El peronismo festeja de modo extraordinario su Día de la Lealtad. El 17 O será singular en este 2020 cruzado por la pandemia. La plataforma 75octubres.ar servirá para que millones de militantes participen de modo virtual con un “avatar”.

La Lealtad, ese sentimiento tan caro al movimiento peronista, cumple este sábado 75 años desde aquella mítica jornada en que “las patas en la fuente” quedaron como foto y símbolo inmortal de un modo de entender la política, los liderazgos y las relaciones con el pueblo.

Con la pandemia a cuestas y una cuarentena que impide las aglomeraciones masivas, el peronismo se armó de paciencia, también en La Pampa, y mudará su calor festivo a las redes sociales: no habrá patas en la fuente, sino manos en las redes sociales, y hasta un “avatar”, palabra muy de esta era y que nunca hubieran imaginado aquellos compañeros y compañeras que se quedaron en el ’45.

Sábado de nostalgia

Uno de los componentes de la celebración de este sábado será, necesariamente, la nostalgia, ese ramito de hollín que la canción de Jairo describe como del color del añil.

El peronismo es un movimiento político que se nutre especialmente de las percepciones humanas. Sus actos masivos son leyenda y tradición no por el despliegue de banners modernos o de globos amarillos, sino por la explosión de colores, sonidos, gustos y aromas.

avatar

El peronismo en un Día de la Lealtad es banderas al viento, rostros al sol como en el 17 de octubre del año pasado en Santa Rosa, el humo de los choripanes llamando a los estómagos de todas las edades, una latita de cerveza o un vaso de vino y abrazos en proporciones equivalentes a la diversidad de ese movimiento que también es partido, sello y jungla.

¿Cómo hacer de todo ese despliegue de sensaciones un encuentro virtual? La experiencia se conocerá este sábado, en que por medio de la plataforma 75octubres.ar los organizadores del singular 17 O de este 2020 esperan cosechar la remota presencia de millones de argentinos que bancan la gestión nacional y popular de Les Fernández.

Un “avatar” en la Plaza

El trámite vía Internet podrá empezar, en las computadoras personales, en las netbook o en el celular, recién pasadas las 13 horas. La idea es que cada nombre y cada apodo aparezcan “dibujados” en la Plaza de Mayo, llegados desde distintos rincones de la Argentina y embanderándose con algunos de los íconos peronistas que estarán a disposición, desde la estampita del general hasta Alberto y Cristina, pasando por el escudito, el bombo, el chori o los regalos de Evita Capitana.

A esta altura de la historia, la mayoría de la militancia está consustanciada con el Facebook, el Twitter, el Instagram, el Ti-Tok o la infinidad de redes sociales que nacen minuto a minuto. Pero aun con el recambio generacional, los actos políticos tienen ese “no sé qué”, una tradición comparable con la de ir a la cancha en un país que se jacta de sanguíneo y pasional.

Aunque hubo sectores internos del PJ que amagaron con salir a la calle, los liderazgos del peronismo (un movimiento que aun en esta época respeta una relativa verticalidad) bajaron la línea de que el camino era otro, también para diferenciarse de una oposición política que ha hecho negocio de la movida anti-cuarentena y que mete en la bolsa de sus reclamos la gestión de la pandemia.

A la pampeana

En nuestra provincia, que dentro de todo disfrutaba de cierto alivio frente al coronavirus, se había planeado una suerte de caravana de carne y hueso, también con la expectativa de marcar la cancha para el resto del país.

La ambición quedó enterrada por la aparición de los últimos brotes, que se dispararon en la capital provincial y pampeanizaron con más fuerza la pandemia que se veía más por la tele de lo que se padecía en los barrios.

Otro capítulo para la leyenda

Nadie hubiera pensado hace apenas un año, cuando el solazo saludó con un día peronista los abrazos entre Cristina y El Barba para garantizar la unidad que lleve a Alberto a la presidencia, este contexto al que han bautizado “nueva normalidad” y que obliga a que el peronismo -que, dicen sus militantes, viene en el ADN y se mete por los poros- también haga intromisiones vía fibra óptica.

Por aquello de que “la vida gira” (para volver a la canción nostalgiosa de Jairo), seguro la jornada pasará a ser parte de la leyenda compañera. Y cuando pasen las décadas habrá un abuelo que cuente, así como hoy se repasa la historia de las patas en la fuente, el sábado inolvidable en que en Facebook, en la web y en el Insta se escuchó un grito de corazón.

Por JP Gavazza