Presidente acumulaba 214 votos electorales.

Las extraordinarias acusaciones de fraude electoral en su contra del Presidente de la primera potencia mundial no fueron avaladas hasta ahora en público por ningún dirigente de su Partido Republicano, y ya empezaban a tener fuertes repercusiones internacionales.

El jefe de una misión de observadores electorales de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) acusó hoy al presidente estadounidense, Donald Trump, de "flagrante abuso de poder" por haber pedido la interrupción del recuento de votos de las elecciones presidenciales de esta semana antes del fin del proceso.

"Lo que es verdaderamente perturbador, es que el jefe de Estado norteamericano haya pedido el fin del recuento desde la Casa Blanca, es decir, con todos los símbolos del poder a su alrededor, debido a su supuesta victoria, dijo el diputado alemán Michael Georg Link al diario Stuttgarter Zeitung. "Fue un flagrante abuso de poder", agregó.

Sin declararse vencedor, Biden, de 77 años, dijo ayer que confiaba en ganar la Presidencia y subrayó que "cada voto debe contarse".

"Mantengan la fe. Vamos a ganar", insistió hoy por Twitter. "Cada voto debe ser contado", agregó por la red social.

En cuanto al voto nacional total, Biden sumaba hoy un 50,5%, o 71.772.708, y Trump un 47,9%, o 68.120.263.

Las elecciones del martes, al igual que la campaña, estuvieron marcadas por la histórica pandemia de coronavirus que ya dejó cerca de 233.000 muertos y devoró millones de empleos en Estados Unidos.

Ayer se registraron 102.831 contagios nuevos y 1.097 fallecidos, lo que representa un nuevo récord diario de casos que por primera vez superan la cifra de 100.000 en un día, según el recuento de la Universidad local Johns Hopkins.

(Télam)