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EL DIARIO digital
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La balanza comercial volvió a jugar a favor de la economía argentina. Julio cerró con un superávit de USD 2.115 millones, el mayor resultado para ese mes de toda la serie histórica, y extendió a 32 meses consecutivos la racha positiva. El gran protagonista fue el sector energético, con un salto explosivo de las exportaciones de petróleo y combustibles.
La Argentina consiguió en julio un dato que el Gobierno seguramente pondrá en primera fila de su discurso económico: la balanza comercial registró un superávit de USD 2.115 millones, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
El número no solamente mantiene al comercio exterior en terreno positivo. Representa además el mayor superávit registrado para un mes de julio y estira a 32 meses consecutivos la seguidilla con más dólares provenientes de exportaciones que los destinados a importaciones de bienes.
Detrás del resultado aparecen dos movimientos simultáneos: las exportaciones crecieron con fuerza y las importaciones retrocedieron.
Exportaciones en alza e importaciones en retroceso
Durante julio, las ventas argentinas al exterior alcanzaron los USD 8.854 millones, un incremento del 14,1% interanual.
Las importaciones, en cambio, sumaron USD 6.739 millones y cayeron 1,7% respecto del mismo mes de 2025.
La diferencia explica el fuerte salto del saldo comercial.
En julio del año pasado, Argentina había conseguido un superávit de USD 907 millones. Doce meses después, la cifra trepó hasta USD 2.115 millones: una mejora de USD 1.208 millones.
El ministro de Economía, Luis Caputo, salió rápidamente a celebrar las cifras y destacó que tanto las exportaciones como el saldo comercial marcaron un "récord histórico para el mes".
La energía pisó el acelerador
Buena parte de la explicación está en un sector que viene ganando peso dentro de la generación de divisas: combustibles y energía.
Las exportaciones de ese rubro alcanzaron los USD 1.506 millones, con un impresionante crecimiento interanual del 97,8%.
El salto combinó una mejora del 19,5% en los precios con un aumento del 67,6% en las cantidades exportadas.
Y dentro de ese escenario hubo un protagonista indiscutido: el petróleo crudo.
Las ventas externas de crudo llegaron a USD 1.020 millones, aproximadamente USD 603 millones por encima del registro de julio de 2025.
El petróleo empieza así a dejar de ser solamente una promesa de generación futura de divisas para convertirse en uno de los motores concretos del comercio exterior argentino.
El agro y la industria también empujaron
Las manufacturas de origen agropecuario (MOA) aportaron exportaciones por USD 3.068 millones, con una mejora interanual del 4,9%.
Las manufacturas de origen industrial (MOI), por su parte, alcanzaron los USD 2.170 millones, un crecimiento del 11,2%, impulsadas principalmente por las ventas de material de transporte terrestre.
La fotografía de julio muestra así una composición exportadora con aportes importantes del agro y la industria, pero con un sector energético creciendo a una velocidad considerablemente mayor.
Importaciones: menos cantidades, pero precios más altos
Del otro lado de la balanza, las compras argentinas en el exterior retrocedieron 1,7%.
El dato tiene una particularidad: las cantidades importadas cayeron 9,2%, mientras los precios aumentaron 8,4%.
Entre las principales bajas aparecieron las piezas y accesorios para bienes de capital, con una caída del 14,9%; los bienes de capital, con 7,7%; combustibles y lubricantes, también con 7,3%; y los bienes de consumo, con otro retroceso del 7,3%.
La excepción fueron los bienes intermedios, cuyas importaciones aumentaron 16,5%.
Más de USD 16.000 millones de superávit en siete meses
El resultado de julio adquiere todavía mayor dimensión cuando se observa el acumulado de 2026.
Entre enero y julio, Argentina exportó USD 58.365 millones, lo que representa un crecimiento del 22,9% frente al mismo período de 2025.
Las importaciones totalizaron USD 42.286 millones, con una reducción interanual del 3,5%.
El resultado: USD 16.080 millones de superávit comercial acumulado durante los primeros siete meses del año.
La diferencia respecto de 2025 es enorme. Durante igual período del año pasado, el saldo favorable había sido de apenas USD 3.669 millones.
El petróleo ya pelea arriba entre las exportaciones
Otro dato muestra hasta qué punto comenzó a modificarse el mapa exportador argentino.
En los primeros siete meses del año, el petróleo crudo se convirtió en el principal producto de exportación, con una participación del 9,8% del total.
Detrás quedaron dos históricos pesos pesados del complejo agroexportador: el maíz en grano, con 9%, y la harina y pellets de soja, con 8,5%.
En materia de destinos, Brasil continuó siendo el principal comprador de productos argentinos, con el 12,7% del total. Le siguieron Estados Unidos, con 10,2%, y China, con 9,6%.
Para las importaciones, el orden cambia: China concentró el 22,5%, Brasil el 21,6% y Estados Unidos el 9,4%.
Con 32 meses consecutivos de saldo comercial positivo, la balanza externa continúa aportando los dólares que la economía argentina necesita. Y esta vez el dato trae una novedad difícil de ignorar: la energía empieza a disputarle seriamente al agro el protagonismo histórico como gran fábrica de divisas del país.