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El Gobierno busca reactivar los créditos hipotecarios: analiza usar fondos de ANSES para bajar las tasas

El Gobierno analiza utilizar el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de ANSES para generar financiamiento de largo plazo destinado a los bancos e impulsar una mayor oferta de créditos hipotecarios
El Gobierno analiza utilizar el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de ANSES para generar financiamiento de largo plazo destinado a los bancos e impulsar una mayor oferta de créditos hipotecarios.

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EL DIARIO digital

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El equipo económico prepara una nueva estrategia para intentar destrabar el acceso a la vivienda. Federico Furiase confirmó que se estudia utilizar el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de ANSES para generar financiamiento de largo plazo destinado a los bancos y ampliar la oferta de créditos hipotecarios a tasas más bajas. Al mismo tiempo, el Gobierno quiere poner a circular una mayor porción de los US$40.000 millones depositados en el sistema financiero y flexibilizar los préstamos en dólares para empresas.

El Gobierno encontró otro frente donde quiere hacer circular el dinero que permanece dentro del sistema financiero: los créditos hipotecarios.

La Secretaría de Finanzas trabaja en un esquema que podría involucrar al Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de ANSES para generar financiamiento de largo plazo y permitir que los bancos dispongan de mayores recursos para prestar a quienes buscan comprar una vivienda.

El objetivo es atacar uno de los principales problemas que enfrenta actualmente el mercado hipotecario: la falta de fondeo suficientemente largo y barato.

La apuesta oficial es que, si los bancos consiguen esos recursos, puedan ampliar la cantidad de hipotecas y ofrecerlas a tasas más competitivas.

Cómo entraría el FGS de ANSES

El mecanismo que analiza el equipo económico no plantea que ANSES entregue directamente créditos para comprar viviendas.

La idea pasa por otro lado.

El FGS licitaría colocaciones a largo plazo entre entidades bancarias, generando una fuente de liquidez que posteriormente los bancos podrían transformar en préstamos hipotecarios.

De esa manera, el Estado actuaría sobre el fondeo del sistema sin convertirse directamente en prestamista de cada familia.

El ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que las conversaciones ya involucran al Ministerio de Capital Humano, al FGS y a las entidades financieras.

"Creemos que es una vía mucho mejor para todos los bancos", sostuvo.

La apuesta: más hipotecas y tasas más bajas

Detrás del proyecto aparece una dificultad histórica del mercado argentino.

Un crédito hipotecario puede extenderse durante 15, 20 o 30 años, mientras buena parte de los depósitos captados por las entidades financieras tienen plazos muchísimo más cortos.

Esa diferencia complica la capacidad de los bancos para multiplicar los préstamos de largo plazo.

El esquema bajo estudio pretende cubrir precisamente ese bache.

Si funciona como espera Economía, las entidades contarían con mayor previsibilidad para prestar y eso podría traducirse en más competencia, mayor disponibilidad de créditos y menores tasas.

Por ahora se trata de una alternativa en evaluación y todavía deberán conocerse sus condiciones definitivas.

El Gobierno también quiere poner los dólares a trabajar

El segundo capítulo de la estrategia pasa por los dólares depositados en los bancos.

Furiase defendió la flexibilización de las condiciones para que las entidades puedan prestar moneda extranjera a empresas vinculadas con la denominada economía real.

La intención oficial es sencilla: que una mayor cantidad de los dólares depositados deje de permanecer inmovilizada y termine financiando actividad productiva.

"Que se genere el circuito de los dólares", resumió el secretario de Finanzas.

Según las cifras presentadas por el Gobierno, los depósitos en moneda estadounidense crecieron desde aproximadamente US$23.000 millones hasta US$40.000 millones.

Los bancos estarían prestando actualmente alrededor del 60% de esos recursos.

Economía considera que todavía existe margen para ampliar esa circulación.

La construcción, uno de los sectores apuntados

Entre las actividades que podrían beneficiarse con una mayor disponibilidad de financiamiento en dólares aparece la construcción.

El sector resulta especialmente relevante porque conecta las dos patas del plan: inversión empresarial y acceso a la vivienda.

Más crédito para desarrolladores podría impulsar nuevos proyectos, mientras un mercado hipotecario con mayor fondeo permitiría ampliar la cantidad de potenciales compradores.

El Gobierno pretende que el ahorro privado vuelva así al circuito económico y termine financiando inversiones en lugar de permanecer simplemente depositado.

Para los morosos, no habrá salvataje estatal

Donde Furiase puso un límite tajante fue en la situación de quienes acumulan deudas impagas.

El Gobierno descarta utilizar recursos públicos para asistir directamente a los deudores morosos.

"La mora es algo que se tiene que resolver entre privados", afirmó el funcionario.

Su argumento es que una intervención estatal terminaría utilizando dinero proveniente de los impuestos para beneficiar a un grupo determinado de deudores.

Para Economía, los problemas entre bancos y clientes con dificultades de pago deberán resolverse mediante negociaciones entre las propias partes.

La obsesión de Economía: que bajen las tasas

El denominador común detrás de todas estas iniciativas vuelve a ser el costo del financiamiento.

Furiase sostuvo que el objetivo debe ser generar las condiciones para que las tasas de interés bajen de manera sostenida, en lugar de conseguir reducciones artificiales mediante intervenciones puntuales.

La receta mencionada por el funcionario incluye estabilidad macroeconómica, menor inflación y riesgo país, superávit fiscal, acumulación de reservas en el Banco Central y mantenimiento del superávit comercial.

Es decir, Economía pretende que el crédito se abarate como consecuencia del ordenamiento macroeconómico.

La vivienda vuelve al centro de la discusión

Después de años en los que acceder a una propiedad mediante financiamiento bancario se convirtió en una misión prácticamente imposible para buena parte de la clase media, el Gobierno busca reconstruir un mercado hipotecario de largo plazo.

El eventual ingreso del FGS de ANSES aparece ahora como una de las herramientas bajo estudio.

La fórmula pretende conectar tres piezas: ahorro de largo plazo, bancos y familias que necesitan financiamiento para comprar una vivienda.

Pero todavía falta la prueba decisiva.

No alcanza con conseguir recursos para los bancos: las tasas, las cuotas, los ingresos familiares y las condiciones de acceso deberán cerrar al mismo tiempo para que el crédito vuelva a resultar verdaderamente accesible.

El Gobierno asegura que trabaja para conseguirlo.

Y esta vez los fondos administrados por ANSES podrían convertirse en una de las llaves para intentar volver a abrir la puerta del crédito hipotecario.

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