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EL DIARIO digital
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El Presidente salió a respaldar públicamente al ministro de Desregulación después de los obstáculos que encontraron algunas de sus reformas. En medio de la pulseada política, el Gobierno ahora avanza con cambios para el transporte de cargas y promete bajar costos logísticos.
Javier Milei volvió a marcar territorio dentro de su Gobierno y envió una contundente señal política: Federico Sturzenegger mantiene intacto el respaldo presidencial, pese a los fuertes obstáculos que algunas de sus iniciativas encontraron en el Congreso.
El apoyo llega en un momento particularmente sensible para el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, luego de las complicaciones que atravesaron propuestas vinculadas con la Ley de Tierras y la reforma del régimen de practicaje en las vías navegables.
Lejos de enfriar la agenda reformista, Milei acompañó públicamente los últimos anuncios de Sturzenegger y dejó en claro que la Casa Rosada pretende continuar avanzando con su ofensiva contra las regulaciones que considera obsoletas.
Ahora, la mira está puesta en los camiones
El nuevo movimiento del Gobierno apunta al transporte automotor de cargas, un sector considerado estratégico por su impacto directo sobre los costos logísticos y la competitividad de la economía.
Entre las modificaciones anunciadas aparece la adecuación de determinadas dimensiones operativas de los vehículos pesados a parámetros utilizados en Brasil.
La intención oficial es conseguir una mayor armonización normativa dentro del Mercosur y facilitar el movimiento internacional de cargas, especialmente con el principal socio comercial de la Argentina.
La regulación también modifica aspectos relacionados con la capacidad de transporte de los camiones, aunque mantiene las exigencias técnicas vinculadas con la resistencia máxima permitida por eje.
Desde el Ejecutivo argumentan que existen vehículos preparados para transportar mayores volúmenes que actualmente encuentran limitaciones por normativas consideradas atrasadas.
GNC, híbridos y eléctricos también entran en la reforma
El paquete contempla además una actualización para camiones impulsados por GNC, sistemas híbridos y motores eléctricos.
Las nuevas disposiciones tendrán en cuenta el peso adicional generado por baterías y tanques de almacenamiento, una cuestión que había comenzado a convertirse en una limitación técnica para la incorporación de nuevas tecnologías al transporte pesado.
El Gobierno presenta estos cambios como otro capítulo de su estrategia para eliminar trabas burocráticas, reducir costos y aumentar la productividad.
Los golpes que encendieron la discusión
El respaldo de Milei a Sturzenegger no aparece en cualquier momento. Algunas de las reformas asociadas al ministro chocaron en las últimas semanas contra un escenario legislativo mucho más complejo del esperado.
Uno de los principales conflictos estuvo relacionado con los cambios propuestos sobre el régimen de tierras rurales, que encontraron una fuerte resistencia entre gobernadores y sectores dialoguistas del Senado.
También aparecieron dificultades alrededor de la reforma del practicaje en las vías navegables, donde sectores portuarios y gremiales plantearon objeciones vinculadas con la seguridad y el funcionamiento de la actividad.
Esas resistencias obligaron al oficialismo a revisar parte de su estrategia, pero no modificaron la decisión presidencial de mantener a Sturzenegger como uno de los principales motores de las reformas estructurales.
Milei no afloja y sostiene la motosierra regulatoria
La señal política resulta clara: pese a los tropiezos parlamentarios, la Casa Rosada no piensa archivar su programa desregulador.
El Ejecutivo buscará avanzar sector por sector con modificaciones destinadas, según sostiene, a reducir costos logísticos y eliminar restricciones que frenan inversiones y competitividad.
En ese tablero, Sturzenegger continúa ocupando un lugar central. Y Milei acaba de dejar en claro que, al menos por ahora, los golpes recibidos en el Senado no alcanzaron para sacudir la confianza presidencial en uno de los ministros más reformistas de su gabinete.