El juez Juan José Baric denunció el atraso en cien causas de Iara Silvestre, que fue jueza subrogante durante dos años. La suspendieron 25 días. Viejo enfrentamiento y convivencia “cordial”.

 El juez Federal de Santa Rosa, Juan José Baric, consiguió al menos uno de sus objetivos. La Cámara Federal de Bahía Blanca sancionó con 25 días de suspensión a la secretaria penal titular de ese organismo judicial, Iara Silvestre, por considerar que existió una demora injustificada en la tramitación de alrededor de cien expedientes que tenía en su órbita.

juan jose baric

Baric ya había tenido un enfrentamiento con Silvestre, por un motivo parecido, aunque en una época en la que tenían roles diferentes.

El ahora juez fue fiscal subrogante y ella estaba al frente del Juzgado –subrogó el cargo durante 29 meses, entre 2013 y 2016-, cuando la denunció por dilatar algunas investigaciones, entre ellas, la causa por trata en el cabaré de Lonquimay en la que estaba imputado Luis Rogers.

Esa denuncia se archivó sin resolución a partir de que Silvestre fuera reemplazada en el cargo y regresara a la secretaría del juzgado.

Con la llegada al poder del macrismo, Baric se fue de la fiscalía y ocupó un cargo político en el área de Seguridad de la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, ganó el concurso para juez en la capital pampeana y en febrero del año pasado asumió ese puesto.

Rapidamente, la emprendió de nuevo contra Silvestre: esta vez la denunció por la demora de más de tres años en la tramitación de cien causas –otras- en el juzgado y planteó que había perdido la confianza en su subordinada.

El pasado 20 de julio la Cámara de Bahía Blanca, en el marco de ese sumario, le aplicó 25 días de suspensión a Silvestre por una falta que consideró grave, según la resolución a la que accedió El Diario.

De todos modos, los jueces la mantuvieron en el cargo de secretaria ya que, a partir de la denuncia, Baric y Silvestre siguieron trabajando juntos, sin inconvenientes según declararon ambos, e inclusive la secretaría se puso al día con los expedientes puestos bajo la lupa.

La denuncia

El sumario se inició el año pasado a instancia de la denuncia de Baric luego de asumir su cargo, en febrero de ese año. Planteó que en 67 expedientes debió excusarse al asumir como juez por haber intervenido como fiscal subrogante en ese juzgado con anterioridad a enero de 2016, cuando cesó en ese puesto, sin que haya avances en esos trámites durante todo ese lapso. Alegó  “falta de confianza” en la secretaria Silvestre.

En la instrucción del sumario se encontró acreditada una falta administrativa grave por el atraso superior a tres años en las causas aludidas. La sumariante consideró que existió un atraso notable o inactividad en la tramitación de las causas y que la funcionaria no tuvo la “conducta irreprochable” que exige su función. Recomendó una sanción de 25 días.

Poco personal y múltiples tareas

En su descargo, Silvestre sostuvo que trabajó con compromiso y cumplió sus obligaciones en la medida de las posibilidades. Atribuyó la demora a la escasa dotación de personal del juzgado y que el gran cúmulo de tareas -que incluyen atender las presentaciones de los presos en cárceles federales- le impedían tener las causas al día.

Expuso que hay dos secretarías penales y que llamativamente Baric solo la denunció a ella. También alegó que entre diciembre de 2011 a noviembre de 2012 se dedicó exclusivamente a las causa de lesa humanidad,

La resolución

La sanción fue determinada finalmente por los jueces Roberto Daniel Amabile –que propuso solo 10 días- y Leandro Sergio Picardo y Pablo Candisano Mera, quienes decidieron mantener la sanción sugerida por la instrucción.

Los jueces consideraron probado que las causas aludidas estaban en la órbita de la secretaría de Silvestre. En su primer voto, Amabile consideró que la necesidad de contar con más personal “no justifica en modo alguno el irrazonable atraso de los expedientes en trámite ante la secretaría penal de la que la sumariada era única titular durante el extenso período que nos ocupa”.

“No se trata de exigir un esfuerzo laboral "al límite de (sus) capacidades físicas y psíquicas" –en este sentido, los testigos que trabajan o trabajaron en la secretaría son contestes al referir que cumplen un horario laboral extendido de acuerdo a las necesidades del servicio–, ni de "tener todas las causas al día o sin atrasos"; sino de no contabilizar en años el atraso existente en cada una de las (más de 100) causas visibilizadas en este sumario”, señaló.

Asentó que, si bien hay otro secretario en el juzgado, ello no la releva de la responsabilidad como única secretaria titular. Tampoco viene al caso, aclaró, la invocada "dedicación exclusiva" a la causa de lesa humanidad que tramitó en el Juzgado, por aproximadamente ocho meses durante el año 2012, por corresponder a un período anterior a los hechos denunciados.

Además, hizo notar que la funcionaria sumariada no negó la existencia del atraso denunciado, ni la paralización material de las causas individualizadas en estas actuaciones. Remarcó, también, que las causas eran variadas, y no todas de poca relevancia.

“Lo expuesto evidencia que lo actuado –en rigor, no actuado– respecto de este conjunto de expedientes no es un hecho fortuito, sino una suerte de “sistema de trabajo” que, en lo que aquí interesa demostró ser ineficaz y contrario al buen servicio de justicia poniendo incluso en serio riesgo la vigencia de la acción penal, y derecho de los justiciables a recibir un pronunciamiento jurisdiccional en tiempo oportuno”, remató.

Convivencia cordial

Por otra parte, los jueces admitieron que pudo haber se resentido la confianza en la secretaria, pero advirtieron que “no se ha configurado la insuperable pérdida objetiva de confianza con el Poder Judicial de la Nación que ameritaría una sanción expulsiva, la cual no ha sido solicitada por el señor juez federal, que se refirió más bien a la imposibilidad de que la Dra. Silvestre continuara desempeñándose en ese juzgado a su cargo”.

En ese sentido, a favor de Silvestre destacaron que continuó en el ejercicio de sus funciones de la secretaría penal después de la denuncia, sin haber merecido nuevas observaciones. Además, mencionaron que ambos declararon en el sumario que mantienen un trato cotidiano cordial.

Finalmente, subrayaron que Silvestre puso al día los expedientes objetados “lo que permite, al menos, vislumbrar la posibilidad de un cambio favorable en el funcionamiento de la secretaría penal con su actual plantel”.