La realizadora visual pampeana Natacha Bucatari habló sobre "Nadie quiere ser el último", un corto documental que aborda el entramado económico del fútbol durante la niñez.

El mes pasado se realizó de modo online el Festival Internacional de Cine sobre el Trabajo, más conocido como Construir Cine, el único dedicado al mundo del trabajo.

Organizado por Construir TV, la señal de televisión perteneciente a la Red Social Uocra, la séptima edición fue posible gracias al acuerdo con la plataforma Octubre TV –dirigida por Paula de Luque-, del Grupo Octubre, que fue la sede online exclusiva de Construir Cine 2020, y que alojó todas las películas que formaron parte de la programación del 6 al 13 de mayo, permitiendo de esta manera que el festival pudiera verse de manera gratuita en todo el país.

“Nadie quiere ser ese último”, fue uno de los cortos documentales que participó de la Competencia Cortometraje Nacional, obteniendo una mención al Mérito.

El film, que cuenta con la dirección de Azul Selser y la producción de la pampeana Natacha Bucatari, retrata la vida de niños de tan solo 5 años, que son llevados por sus padres a probar suerte en un torneo de fútbol. Los padres presionan y exigen, mientras los captadores buscan quedarse con los mejores, solo unos pocos.

En una charla con Kresta, Natacha Bucatari contó cómo fue el proceso de abordaje de este film y la mirada que plasmaron en relación a los derechos de los niños, niñas y adolescentes.

“En relación a la noción de “trabajo” y “derechos de la infancia”, es algo que se viola completamente en el contexto de este documental, porque muchos niños, desde muy corta edad son introducidos al mundo del deporte con un interés de crédito económico, además de que al ser fichados por un club, ya desde niños, le ofrecen ciertos privilegios a las familias como forma de compromiso, para que alcanzada la edad legal firmen contratos siempre y cuando vaya cumpliendo con las expectativas del club. Esto lleva a que el derecho del niño a jugar, al disfrute y buen desarrollo de la niñez no sea pleno, porque esos niños se ven obligados a un desgaste físico-psicológico más fuerte que el de otros, que juegan al fútbol por disfrute y por pasar un buen momento con amigos y familia, que es el lado bueno y lindo de todo deporte y actividad recreativa”, señaló.

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-¿Cómo surgió la idea de este documental?
- Este documental surge en 2018; teníamos que hacer con mi grupo la tesis documental en la escuela de la ENERC - Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica-.
Comenzamos tirando ideas sobre cosas que nos interesaba contar a cada uno; en un momento, la directora nos comenta sobre una noticia en la que un padre de un niño había matado a un árbitro, hace varios años atrás, en un partido de fútbol 5 de niños. Nos comenzó a interesar un poco el tema de la violencia en el deporte infantil y juvenil. Además, ella nos contó una anécdota sobre su hermano, que juega al básquet y nos decía que las veces que iba a la cancha veía la efusividad de los adultos en el juego y las reacciones en contra del adversario.
Vimos que pasa en todos los deportes, pero decidimos ir por el futbol por ser algo más popular y con un “redito económico” diferente a otros deportes que no son profesionales. Y en particular por el futbol infantil por el impacto que tiene en los niños estas violencias. Uno puede pensar que esas cosas no pasarían por ser partidos de niños, pero si pasan y es muy fuerte.

- ¿Cuál fue tu rol en el desarrollo del film?
- Mi rol fue el de producción general, ya que solamente hay un productor por grupo. Anteriormente, durante la carrera, había producido dos cortos documentales más, además de uno que había realizado en una carrera diferente, pero también relacionada al cine, en la ciudad de Bahía Blanca. Si bien los procesos fueron un poco similares, cada proyecto tiene lo suyo y es una de las cosas que más aprendí: a no pensar que todo es lo mismo porque cada proyecto puede llevarte por vías diferentes. La investigación, las estrategias creativas y desarrollos suelen variar no solo durante la preproducción, sino también ya estando en la postproducción.
También, trate de acompañar mucho en el proceso creativo a la directora y al guionista; es uno de los uno de los trabajos que más me gusta hacer en la producción, no solo en esa etapa sino también lo hice durante los rodajes y en el momento de posproducción, donde voy viendo los armados previos del corto y opinando.
Con el grupo tratábamos de que todo el equipo tuviera intervención, ya que era el momento de aprender diferentes cosas de cada área. Además aprovechar esa oportunidad de aprendizaje de escuela, que no vamos a tener después en un trabajo más profesional donde ya todo se convierte en algo más piramidal, a excepción quizás de proyectos más independientes.

