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En LU100, Federico Martelli advirtió que la reforma de biocombustibles pone en riesgo a dos pymes pampeanas

El director ejecutivo de la CÃmara de Empresas Pymes Regionales Elaboradoras de Biocombustibles cuestionó el proyecto que avanza en el Congreso
El director ejecutivo de la Cámara de Empresas Pymes Regionales Elaboradoras de Biocombustibles cuestionó el proyecto que avanza en el Congreso
El director ejecutivo de la Cámara de Empresas Pymes Regionales Elaboradoras de Biocombustibles cuestionó el proyecto que avanza en el Congreso y aseguró que, de aprobarse sin modificaciones, podría provocar el cierre de 25 plantas y afectar 1.500 empleos directos. En La Pampa funcionan establecimientos en Catriló y General Pico.

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El director ejecutivo de la Cámara de Empresas Pymes Regionales Elaboradoras de Biocombustibles, Federico Martelli, advirtió que el proyecto de reforma del régimen de biocombustibles que se debate en el Congreso Nacional podría tener consecuencias severas para las pequeñas y medianas empresas productoras de biodiésel.

En diálogo con el periodista Eduardo Villada en LU100 Radio Capital AM 1040 FM 102.5, Martelli sostuvo que, de aprobarse la iniciativa en las condiciones actuales, quedarían comprometidas 25 pymes de distintas provincias, entre ellas dos radicadas en La Pampa: una en Catriló y otra en General Pico.

"De aprobarse, va a condenar a la quiebra a 25 empresas pymes que hacen biodiésel", afirmó.

Según explicó, el sector calcula además que podrían verse afectados alrededor de 1.500 puestos de trabajo directos y más de 8.000 indirectos.

Dos plantas pampeanas en riesgo

Martelli puso especial énfasis en el impacto que podría generar la reforma en las economías regionales.

"En La Pampa hay dos plantas, una en Catriló y otra en General Pico. Son empresarios pampeanos que creyeron en su provincia, que creyeron en su país, invirtieron y generaron puestos de trabajo de alta calificación", señaló.

El dirigente empresario sostuvo que se trata de establecimientos que no solamente producen biodiésel, sino que generan una extensa cadena de servicios alrededor de su actividad.

Entre ellos mencionó transporte, logística, profesionales, mantenimiento, seguridad e higiene, alimentación, servicios contables y diferentes proveedores locales.

"Una vez que montás una planta en un pueblo generás todo un ecosistema económico alrededor de esa planta", explicó.

Qué reclaman las pymes

Martelli aclaró que el sector no está pidiendo que se rechace completamente la nueva ley.

El reclamo consiste en introducir modificaciones que permitan preservar un segmento del mercado para las pequeñas y medianas empresas.

"Nosotros no estamos pidiendo que no se apruebe la ley. Estamos pidiendo que se apruebe con los cambios que permitan a las pymes seguir trabajando", indicó.

La propuesta consiste en dividir el mercado en dos segmentos.

Por un lado, uno destinado a las pymes, donde estas empresas puedan competir entre sí. Por otro, un segmento para las grandes compañías aceiteras.

"Pedimos que haya un segmento reservado para que las pymes compitan entre sí y otro para que las grandes aceiteras compitan entre sí. De esa manera se puede preservar la existencia de las pymes", explicó.

"No se pueden poner las mojarritas y las pirañas en la misma pecera"

Martelli utilizó una comparación gráfica para explicar por qué, desde la perspectiva del sector que representa, una pequeña planta regional no puede competir en igualdad de condiciones con una gran aceitera multinacional.

"No se pueden poner las mojarritas y las pirañas en la misma pecera", afirmó.

Según explicó, las grandes compañías poseen ventajas estructurales porque controlan la materia prima utilizada para producir biodiésel.

"Las aceiteras son dueñas de la materia prima. Nosotros tenemos que comprarles el aceite y después competir con ellas", sostuvo.

A eso agregó las diferencias de escala.

Martelli señaló que algunas plantas de las grandes empresas pueden ser hasta veinte veces superiores a las instalaciones de las pymes y cuentan, además, con ventajas vinculadas con su ubicación cercana a los puertos y menores costos de transporte.

"Pensar que una pyme puede competir contra una gran aceitera multinacional es, en realidad, esconder que lo que se busca es concentrar el negocio", planteó.

Qué es el biodiésel y por qué se mezcla con el combustible

Durante la entrevista, Martelli explicó también cómo funciona el sistema de biocombustibles.

Señaló que los automovilistas ya utilizan biocombustibles cada vez que cargan combustible, aunque muchas veces no tengan conocimiento de ello.

"La nafta se mezcla con bioetanol, que se hace con maíz o caña de azúcar, y el diésel se mezcla con biodiésel, que se hace a partir del aceite de soja", explicó.

Martelli enumeró distintas razones por las que considera estratégica esta producción.

En primer lugar, sostuvo que permite agregar valor a la cadena agroindustrial.

Además destacó los beneficios ambientales y señaló que el biodiésel permite reemplazar parte del combustible importado.

"Cada tonelada de biodiésel que se hace reemplaza una tonelada de diésel importado", explicó.

"Competencia sí, exterminio de las pymes no"

El representante de la cámara empresaria rechazó que el reclamo pueda interpretarse como un pedido para evitar la competencia.

