Emanuel Morales, futbolista piquense, contó que fue diagnosticado con ELA.

El exfutbolista piquense Emanuel Morales, con pasado en Huracán de Parque Patricios, Chacarita Juniors y Quilmes, relató el duro momento de salud que está atravesando, tras ser diagnosticado con Esclerosis Lateral Ameotrófica (ELA) en marzo de 2018, cuando todavía era jugador del Globo.

"Mi contrato con Huracán finalizó en junio del año pasado, pero por cuestiones legales, se extendió. Ellos me siguieron pagando y cobré diciembre ahora en junio", contó Morales en una entrevista que le concedió al programa 90 Minutos de Fútbol. Sin embargo, dijo que tuvo que volverse a General Pico para hacer la cuarentena ya que su pareja no podía trabajar en Buenos Aires porque él es paciente de riesgo.

Y luego, contó su historia: "En julio de 2016 llegué a Huracán. En 2017, en la pretemporada, me separaron del plantel por cuestiones futbolísticas. Ahí estaba entrenando con la reserva y empecé a notar cambios en mi cuerpo, como calambres en la mano o falta de fuerza en los miembros superiores. Cuando estaba haciendo ejercicios de coordinación, empecé a sentir torpezas, algo inusual en un deportista", explicó.

"En junio del 2017 pasé a préstamo a Los Andes, donde estuve un mes. Ahí me di cuenta de que algo me pasaba: corría con dificultad, me faltaban fuerzas en las piernas. Me sentía muy torpe".

El diagnóstico

"Me volví a Huracán porque yo no estaba en condiciones de jugar. En diciembre me fui de vacaciones con mi familia y ahí realmente noté que algo en mí no andaba bien porque a veces me caía solo. Eran cosas inusuales en un ser humano. Te podés caer por un resbalón, pero... ¿yo solo? Llegué a Buenos Aires, me presenté a la pretemporada con la reserva y hablé con el médico. Este lo puso al tanto al de primera división y me empezaron a hacer estudios. Hasta que fui a ver un neurólogo del Hospital Militar con ayuda del gremio, que la verdad me han ayudado en todo, y en un par de semanas me diagnosticaron. En marzo del 2018 me dieron el diagnóstico final. No se saben los motivos que desencadenan la enfermedad, es muy difícil. Yo hoy en día depende lo que haga, a veces mi señora me tiene que dar de comer ella, me tiene que lavar los dientes. Otras veces, cuando me baño, me tiene que secar, a veces me cambia. Pero bueno, es una lucha constante con la mente. Si vos te quedás, la enfermedad avanza".

"Es una enfermedad muy jodida. Justo el domingo para el Día del Padre era el Día Mundial del ELA. Es neurodegenerativa. Se te van muriendo las neuronas que afectan a los músculos. Va afectando los miembros superiores e inferiores. Con el transcurso de los años, dependés de la ayuda de otras personas. Yo cuando recibí la noticia me acuerdo mi nena tenía siete meses. Cuando estábamos recibiendo la noticia, mi nena se estaba riendo. Estábamos en shock pero al mirarla a mi nena me decía: Me toca esto, no puedo jugar más al fútbol, voy a luchar por ella”.

Hoy no hay cura

"Es bastante difícil. Agradezco haber sido deportista de alto rendimiento que creo que me ha ayudado mucho a la enfermedad. Se te va muriendo el cuerpo lentamente. El estimativo de vida en la enfermedad es de tres a cinco años. Es duro. Hoy no hay cura. Están en busca de la cura pero no hay. Solo tratamientos alternativos que cada uno decide hacer. A veces puede funcionar, depende del cuerpo de cada uno. Yo la voy peleando día a día. Desde el primer día que me diagnosticaron, trato de estar fuerte de la cabeza y el corazón. Creo que por eso todavía no me he caído".

"Yo creo que debo ser el primer caso de un futbolista (espero que sea el último) con esta enfermedad en la Argentina. Deportista de alto rendimiento. Creo que se tendría que hacer algo, no sé (entre) la AFA y los clubes. Chicos mayores que se le vencen los contratos que los iban a ayudar. Tendrían que hacer algo para estos casos extraordinarios. Yo no puedo trabajar de nada".