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Cancillería repudió el manual comercial británico sobre Malvinas y ratificó sanciones contra petroleras

Desde la Cancillería argentina bajo la conducción de Pablo Quirno emitieron un comunicado para manifestar su “mÃs enérgico rechazo” al texto
Desde la Cancillería argentina, bajo la conducción de Pablo Quirno, emitieron un comunicado para manifestar su “más enérgico rechazo” al texto

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El Palacio San Martín cuestionó con dureza el documento difundido por Londres que avala la explotación de hidrocarburos en el archipiélago y niega competencias a la Argentina. La gestión de Javier Milei ratificó el despliegue de acciones legales y penales contra las firmas involucradas.

La controversia diplomática entre la Argentina y el Reino Unido en torno a la soberanía de las Islas Malvinas sumó un nuevo cruce este martes, a raíz de la difusión de una guía oficial británica orientada a corporaciones interesadas en invertir en el archipiélago. El texto convalida la gestión de recursos naturales, incluidos los hidrocarburos, y afirma que Buenos Aires carece de autoridad para sancionar a los operadores comerciales que trabajen en la zona.

Desde la Cancillería argentina, bajo la conducción de Pablo Quirno, emitieron un comunicado para manifestar su "más enérgico rechazo" al texto y tildaron de "actividades comerciales e hidrocarburíferas ilegítimas" a las operaciones promovidas por Londres en las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. Asimismo, el Ejecutivo ratificó el reclamo soberano sobre los archipiélagos al recalcar que integran el territorio nacional y permanecen "ilegítimamente ocupados por el Reino Unido".

Los ejes del documento de Londres

El manual editado por el gobierno británico lleva por nombre "Doing business with the Falkland Islands" y defiende el derecho de los residentes locales a administrar su economía y explotar los recursos naturales basándose en el principio de autodeterminación. Al mismo tiempo, categoriza a las islas como un Territorio Británico de Ultramar, ratifica su postura de soberanía sobre el área y aclara que no habrá negociaciones sobre este punto "a menos que y hasta que los isleños así lo deseen".

En el plano corporativo, el escrito asegura que la Argentina no detenta jurisdicción sobre las personas o firmas que operen comercialmente en el archipiélago, y brinda asistencia a aquellas entidades que reciban comunicaciones legales o penalidades procedentes de Buenos Aires.

El nudo del conflicto: el proyecto petrolero Sea Lion

Uno de los focos centrales de la disputa se vincula con la iniciativa hidrocarburífera Sea Lion, emplazada en la Cuenca Malvinas Norte y llevada adelante de manera conjunta por las empresas Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum.

Ante este escenario, la Cancillería anticipó que intensificará las acciones para salvaguardar la soberanía y proteger los recursos nacionales, detallando que ya se formalizaron protestas diplomáticas ante representantes del Reino Unido e Israel por el avance de dicho proyecto. El Gobierno nacional recordó que las labores de exploración y extracción en la plataforma continental exigen el aval de las autoridades del país y se rigen por la normativa interna.

En este sentido, la administración de Javier Milei reafirmó la vigencia del marco punitivo e inhibitorio contenido en las Leyes 26.659 y 26.915, junto con el Decreto 868/2026, aplicable a firmas, inversores y proveedores que intervengan en operaciones petroleras carentes de autorización argentina.

Acciones administrativas y judiciales en curso

Como parte de la estrategia oficial para contrarrestar estas operaciones, la cartera comandada por Quirno informó las siguientes medidas concretas:

Envío de aproximadamente 180 notas de advertencia y asunción de riesgos a personas físicas y jurídicas radicadas en 30 jurisdicciones internacionales.

Apertura de 60 expedientes administrativos.

Formulación de tres denuncias penales por parte del canciller, las cuales involucran a diez empresas y a sus respectivos directivos.

El Palacio San Martín aseveró que ninguna directiva comercial o cartilla redactada por una potencia extranjera puede anteponerse a la legislación argentina ni al derecho internacional, con especial mención a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. A su vez, advirtió que mantendrá activos todos los resortes administrativos, judiciales y diplomáticos para obstaculizar extracciones inconsultas.

El marco de Naciones Unidas

En su descargo, el Gobierno trajo a colación la Resolución 31/49 de la Asamblea General de la ONU, que demanda a ambos países agilizar las tratativas por la soberanía y abstenerse de modificaciones unilaterales en el territorio en disputa. Para la Cancillería, los emprendimientos petroleros alrededor de las islas infringen abiertamente dicha pauta multilateral.

Pese a la escalada retórica, el Ministerio de Relaciones Exteriores exteriorizó su voluntad de sostener "un diálogo constructivo y sustantivo" con Londres para destrabar el diferendo soberano, conforme a los lineamientos de la Resolución 2065 y normativas conexas de las Naciones Unidas, mientras que el Reino Unido ratificó que excluirá la soberanía de cualquier debate salvo que los isleños resuelvan lo contrario.

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