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- ¿Qué situaciones y qué sensaciones fuiste experimentando durante el rodaje?
-Con respecto a las sensaciones fueron varias. Al escuchar las entrevistas a veces sentía impotencia o bronca por los testimonios que nos iban contando o las cosas que íbamos viendo en las canchas, aunque trataba de no demostrarlo y tener una postura un poco neutral, aunque fuera difícil. Este sentimiento me nacía ya que tengo muchos sobrinos pequeños y es algo que no me gustaría que les pasara a ellos y a ningún otro niño.
Y durante el rodaje hubo sensaciones de ternura al ver a los niños llenos de ilusiones al jugar sus partidos o en los entretiempos, entre partidos, al ver como de niños disfrutaban jugar con cualquier cosa, como con una botella, pateándola de un lado a otro; podían disfrutar de un momento sin presiones y disfrutando realmente del deporte. Contraponiéndose al enfoque del documental, eso aparece en una de las escenas, porque quisimos retratarlo como contrapunto y distención.
Algo que me pasa al hacer audiovisuales es que si bien toda historia tiene algo bueno y algo malo, es importante que se muestren las dos caras, a veces eligiendo o priorizando una de ellas, si queremos que esas historias tengan un impacto social para generan un cambio y concientización que en parte es lo que buscábamos y lo que busco yo personalmente al momento de encarar un proyecto.

- ¿Qué mirada que tuvieron en cuenta para abordar este aspecto del futbol en la niñez, en relación a nociones como "trabajo" y derechos" de las infancias?
-Comenzamos a investigar y cuando nos adentramos más en el tema, nos planteamos como objetivo contar y tratar de visibilizar la violencia de los adultos en las canchas.
A medida que fuimos avanzando con la investigación, en diferentes clubes barriales del conurbano, llegamos a la conclusión de poder hacer algo más relacionado “al niño mercancía” como tema principal, de una manera observacional; apuntando a las reacciones de los padres, familiares y captadores, hacia esos niños jugadores de fútbol.
Lo planteamos como niño mercancía; ya que sentimos que muchos padres o familiares, sin importar el estrato social, ven el talento de sus hijos en el fútbol como una buena salida económica, generando como consecuencia que muchos niños terminen odiando el deporte o dejando los estudios para concentrarse en eso; esto último pasa normalmente en las juveniles, aunque hay clubes que a los niños les garantiza educación mientras jueguen para ellos, y cuando son adultos si no tuvieron suerte de ser seleccionados les cuesta reinsertarse al mundo laboral porque muchos solo saben jugar a la pelota (esto fue testimonio de entrevista a entrenadores)
En relación a la noción de “trabajo” y “derechos de la infancia”, es algo que se viola completamente en el contexto de este documental, porque muchos niños desde muy corta edad son introducidos al mundo del deporte con un interés de crédito económico, además de que al ser fichados por un club, ya desde niños, le ofrecen ciertos privilegios a las familias como forma de compromiso para que alcanzada la edad legal firmen contratos siempre y cuando vaya cumpliendo con las expectativas del club. Esto lleva a que el derecho del niño a jugar, al disfrute y buen desarrollo de la niñez no sea pleno, porque esos niños se ven obligados a un desgaste físico-psicológico más fuerte que el de otros, que juega al fútbol por disfrute y pasar un buen momento con amigos y familia, que es el lado bueno y lindo de todo deporte y actividad recreativa y que todos deberíamos valorar para tratar de erradicar desde las infancias las violencias no solo en el deporte sino también en la vida en general.

Natacha Bucatari es una productora audiovisual egresada de la ENERC y de la Universidad Nacional del Sur.

En la primera produjo el corto documental “Nadie quiere ser ese último”, seleccionado en festivales nacionales e internacionales de cine.
Actualmente trabaja en la producción de festivales de cines nacionales e internacionales en el IMD. Festivales que apuntan al cine de compromiso e interés social.

“En paralelo realizamos actividades con instituciones y escuelas de todos los niveles, con el objetivo de educar a través del cine”, contó.
Además produjo la mini serie “Historias Migrantes” en co producción con UN3tv y Fomeca. La obra resultó ganadora como mejor serie en el Festival Buenos Aires serie y en el Festival de series digitales de Alemania Dieseriale.

“También estoy comenzando a trabajar en el desarrollo de proyectos independientes documentales y de ficción que tengan una mirada crítica y de impacto social”, concluyo.