Carlos Delfino, periodista especialista en turf, describe a Scarpello.

En el turf, ser un triunfador no está asociado estrictamente al resultado. Es llevar la bandera del trabajo, de la perseverancia y de la profesionalidad, todas virtudes que identifican a Gustavo Scarpello, un entrenador y veterinario que se ganó el respeto por ser fiel a todo eso. Por eso, cuando por momentos no volvían los grandes éxitos y pensaba en volver a La Pampa, aparecieron nuevos propietarios para confiar en él y reinició la cadena de victorias destacadas que luce su trayectoria, con casi 600 victorias. En esa lista marca un hito Fanatic Boy, su primer gran caballo, que conquistó tres clásicos, incluidos dos de primer nivel internacional, como el Nacional (G1-2500m), en Palermo, y el Gran Criterium (G1-1600m), en San Isidro. Fueron triunfos en la arena y en el césped que desnudaron la versatilidad del potrillo (y del preparador) y fueron la base del éxito que le permitió al zaino emigrar a los Estados Unidos, tras lucirse como uno de los mejores potrillos de su generación.