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Catástrofe en el Himalaya: una avalancha de lodo dejó 362 muertos y más de 1.300 desaparecidos

Una violenta avalancha de barro y escombros arrasó comunidades en la región del Himalaya en la frontera entre Nepal y el Tíbet dejando cientos de muertos y mÃs de 1300 desaparecidos
Una violenta avalancha de barro y escombros arrasó comunidades en la región del Himalaya, en la frontera entre Nepal y el Tíbet, dejando cientos de muertos y más de 1.300 desaparecidos.

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El desprendimiento parcial de un glaciar desató una corriente devastadora sobre la frontera entre Nepal y el Tíbet. Pueblos, viviendas y comercios quedaron sepultados bajo el barro mientras los rescatistas buscan contrarreloj a más de 1.300 desaparecidos. Ahora, además, existe temor por una segunda inundación.

Una pared de barro, piedras y escombros descendió con una fuerza brutal desde las montañas y, en cuestión de minutos, convirtió sectores enteros del Himalaya en un escenario de devastación.

La catástrofe golpeó la frontera entre Nepal y el Tíbet y dejó, según los balances difundidos hasta el momento, al menos 362 muertos y más de 1.300 desaparecidos.

El desastre habría comenzado con el desprendimiento parcial de una masa glaciar, que desencadenó una violenta avalancha capaz de arrastrar construcciones y sepultar comunidades.

Las imágenes registradas durante el fenómeno muestran la dimensión de la tragedia: una enorme corriente avanzando sobre edificios mientras algunas personas intentaban escapar antes de quedar alcanzadas.

Pueblos enteros quedaron bajo el barro

Del lado nepalí se reportaron 359 víctimas fatales, mientras que en territorio tibetano se contabilizaron otras tres.

Entre las áreas más golpeadas aparecen el valle del río Trishuli, en el distrito de Nuwakot, y el valle del Bhote Koshi, al norte y este de Katmandú.

La fuerza del alud destruyó viviendas, edificios y sectores comerciales completos.

Aunque el Instituto Geológico de Estados Unidos registró un evento sísmico de magnitud 5,2, las informaciones disponibles vinculan el origen de la catástrofe con el colapso de la masa glaciar.

Pero el número de muertos representa apenas una parte de la dimensión de la emergencia.

Más de 1.300 personas siguen desaparecidas

La búsqueda se transformó en una carrera contra el tiempo.

Nepal reportó 823 desaparecidos, entre ellos 517 turistas extranjeros. En esa nómina habría ciudadanos de India, Estados Unidos, Ucrania, Malasia, Australia, Reino Unido, Canadá y España.

En territorio chino, en tanto, se informó sobre 558 personas cuyo paradero todavía se desconoce, unas 260 de ellas extranjeras.

Además, autoridades chinas señalaron que alrededor de un centenar de sus ciudadanos permanecen desaparecidos después de haber estado en Nepal.

Los números pueden modificarse a medida que los equipos logren acceder a las zonas más castigadas y se complete el relevamiento de las comunidades afectadas.

Perros de rescate y una búsqueda desesperada

Entre montañas de barro y restos de construcciones, los equipos de emergencia intentan detectar cualquier señal de vida.

Los rescatistas trabajan con perros especialmente entrenados para localizar personas atrapadas, mientras familiares esperan información en medio de un panorama desolador.

El Ejército de Nepal informó que consiguió evacuar a 105 personas y desplegó asistencia médica y humanitaria.

Omkar Joshi, uno de los sobrevivientes que consiguió refugiarse en las colinas de Timure, describió crudamente la escena: "Todo se acabó. Ya no es más que un gigantesco cementerio".

Desde la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja también advirtieron sobre una destrucción de enorme magnitud, con localidades y sectores comerciales prácticamente arrasados.

Temen una segunda catástrofe

Mientras cientos de rescatistas buscan desaparecidos, apareció una nueva amenaza.

Especialistas detectaron que un sector de un río fronterizo entre Nepal y China continúa bloqueado.

El temor es que la obstrucción ceda repentinamente y libere de golpe una enorme masa de agua montaña abajo.

En ese escenario podría producirse una segunda inundación de grandes proporciones sobre áreas que ya quedaron golpeadas por la primera avalancha.

Por eso, además de buscar sobrevivientes, las autoridades mantienen bajo vigilancia los cursos de agua y las zonas consideradas de mayor riesgo.

Nepal y China movilizaron sus gobiernos

La dimensión de la tragedia obligó a desplegar los máximos niveles de respuesta.

El primer ministro chino, Li Qiang, y el jefe del Gobierno nepalí, Balendra Shah, recorrieron las áreas afectadas para supervisar las operaciones.

El presidente de China, Xi Jinping, pidió concentrar todos los esfuerzos disponibles en encontrar a quienes todavía permanecen desaparecidos.

También llegaron mensajes internacionales de solidaridad. El dalái lama expresó sus oraciones por las víctimas y pidió asistencia para los damnificados, mientras que el papa León XIV transmitió sus condolencias a las familias de los fallecidos.

El Himalaya, frente a un riesgo creciente

Las lluvias del monzón provocan regularmente inundaciones y desprendimientos entre junio y septiembre en distintas regiones del sur de Asia.

Pero en el Himalaya existe otro factor que mantiene en alerta a los especialistas: la transformación acelerada de los glaciares y del ambiente de alta montaña.

El calentamiento global puede incrementar la inestabilidad de determinadas masas de hielo y potenciar riesgos asociados a desprendimientos, lagos glaciares e inundaciones repentinas.

Esta vez, el desastre dejó una cifra estremecedora y todavía provisional: 362 muertos y más de 1.300 personas sin localizar.

Mientras el barro sigue dificultando el ingreso a las zonas devastadas, cada hora cuenta. La prioridad es encontrar sobrevivientes antes de que sea demasiado tarde y vigilar una montaña que, después del primer golpe, todavía amenaza con desatar una segunda tragedia.

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