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EL DIARIO digital
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Colombia atraviesa horas de máxima tensión. Mientras distintas regiones todavía evaluaban las consecuencias del potente terremoto de magnitud 7,4, el volcán Puracé volvió a mostrar actividad con nuevas emisiones de ceniza y gases. El fenómeno encendió las alarmas en el departamento del Cauca y obligó a suspender temporalmente los vuelos en el aeropuerto de Popayán. Los especialistas, sin embargo, aclararon que hasta el momento no existen evidencias que vinculen ambos episodios.
Una jornada marcada por la preocupación sumó un nuevo capítulo este lunes en Colombia. El volcán Puracé, uno de los gigantes bajo permanente vigilancia en el país, registró varias emisiones que llevaron ceniza hacia poblaciones cercanas y complicaron las operaciones aéreas.
El Servicio Geológico Colombiano (SGC) informó que el volcán continúa bajo un seguimiento especial ante el comportamiento de distintos parámetros asociados a su actividad.
Tres emisiones de ceniza en menos de 24 horas
Según los reportes oficiales, se detectaron tres emisiones de ceniza en menos de un día, con columnas que en algunos momentos alcanzaron aproximadamente los 300 metros por encima del cráter.
Pero la ceniza no fue el único indicador que llamó la atención de los especialistas. También se detectó un aumento en las concentraciones de dióxido de azufre (SO?) y dióxido de carbono (CO?), gases que forman parte de los parámetros utilizados para evaluar qué está ocurriendo en el interior del sistema volcánico.
El Puracé permanece bajo alerta naranja desde el 1 de agosto, debido a que diferentes variables continúan ubicándose por encima de los niveles habituales.
La ceniza llegó hasta Popayán
El material volcánico fue reportado en sectores rurales como Cristales, Cobaló y Coconuco, pero sus efectos no quedaron limitados a las inmediaciones del volcán.
La ceniza también alcanzó sectores urbanos de Popayán, donde se registraron inconvenientes relacionados con la visibilidad y la presencia de partículas suspendidas en el ambiente.
La situación obligó a tomar una decisión inmediata en materia aeronáutica.
La Aeronáutica Civil suspendió temporalmente las operaciones en el aeropuerto Guillermo León Valencia de Popayán, una medida preventiva destinada a evitar que las aeronaves atraviesen zonas afectadas por ceniza volcánica.
Este tipo de partículas representa un serio riesgo para la aviación, especialmente porque puede comprometer motores y otros sistemas esenciales de los aviones.
Terremoto y volcán: ¿están relacionados?
La coincidencia encendió inevitablemente las especulaciones. Las nuevas emisiones del Puracé se produjeron pocas horas después del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió diferentes regiones de Colombia.
La secuencia resultó impactante: primero un fuerte movimiento sísmico y, poco después, un volcán expulsando nuevamente ceniza y gases.
Sin embargo, los especialistas pusieron freno a las interpretaciones apresuradas.
Las autoridades científicas sostienen que, por el momento, no existe evidencia de una relación causal entre el terremoto y la actividad registrada en el Puracé.
Desde el Servicio Geológico Colombiano remarcaron que se trata de procesos geológicos independientes y recordaron que el volcán ya mostraba parámetros elevados antes de producirse el movimiento sísmico.
En otras palabras, la cercanía temporal entre los dos fenómenos resulta llamativa, pero no alcanza para afirmar que uno haya provocado al otro.
Puracé continúa bajo alerta naranja
El volcán forma parte de la cadena volcánica Los Coconucos, un complejo ubicado en el departamento del Cauca e integrado por distintos centros volcánicos.
Con la alerta naranja todavía vigente, los organismos especializados mantienen una vigilancia permanente sobre la sismicidad, las emisiones de gases y la eventual expulsión de nuevo material.
Las recomendaciones para las comunidades cercanas son claras: evitar aproximarse al cráter, respetar los protocolos de emergencia y seguir exclusivamente la información difundida por organismos oficiales.
Colombia enfrenta así una jornada geológicamente inquietante. Mientras todavía se analizan las consecuencias del terremoto de magnitud 7,4, el Puracé mantiene al Cauca bajo vigilancia con nuevas emisiones que recuerdan que, bajo tierra, la actividad tampoco da tregua.