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EL DIARIO digital
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Quentin Tarantino volvió a sacudir al mundo del cine con una de esas declaraciones que generan debate instantáneo entre críticos y fanáticos. Esta vez, el director sorprendió al señalar cuál considera una de las mejores películas del siglo XXI: Unstoppable, conocida en Latinoamérica como Imparable.
La cinta dirigida por Tony Scott fue definida por Tarantino como "una de las mayores obras maestras" del cine moderno y, según explicó, logra algo extremadamente difícil: transformar un tren fuera de control en uno de los antagonistas más impactantes del cine de acción contemporáneo.
Estrenada en 2010, Imparable fue además la última película dirigida por Tony Scott antes de su muerte y con el paso de los años terminó convirtiéndose en una obra de culto para muchos fanáticos del género.

La historia sigue a dos ferroviarios interpretados por Denzel Washington y Chris Pine, quienes deben detener un tren cargado con materiales peligrosos que avanza sin control a toda velocidad.
Aunque en su estreno tuvo buenas críticas y alcanzó un 87% de aprobación en Rotten Tomatoes, la película nunca fue considerada un gran éxito comercial debido a su enorme presupuesto de producción.
Sin embargo, para Tarantino, el verdadero valor de la obra está en la manera en que Scott construye tensión y convierte un accidente ferroviario en una experiencia cinematográfica casi monstruosa.
"El tren se convierte en el monstruo", sostuvo el director, destacando cómo la película transforma una amenaza mecánica cotidiana en una presencia casi sobrenatural.
El creador de Pulp Fiction elogió especialmente el estilo visual de Tony Scott, caracterizado por el montaje frenético, las cámaras en movimiento y una puesta en escena cargada de adrenalina.
Según Tarantino, la película logra escapar de los clichés tradicionales del cine catástrofe gracias a una construcción visual que vuelve al tren un personaje central con identidad propia.
Otro de los aspectos que más destacó fue la química entre Washington y Pine.
Para Tarantino, el vínculo entre ambos personajes es uno de los grandes motores emocionales de la historia: un trabajador experimentado que enfrenta la posibilidad de perder su empleo y un joven inexperto obligado a demostrar su capacidad bajo presión extrema.
Esa dinámica, según explicó, le da profundidad humana a una película que fácilmente podría haberse limitado a la acción pura.
El propio Tarantino reconoció además que suele ser muy crítico con las últimas películas de grandes realizadores, pero hizo una excepción total con Tony Scott.
Incluso aseguró que vio Imparable cuatro veces y que su admiración por la película crece en cada nuevo visionado.
Scott, recordado también por clásicos como Top Gun y Man on Fire, construyó en Imparable una especie de síntesis definitiva de su estilo cinematográfico: tensión constante, ritmo feroz y una narrativa visual que convierte cada escena en una carrera contra el desastre.
Con el respaldo público de Tarantino, la película volvió a instalarse entre los títulos más reivindicados del cine de acción moderno y reabrió una discusión que parecía cerrada: si algunas de las mejores obras del siglo XXI quizás no fueron necesariamente las más premiadas sino las que lograron quedarse grabadas en la memoria del público muchos años después de su estreno.