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EL DIARIO digital
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Durante su paso por Estados Unidos, el mandatario recurrió a la cultura pop y la ciencia ficción para contraponer las distintas posturas geopolíticas frente al avance tecnológico y la robótica.
En medio de su gira internacional, el presidente Javier Milei volvió a subirse al ring del debate global sobre el avance de la inteligencia artificial (IA). Lejos de los tecnicismos habituales, el mandatario eligió un libreto bien pochoclero durante su exposición en Nueva York: recurrió a personajes icónicos del cine, el animé y la tecnología corporativa para ilustrar cómo Occidente y Oriente imaginan el futuro de los robots.
El catálogo fantástico del Presidente
Para graficar los temores y las esperanzas que despierta la automatización masiva, Milei puso sobre la mesa tres mojones bien diferenciados de la cultura popular. A tomar nota:
Terminator: La clásica pesadilla de Hollywood protagonizada por máquinas asesinas. El jefe de Estado la utilizó para encarnar el miedo latente a que la IA se vuelva demasiado autónoma y ponga en jaque a la supervivencia humana.
Astroboy: El entrañable androide nipón creado por Osamu Tezuka. Con esta referencia, el líder libertario señaló la vereda opuesta, esa mirada donde el robot funciona como un aliado con sentimientos y vocación de servicio para la sociedad.
Optimus: El robot humanoide impulsado por Tesla, la compañía de Elon Musk. Fue la carta elegida para hablar del presente y de la transición hacia aparatos capaces de ejecutar tareas físicas cotidianas y productivas.
La pulseada geopolítica y el factor estratégico
Detrás de los monitos animados y los cyborgs cinematográficos, el trasfondo de la exposición giró en torno a la disputa cultural y económica entre distintas regiones del planeta frente a la innovación. Según la lectura oficial expuesta en tierras norteamericanas, la forma en que cada comunidad decida integrar estas herramientas definirá las reglas del juego del mañana.
No es la primera vez que el titular del Ejecutivo nacional eleva el debate sobre la inteligencia artificial a una categoría de discusión estratégica. Mientras el mundo entero discute los límites éticos, la pérdida de empleos y las oportunidades de negocio que trae aparejada la disrupción digital, la Casa Rosada mete el tema en agenda a su propio estilo: mezclando la ciencia ficción con guiños directos al magnate dueño de X.