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EL DIARIO digital
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La crisis futbolística de River llegó hasta el despacho presidencial. Stefano Di Carlo enfrentó los micrófonos en el Monumental, reconoció que la cantidad de derrotas es "inadmisible", ratificó a Eduardo Coudet y defendió la fuerte inversión realizada para reconstruir el plantel. Pero también abrió otro frente: aseguró que al Millonario lo perjudicaron en los últimos cinco partidos y lanzó una advertencia contundente sobre los arbitrajes. "La tolerancia de River está agotada", disparó.
Cuando River pierde seguido, el silencio empieza a hacer ruido. Y esta vez la dirigencia decidió hablar.
En medio de una racha que encendió todas las alarmas en Núñez, el presidente Stefano Di Carlo brindó una extensa conferencia de prensa para poner la cara ante el delicado presente deportivo.

No intentó maquillar los resultados.
"Es inadmisible la cantidad de derrotas que estamos teniendo", reconoció.
La frase describe la gravedad del escenario, aunque Di Carlo advirtió que el problema no nació en los últimos cinco encuentros.
"Venimos en una situación compleja, de un punto de partida complejo. Esta situación no es de los últimos cinco partidos, venimos hace bastante tiempo", explicó.
La dirigencia entiende que River arrastra problemas estructurales y que la reconstrucción encarada con un mercado de pases agresivo todavía no logró trasladarse a los resultados.
Coudet sigue: "Creemos profundamente en él"
La pregunta inevitable apareció rápidamente: ¿corre riesgo Eduardo Coudet?
Por ahora, la respuesta presidencial es no.
Di Carlo ratificó al entrenador y aseguró que mantiene conversaciones prácticamente permanentes con él.
"Hay DT. Lo veo bien, con fuerza, convicción, apoyado por el grupo. Hablo diariamente con Coudet", afirmó.
El respaldo no quedó limitado a una frase protocolar.
El presidente aseguró haber dialogado también con referentes y otros integrantes del plantel y sostuvo que percibe confianza interna para revertir la crisis.
"Si siente la fuerza, lo vamos a acompañar. Creemos profundamente en él", enfatizó.
Sin embargo, dejó una puerta entreabierta.
Di Carlo aclaró que, si eventualmente el propio entrenador considera que perdió las herramientas para modificar el rumbo, será Coudet quien deberá evaluar su continuidad.
"Si siente o decide que no encuentra la manera, como sucedió con Gallardo, tomará la decisión", señaló.
Respaldo absoluto, entonces, aunque condicionado por una premisa elemental: que el técnico todavía crea que puede sacar al equipo del pozo.
Di Carlo explotó contra los arbitrajes
Después llegó el tramo más caliente de la conferencia.
El presidente de River decidió meterse de lleno en las polémicas arbitrales y no eligió precisamente palabras diplomáticas.
"A River lo han perjudicado en los últimos cinco partidos. Es evidente, no se puede tapar el sol con la mano", lanzó.
Y fue todavía más lejos.
"Hay manoseo de todo tipo y color, es hacia todos. Esperamos que encuentren un límite en cuanto a la vergüenza", disparó.
La declaración promete levantar temperatura dentro de un fútbol argentino que lleva meses atravesado por cuestionamientos a los arbitrajes y al funcionamiento institucional.
Di Carlo remató con otra frase destinada a hacer ruido:
"La tolerancia de River está agotada, pero la dignidad de River no se negocia".
River apunta a los árbitros, pero no los usa como excusa
El dirigente intentó separar rápidamente la denuncia arbitral de los problemas propios del equipo.
No responsabilizó exclusivamente a los jueces por las derrotas.
"Primero hay que corregir el fútbol de River. River tiene que ganar, es nuestra responsabilidad", reconoció.
Incluso aclaró que no pretende quitar méritos a los equipos que derrotaron al Millonario.
Pero insistió en que las decisiones arbitrales tuvieron incidencia.
La posición presidencial quedó así planteada sobre dos carriles: River juega por debajo de lo esperado y debe mejorar, pero la dirigencia considera que además viene siendo perjudicado por los arbitrajes.
Los apartados en Cantilo: Di Carlo admitió que River se equivocó
La conferencia también dejó una autocrítica poco habitual.
Di Carlo se refirió al polémico manejo de los futbolistas que quedaron fuera del proyecto deportivo y fueron enviados a entrenarse separados del plantel en Cantilo.
La decisión futbolística fue defendida. Las formas, no.
"Reflexionando, fue un error en cuanto a las maneras, la decisión del lugar en el que se los separó", admitió.
Según explicó, River necesitaba achicar el plantel, pero podría haber manejado de otra manera la comunicación con los jugadores involucrados.
El presidente sostuvo que posteriormente el club intentó corregir la situación y acompañar a cada futbolista en la búsqueda de una salida.
De los 14 jugadores inicialmente apartados, aseguró que solamente quedan cuatro con su situación todavía pendiente.
Un mercado récord que todavía no entrega resultados
La dirigencia también quedó bajo presión por el dinero invertido.
River protagonizó un mercado de pases de enorme magnitud con el objetivo de modificar rápidamente un plantel que había dejado de representar futbolísticamente la idea pretendida por el club.
Di Carlo defendió esa estrategia.
"Hicimos un mercado importante y balanceado. Hicimos tres mercados de pases en uno y en medio de un momento crítico", aseguró.
La explicación fue clara: la dirigencia entendía que el equipo necesitaba una transformación profunda y decidió ejecutarla de golpe.
"River no jugaba como queríamos que juegue al fútbol y queríamos salir de esa dinámica y construir un plantel que nos representara", sostuvo.
El objetivo fue tener menos futbolistas, pero elevar la jerarquía general del plantel.
La economía del club, afirmó, permitió afrontar semejante inversión.
El inconveniente es que el fútbol todavía no devolvió la inversión en forma de resultados.
"El proceso será incómodo"
Di Carlo tampoco intentó vender una recuperación instantánea.
Reconoció que el nuevo River necesita tiempo, justamente el recurso que menos sobra cuando las derrotas comienzan a acumularse.
"Hay urgencia y no tenemos el tiempo para plasmarlo. Tenemos una racha negativa grave, que no es aceptable para River", admitió.
Y reconoció explícitamente el derecho de los hinchas a manifestar su bronca.
"El proceso será incómodo y el hincha tiene derecho a quejarse. No estamos disociados de la realidad", afirmó.
La dirigencia pide paciencia, pero sabe perfectamente dónde está parada: River no tiene demasiado margen para convertir una reconstrucción en una espera eterna.
Respaldo, autocrítica y una advertencia que sacude al fútbol argentino
La conferencia de Di Carlo buscó transmitir que en Núñez existe un plan pese al incendio deportivo.
Coudet continúa. La dirigencia respalda el mercado realizado. El proyecto futbolístico no se modifica.
Pero los resultados mandan.
El propio presidente lo reconoció al calificar la racha de derrotas como "inadmisible" y "grave".
River necesita empezar a ganar y necesita hacerlo rápido.
Mientras tanto, Di Carlo decidió abrir una segunda batalla y apuntar directamente contra los arbitrajes. Y allí dejó probablemente la frase más explosiva de toda la conferencia: "La tolerancia de River está agotada".
Ahora Coudet tendrá que responder dentro de la cancha.
Y después de semejante advertencia presidencial, los árbitros también estarán bajo una lupa gigantesca.