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EL DIARIO digital
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El exjefe de Gabinete Guillermo Francos reveló que el desgaste provocado por ataques y versiones difundidas desde sectores vinculados al propio oficialismo fue determinante para abandonar el Gobierno. Evitó apuntar directamente contra Santiago Caputo, aunque admitió que tiene "sospechas". Y dejó abierta la puerta para volver al ruedo electoral en 2027.
Guillermo Francos decidió contar qué había detrás de su salida del Gobierno de Javier Milei y puso sobre la mesa una interna que durante meses había circulado entre rumores, operaciones cruzadas y mensajes en redes sociales.
El exjefe de Gabinete aseguró que sufrió un hostigamiento persistente desde cuentas y sectores identificados con el propio oficialismo, donde prácticamente a diario aparecían versiones sobre su supuesta renuncia o desplazamiento.
"Había un persistente ataque hacia mí, me hacían renunciar todos los días, decían que me iba", recordó durante una entrevista con Ahora Play.
Según Francos, aquello no fue apenas ruido digital. El desgaste terminó afectando directamente su capacidad para continuar al frente de la Jefatura de Gabinete.
Una interna que venía desde el comienzo
Francos aseguró que las versiones sobre su futuro habían comenzado mucho antes, cuando todavía ocupaba el Ministerio del Interior.
"Al principio, todos los días decían que me iba de embajador a Inglaterra o a Italia", recordó.
Pero después del triunfo electoral de octubre, según su relato, la ofensiva tomó otra dimensión.
Las versiones sobre su salida se multiplicaron y Francos comenzó a interpretar que existía una maniobra destinada a erosionar su posición dentro del Ejecutivo.
Lo más incómodo es que, según afirmó, los cuestionamientos no provenían exclusivamente de la oposición, sino de sectores relacionados con La Libertad Avanza.
¿Santiago Caputo? Francos no lo nombró, pero habló de "sospechas"
El exfuncionario evitó responsabilizar directamente a Santiago Caputo, con quien mantuvo diferencias durante su permanencia en el Gobierno.
Pero tampoco cerró completamente esa puerta.
"Yo trato de no juzgar de dónde venía. Tengo mis sospechas, algunas personas dicen que no fueron, pero no importa", sostuvo.
Y enseguida remarcó el dato políticamente más fuerte de su explicación: "Era algo objetivo que me atacaban por las redes de la fuerza propia, con estas versiones que me iba, renunciaba".
Francos eligió no poner nombres, pero dejó planteada una postal incómoda para el oficialismo: mientras debía coordinar la gestión desde uno de los cargos más importantes del Poder Ejecutivo, una parte de la tropa libertaria alimentaba públicamente versiones sobre su caída.
La conversación con Milei
El desgaste llegó finalmente al despacho presidencial.
Francos contó que habló directamente con Javier Milei y le explicó que consideraba prácticamente imposible continuar ejerciendo como jefe de Gabinete mientras su autoridad era cuestionada de manera permanente.
"Es muy difícil ser jefe de Gabinete cuando estás siendo cuestionado permanentemente", afirmó.
Según relató, durante aquella conversación Milei también le marcó algunos excesos que consideraba que Francos había cometido en declaraciones públicas.
La combinación terminó inclinando la balanza.
Francos decidió apartarse y dejarle al Presidente margen para reorganizar su equipo ante una nueva etapa política.
"Esa fue la principal razón", resumió.
Se fue, pero no cerró la puerta
Pese al ruido que rodeó su salida, Francos no parece dispuesto a quemar definitivamente los puentes con La Libertad Avanza.
El exjefe de Gabinete no descartó regresar al espacio oficialista e incluso dejó abierta la posibilidad de competir electoralmente en 2027.
Cuando le preguntaron específicamente por una eventual candidatura en la Ciudad de Buenos Aires, evitó apresurarse.
"No sé, falta mucho para la elección. Se pasa volando, pero para tomar decisiones hay que ver cuál es el momento más oportuno", respondió.
Francos salió así del silencio con una explicación que vuelve a poner bajo la lupa las tensiones internas que atravesaron al Gobierno: no responsabilizó públicamente a nadie, pero confirmó que buena parte del fuego que terminó desgastándolo provenía de su propio lado.
Una paradoja que resumió en pocas palabras: mientras era uno de los principales funcionarios de Milei, en las redes libertarias lo echaban prácticamente todos los días hasta que, finalmente, decidió irse de verdad.