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Trump sube la apuesta y amenaza con "borrar" a Irán: ultimátum, petróleo y una guerra al borde del abismo

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La escalada ya no se disimula. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una advertencia que sacudió al tablero internacional: si Irán no reabre el estratégico Estrecho de Ormuz, ordenará ataques masivos capaces de "destruir todo el país en una noche".

No es retórica diplomática. Es presión en estado puro.

Ormuz: el cuello de botella que puede incendiar al mundo

El conflicto tiene un punto neurálgico: el Estrecho de Ormuz. Por allí circula una porción crítica del petróleo global. Si se bloquea, el impacto no es regional: es mundial.

Trump lo sabe. Y por eso fijó un ultimátum con reloj en cuenta regresiva. Si Teherán no cede, el plan —según sus propias palabras— incluye ataques a infraestructura clave: puentes, plantas energéticas y más.

Entre la negociación y la amenaza total

Mientras sube el tono, la Casa Blanca mantiene una doble vía. Por un lado, reconoce avances en una posible tregua de 45 días. Por otro, endurece el discurso al límite.

"Es un paso significativo, pero no suficiente", dijo Trump sobre la propuesta de alto el fuego. Traducción: se negocia, pero con el dedo en el gatillo.

Del lado iraní, la respuesta fue fría. Medios estatales aseguran que Teherán rechazó la propuesta al considerarla una maniobra estadounidense. La desconfianza es total.

Guerra, petróleo y un mensaje interno

Trump no solo habló de guerra. También dejó ver el trasfondo económico: el control del petróleo iraní. Una declaración que expone sin filtro uno de los ejes históricos del conflicto en la región.

Cuando le preguntaron por posibles crímenes de guerra ante ataques a infraestructura civil, respondió sin rodeos: "No me preocupa". Y redobló: el verdadero delito, según él, sería permitir que Irán acceda a armas nucleares.

El mensaje también apunta hacia adentro: el presidente calificó de "insensatos" a quienes se oponen al conflicto, en un intento de disciplinar la discusión interna en Estados Unidos.

Una región al límite

El enfrentamiento ya lleva más de un mes, con ataques cruzados entre Irán y fuerzas vinculadas a Estados Unidos e Israel. Misiles, drones y represalias configuran un escenario de alta volatilidad.

En paralelo, distintas potencias intentan evitar lo peor: una guerra abierta de gran escala.

Pero con un ultimátum sobre la mesa y amenazas explícitas de devastación total, el margen para la diplomacia se achica.

La pregunta ya no es si hay tensión.

La pregunta es cuánto falta para que explote.

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