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EL DIARIO digital
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El regreso de la actividad financiera después del feriado dejó una postal incómoda para los activos argentinos. Los bonos soberanos retrocedieron, las acciones porteñas sufrieron fuertes pérdidas y el riesgo país volvió a superar los 500 puntos. El dólar mayorista avanzó hasta $1.495. En medio de la tensión, el Gobierno mostró como contrapeso el superávit fiscal de julio y una fuerte desaceleración de la inflación mayorista.
El mercado argentino volvió del feriado con el pie izquierdo. Un escenario internacional mucho más hostil para los activos de riesgo, combinado con factores domésticos, golpeó este martes a bonos y acciones y volvió a poner al dólar bajo la lupa.
Los títulos soberanos en dólares Bonares y Globales cayeron alrededor de 1,8% en promedio, mientras que el riesgo país medido por JP Morgan avanzó 23 unidades y terminó en 511 puntos básicos.
Durante la rueda llegó a tocar los 512 puntos, el nivel más elevado desde el 21 de mayo.
El Merval tampoco se salvó
La presión vendedora llegó con fuerza a la Bolsa porteña. El S&P Merval cayó 1,9% hasta los 2.891.651 puntos, alcanzando su menor nivel en pesos desde el 22 de mayo.
Medido en dólares, el índice también retrocedió hasta valores que no registraba desde mediados de mayo.
El castigo se trasladó a las empresas argentinas que cotizan en Nueva York. Los ADR registraron bajas de hasta 4,7%, encabezadas por Bioceres.
Las compañías energéticas tampoco lograron escapar de la tormenta pese a la firmeza internacional del petróleo. YPF perdió 3,8% y cerró en US$50,68, mientras que Vista Energy retrocedió 3,4%.
El Brent, en cambio, se mantuvo prácticamente estable y terminó alrededor de US$90,99 por barril.
Wall Street metió presión
Buena parte del golpe llegó desde afuera. Los principales índices estadounidenses registraron pérdidas de hasta 1,2%, con el Nasdaq entre los más castigados.
La renta fija norteamericana también quedó bajo presión y la tasa del bono estadounidense a 30 años escaló hasta 5,33%, máximos de casi dos décadas.
A ese panorama se agregaron las renovadas tensiones geopolíticas entre Washington y Teherán por el estratégico Estrecho de Ormuz, un factor que volvió a alimentar la incertidumbre sobre el mercado energético.
Damián Vlassich, de IOL, explicó que el regreso de las operaciones locales estuvo marcado por una corrección de los activos argentinos y una búsqueda de cobertura por parte de los inversores.
En ese escenario, el riesgo país volvió a quebrar la barrera de los 500 puntos, una señal que el mercado sigue mirando con atención.
Tasas más altas para contener al dólar
La liquidez también mostró señales de tensión.
Federico Filippini, de Adcap, señaló que la tasa de caución comenzó la jornada alrededor del 24% y 25%, pero después de las 15 aceleró hasta superar el 30%. Finalmente, cerró con un promedio cercano al 26%.
La lectura del mercado apunta a que las condiciones de financiamiento más ajustadas funcionan como otra herramienta para contener la dolarización.
El costo es evidente: menos presión sobre el dólar, pero tasas más elevadas.
El dólar mayorista volvió a moverse
En el mercado cambiario, el dólar mayorista avanzó $7,50, equivalente al 0,5%, y terminó en $1.495.
Durante la rueda llegó a alcanzar un máximo intradiario de $1.496,50.
La suba ocurrió en una jornada de escaso volumen: se negociaron US$343,6 millones, aproximadamente un 38,5% menos que el viernes anterior.
El techo establecido por el Banco Central para el régimen de bandas cambiarias se ubicó en $1.865,14, por lo que el mayorista terminó todavía $370,14 por debajo de ese límite.
En las pizarras del Banco Nación, el dólar minorista aumentó cinco pesos y cerró en $1.515 para la venta.
El blue, mientras tanto, sumó diez pesos y alcanzó los $1.555, mientras que el contado con liquidación avanzó hasta $1.580,37 y el MEP quedó en $1.518,68.
Los contratos de dólar futuro también terminaron en terreno positivo, con incrementos de entre 0,4% y 0,5%.
El Banco Central compró dólares y aumentaron las reservas
En medio de la presión cambiaria, el Banco Central absorbió US$10 millones durante su intervención en el mercado.
Las reservas internacionales brutas aumentaron US$96 millones y finalizaron en US$49.592 millones.
Aunque la cifra comprada fue reducida frente al volumen negociado, permitió que la autoridad monetaria terminara nuevamente del lado comprador.
El Gobierno mostró el superávit como contrapeso
Mientras el mercado entregaba números en rojo, el Ministerio de Economía difundió uno de los datos que el Gobierno utiliza como columna vertebral de su programa económico: julio volvió a cerrar con superávit fiscal.
El Sector Público Nacional registró un superávit primario de $2,96 billones y un resultado financiero positivo de $244.897 millones.
Según Economía, durante los primeros siete meses de 2026 se acumuló un superávit primario equivalente aproximadamente al 0,9% del PBI y un superávit financiero cercano al 0,1%.
El dato sostiene uno de los principales argumentos del equipo económico: mantener las cuentas públicas en terreno positivo como ancla del programa.
La inflación mayorista bajó al 0,8%
La otra noticia favorable llegó desde los precios.
El Indec informó que el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) aumentó apenas 0,8% durante julio. Los productos nacionales avanzaron 0,8% y los importados, 0,5%.
Se trató de la variación mensual más baja desde mayo de 2025 y del menor registro para un mes de julio desde 2019.
Sin embargo, detrás del número aparece un detalle importante.
Santiago Casas, economista jefe de EcoAnalytics, advirtió que buena parte de la desaceleración respondió al desplome del 9,2% en los precios del petróleo crudo y el gas, que restó aproximadamente 0,9 puntos porcentuales al indicador.
Sin ese componente, estimó, los precios mayoristas habrían aumentado alrededor de 1,7%.
Una rueda que volvió a encender las alarmas
El Gobierno terminó el día exhibiendo superávit fiscal, menor inflación mayorista, compras del Banco Central y reservas en ascenso. Pero el mercado contó otra historia.
Bonos abajo, acciones golpeadas, riesgo país nuevamente por encima de 500 puntos y un dólar que volvió a despertarse marcaron una rueda atravesada por un escenario internacional particularmente adverso.
El desafío para el equipo económico será determinar cuánto de esta sacudida responde exclusivamente al vendaval externo y cuánto refleja que, pese a los números fiscales favorables, los inversores todavía exigen una prima elevada para apostar por la Argentina.