Se están registrando por día la misma cantidad de infecciones. Pero el contexto es diferente. Los jóvenes, los más afectados.

Aumentan los contagios en Italia, que este jueves se cristalizaron en 845 nuevos infectados de coronavirus, el mismo número que el país registraba los primeros días de marzo, antes de que la tan temida curva creciera empinada como la cuesta arriba de una montaña rusa.

Aunque el contexto ha cambiado e Italia ya no es el país más castigado de Europa sino uno de los que más han logrado contener la pandemia del coronavirus con 35.412 muertos, muchos italianos temen por el aumento de los contagios producidos en las últimas dos semanas de agosto.

Estos casos recuerdan los días infernales de marzo en la región más rica del país, Lombardía. El 10 de ese mes, la situación llevó al gobierno a imponer la cuarentena en todo el país.

Entre el 4 y el 10 de marzo se llegó a los 600 contagiados diarios y el 27, los muertos sumaron 919 decesos. En los hospitales desbordados de pacientes, el 31 se afrontó el pico de la pandemia: hubo 4.053 contagiados y 837 muertos en 24 horas.

En las terapias intensivas de los hospitales, sobre todo en las regiones septentrionales, se acumulaban 4.023 pacientes entubados y con oxígeno permanente. Los médicos debían elegir a quiénes intentaban salvar y a cuántos dejaban morir. Una tragedia nacional.

"La situación es distinta"

Este jueves se contaron 66 pacientes en las terapias intensivas y se registraron solo siete muertos. Del coronavirus se sabe mucho más ahora que en marzo. Se esperan para el año próximo las vacunas salvadoras, el sistema sanitario cuenta con una buena batería de fármacos que ayudan a salvar vidas.

Pero un sector minoritario de científicos que señaló que la epidemia estaba “clínicamente terminada” o que “el virus ha cambiado”, está en apuros frente a la realidad de la difusión renovada de los contagios en las últimas dos semanas.

"El aumento constante y progresivo de los contagios, en un escenario que recuerda los primeros tiempos de la pandemia pero ahora la situación es distinta y tenemos todas las informaciones y los medios para intervenir a tiempo", opina el profesor Enzo Marinari, de la Universidad La Sapienza de Roma.

Marinari señala que "los números oscilan todos los días, pero la tendencia exhibe un crecimiento significativo de los contagios".

Los jóvenes

La realidad que más impacta es que ahora son los jóvenes los que más se infectan. El promedio de edad de los contagiados en marzo era de 61 años, con abundante mayoría de muertos entre los ancianos. Ahora el Corvid-19 se ha "rejuvenecido": la edad media de los enfermos bajó a 34 años.

La semana del Ferragosto, la fiesta por la culminación del verano que se remonta a las épocas del Imperio Romano, empujo a las playas las montañas y a cruzar las fronteras hasta algunos países vecinos, a millones de italianos.

Cuatro países fueron declarados de alto riesgo: España, Croacia, Grecia y Malta”. Hacia allí fueron miles de jóvenes atraídos por los bajos precios y las discotecas sin prohibiciones.

Entre las fiestas de la movida italiana y los viajes se formó un consistente núcleo de contagiados cuyo número aún no se ha determinado, porque muchos jóvenes evitaron los controles y siguen infectando a los demás.

En primer lugar a sus familias. El especialista Marinari, de la Universidad de Roma, destacó que “si sus padres, hermanos y abuelos se contagian arriesgamos encontrarnos dentro de dos semanas con casos de enfermedades de coronavirus muy serios y con muertos que lamentar”.

Los asintomáticos

El mayor problema son los asintomáticos. Como en el comienzo de la epidemia, los contagiados, especialmente los más jóvenes, muchas veces no sienten los síntomas de la pestilencia y son los mayores difusores de la pandemia.

Ahora se han desarrollado controles eficaces con los hisopados y los equipos que siguen la huella de los contagios y tratan a miles de personas que ignoran estar enfermos.

En Roma se han impuesto 19 lugares a los que se puede acudir y controlarse con los hisopados naso faríngeos sin bajarse del auto. También varios hospitales públicos realizan miles de controles gratuitos.

En el aeropuerto de Fiumicino 120 médicos más personal sanitario se divide en veinte puestos que reciben a los viajeros de los países de alto riesgo y los controlan.

Con un retardo de cuatro días también en el aeropuerto internacional milanés de Malpensa se ha creado una estratégica estación de control.

Un chico en terapia

Aunque los jóvenes contagiaos pueden tardar días en sufrir las consecuencias de sus gestos de rebeldía a las restricciones por la pandemia, ya se han comenzado a producir los primeros casos. En Bérgamo un adolescente de 17 años ha sido internado en terapia intensiva. También una joven veinteañera en Milán.

Los brotes causados por las movidas han extendido notablemente la cadena de los contagios. En Cerdeña se registraron varios casos. En Porto Rotondo, 470 asistentes a un baile sin prohibiciones acaban de ser liberados tras los controles sanitarios después de tres días de obligada cuarentena. Todo comenzó con un contagiado que detectó un control. Ahora son 21 los que dieron positivo al coronavirus.

En las principales ciudades italianas hay largas filas de jóvenes y adultos, regresados de sus vacaciones, que buscan saber si han quedado contagiados o el resultado es negativo.

En la región del Lazio, capital Roma, dos de cada tres de los 75 contagiados del miércoles son “de importación”, extranjeros turistas y locales de movida o que viajaron al exterior para el ferragosto.

El virus en el fútbol

La actividad del virus llegó al fútbol. El jugador de la Roma Antonio Mirante y dos jóvenes de las divisiones inferiores han sido contagiados. En Cerdeña son ocho los jugadores del Cagliari afectados.

El agosto “maledetto” aumenta las angustias por lo que ocurrirá en setiembre. En primer lugar llegan los primeros fríos del otoño, cuando se supone que el virus será aún más activo. Pero sobre todo se suman a las preocupaciones por el Corvid-19 el regreso a las aulas de millones de niños y jóvenes.

Después de seis meses de cuarentena se reabren las escuelas, con ocho millones de alumnos. También las universidades. Si a los estudiantes se añaden los maestros y profesores, más el personal educativo y los familiares, el mes próximo será una prueba en la lucha contra la pandemia porque a tanta movilización de gente hay que agregar la normalización de las actividades económicas.

Millones de obreros y empleados regresan a sus tareas y será masiva la utilización de los transportes públicos, donde es difícil mantener las distancias de seguridad.

También en setiembre se producirá la primera campaña electoral de la era del coronavirus. El 20 y 21 habrá dos citas en las urnas. La primera para elegir las autoridades en ocho regiones italianas. Y también 50 millones de italianos han sido convocados a votar en un referéndum por el “sí” o el “no” a la reducción del número de Parlamentarios.

Los diputados se contraerían de 630 a 400 y los senadores de 315 a 200. Se busca impedir las concentraciones de gente y las manifestaciones, pero será inevitable que las medidas de seguridad vuelvan a ser puestas a prueba.