Roxana Eberhardt perdió la visión en un 70%. El caso se conoció a través de El Diario. La vecina reclamó que el Hospital le realice la operación de la vista que le viene postergando desde julio pasado. 

El Ministerio de Salud se comunicó ayer con Roxana Carina Eberhardt para avisarle que el próximo martes tiene un turno disponible en el Hospital Dr. Lucio Molas para coordinar la operación de cataratas que se le postergó por la pandemia de coronavirus. “Me llamaron del Ministerio para decir que el martes me va a ver un oculista”, contó con la esperanza de que finalmente la operen, ya que en los últimos meses ha perdido la visión en un 70%.

El caso de Eberhardt se conoció a través de El Diario en la jornada de ayer. La vecina reclamó que el Hospital Dr. Lucio Molas le realice la operación de la vista que le viene postergando desde julio pasado. “Me estoy quedando ciega, necesito que me operen”, aseguró.

La cirugía estaba programada para el 27 de julio pero fue suspendida por la pandemia y no tiene fecha de realización. “Esta semana me atendió el oculista y cuando me termina de revisar me dice: ‘Te doy los papeles para que gestionés un certificado de discapacidad’. Cuando me dijo eso quedé shockeada”, aseguró. Según contó, el avance de la enfermedad fue notable y en pocos meses le provocó la pérdida casi total de la visión.

La vecina explicó que el oculista le dijo que tenía que viajar a Buenos Aires, por lo que le dieron turno para otra consulta para el 9 de diciembre. Con la publicación del caso en estas páginas, las autoridades de Salud decidieron intervenir y le dieron un turno para el próximo martes 24 de noviembre. Si bien se mostró agradecida por la respuesta de Salud, se quejó de tener que salir públicamente a reclamar un derecho. “Agradezco pero esto no tendría que pasar, porque si uno tiene obra social lo operan lo más bien pero si no tenés en el hospital te tienen a las vueltas con la salud”, afirmó.

Eberhardt no tiene trabajo. Está al frente de su hogar con un niño discapacitado de 17 años. Sobrevive gracias a la pensión de su hijo y a la cuota alimentaria. “Yo sé coser pero con la vista así no puedo hacer nada”, explicó.