"Nosotros no estamos diciendo que no haya competencia", aclaró.

Utilizó otra comparación para explicar su postura.

"Si ponés cinco autos de Fórmula 1 en el Turismo Carretera y das la señal de largada, los autos del Turismo Carretera no tienen ninguna posibilidad. Eso no es competencia", sostuvo.

Y agregó:

"Los autos de Fórmula 1 tienen que competir entre sí y los del Turismo Carretera entre sí".

Para Martelli, el mismo principio debería aplicarse en el mercado del biodiésel.

"Las pymes tienen que competir entre sí y las grandes aceiteras, por otro lado, competir entre ellas. Si no, no es libre competencia, es un exterminio de las pymes", afirmó.

El proyecto está ahora en Diputados

Martelli explicó que la iniciativa se encuentra actualmente en discusión en la Cámara de Diputados, luego de su tratamiento en el Senado.

El dirigente participó de una reunión de comisión donde expuso la posición de las pymes.

Según contó, encontró receptividad entre legisladores de provincias donde funcionan plantas productoras.

"Me llevé muchos comentarios de diputados que me dijeron que esto que estaban por votar era muy malo y que había que cambiarlo", aseguró.

Mencionó particularmente a representantes de La Pampa, Buenos Aires, San Luis y Entre Ríos.

Sin embargo, sostuvo que el desafío será conseguir acompañamiento de legisladores provenientes de otras jurisdicciones.

"Tienen que convencer a sus colegas para que entre todos hagamos una ley que no condene a la quiebra a las pymes", señaló.

Una carta dirigida al Gobierno nacional

La cámara que representa Martelli también presentó una nota ante la Secretaría General de la Presidencia solicitando cambios en el proyecto.

Según explicó, consideran que con modificaciones relativamente acotadas podría alcanzarse un régimen que contemple tanto a las grandes compañías como a las pequeñas y medianas empresas.

"Con pequeños cambios se puede hacer una buena ley para que las pymes puedan seguir produciendo biodiésel", sostuvo.

Una cadena que va mucho más allá del combustible

Martelli recordó que las plantas generan otros productos derivados de la elaboración del biodiésel.

Uno de ellos es la glicerina, utilizada posteriormente en distintas industrias.

"Del biodiésel sale glicerina y esa glicerina se utiliza en laboratorios, cosméticos y alimentos. Al lado de algunas plantas incluso se construyeron plantas de glicerina. Así se va alargando la cadena de valor", explicó.

Por eso sostuvo que el eventual cierre de los establecimientos tendría consecuencias que excederían a sus trabajadores directos.

"Una planta no se puede levantar y llevar a otro lado"

Uno de los puntos que Martelli remarcó fue el carácter territorial de las inversiones realizadas.

"Un empresario pide un crédito, invierte y monta una planta en Catriló, en Saladillo o en otro pueblo. Eso es hundir tus dólares en la tierra para producir", expresó.

A diferencia de otras inversiones, señaló, una planta industrial no puede trasladarse fácilmente si cambian las condiciones de mercado.

"No la podés levantar y llevártela a San Pablo, Rosario o Estados Unidos", graficó.

Por eso describió la preocupación existente entre empresarios y trabajadores frente a la posibilidad de que una modificación legislativa altere las condiciones bajo las cuales realizaron esas inversiones.

"Te agarra una desesperación enorme cuando ves que una ley te puede mandar a la quiebra. Pensás: '¿Para qué hice todo esto si creí en el país?'", sostuvo.

Biodiésel y bioetanol, dos realidades diferentes

Martelli también explicó que el proyecto contempla al bioetanol, cuya producción tiene fuerte presencia en otras provincias.

Según señaló, en ese segmento existiría un acuerdo mayor entre los diferentes sectores involucrados.

El problema, afirmó, se concentra particularmente en el biodiésel.

"En bioetanol hay un acuerdo de todos los sectores", explicó.

Por ese motivo reclamó que los legisladores de provincias beneficiadas por el régimen del bioetanol también acompañen las modificaciones necesarias para preservar a las pymes productoras de biodiésel.

"No tiene sentido que para salvarse unos nos maten a nosotros. Se puede solucionar el bioetanol y también el biodiésel. No tiene que ser uno u otro", sostuvo.

La preocupación por los puestos de trabajo

Sobre el final, Martelli puso el eje en el empleo.

Advirtió que las transformaciones tecnológicas que atraviesa el mundo podrían reducir en los próximos años la cantidad de puestos laborales disponibles, por lo que consideró contradictorio eliminar empleos industriales que ya existen.

"La inteligencia artificial, la nanotecnología, la biotecnología y la robótica van a reducir sensiblemente la cantidad de puestos de trabajo", planteó.

"En poco tiempo nos vamos a dar cuenta de que lo más importante para defender son los puestos de trabajo dentro de una fábrica, porque es lo que más va a escasear", agregó.

En ese sentido, enfatizó que el sector no está reclamando la creación de nuevos puestos, sino la preservación de los existentes.

"Acá ya existen 1.500 puestos de trabajo en el biodiésel. Destruirlos es de una irracionalidad poco entendible", afirmó.

Martelli cerró la entrevista con un pedido dirigido a los legisladores nacionales para que las diferencias políticas no impidan modificar la iniciativa.

"Tenemos la oportunidad de hacer las cosas bien, no las hagamos mal", concluyó.

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