Ambiental

No sabemos lo que contaminamos

En la columna ambiental de hoy veremos formas de emitir Dióxido de Carbono de las que poco se habla.

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EL DIARIO digital

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Por Florencia Srur (*)

Cuando abordamos el tema de la contaminación ambiental, el cambio climático y las emisiones de dióxido de carbono (CO2), es común pensar primero en la industria y, quizás en menor medida, aunque con un impacto mayor, en la actividad agrícola ganadera. Sin embargo, hay varias actividades cotidianas realizadas por la mayoría de las personas en el mundo que no consideramos como fuentes de contaminación en sí mismas.

Es importante señalar que esta columna no busca culpar a los ciudadanos individuales por la crisis climática y ambiental que estamos enfrentando. También es relevante reconocer que no existe actividad humana alguna con un impacto ambiental nulo.

Una de las actividades que genera niveles considerables de emisiones de CO2 a escala global es el uso de internet. Quizás muchos no sepan que cada vez que realizamos una búsqueda en Google, emitimos 0,2 gramos de CO2; un vídeo de 10 minutos en YouTube equivale a un gramo completo y cada correo electrónico almacenado genera aproximadamente 10 gramos de este gas al año. Esto significa que las emisiones provocadas por mil búsquedas equivaldrían a conducir un automóvil durante un kilómetro. Si consideramos que cada minuto se envían en el mundo 38 millones de mensajes de WhatsApp, se visualizan 266.000 horas de Netflix, 4,3 millones de vídeos en YouTube y se realizan 3,7 millones de búsquedas en Google, la cantidad de emisiones es asombrosa. Se estima que el uso de internet consume un 7% de la energía global.

Continuando con el ámbito cibernético, existe un gran debate ambiental en torno a las monedas virtuales, como Bitcoin, y las más de 9000 criptomonedas existentes en el mundo. Aunque no implican el gasto de papel, lo cual sería ambientalmente más favorable, estas criptomonedas consumen grandes cantidades de energía. La obtención de estas monedas se lleva a cabo a través de un proceso llamado "minería", que requiere el uso de megaprocesadores, a veces del tamaño de habitaciones enteras, lo que conlleva un gran consumo no solo de energía, sino también de agua para su refrigeración. En términos energéticos, Bitcoin consume más energía en un año que Argentina. Si Bitcoin fuera un país, estaría entre los 30 principales consumidores de energía del mundo. Según un estudio, el consumo varía entre 47 TWh y 516 TWh.

Pasando a otra categoría, tenemos el transporte. Esto es bastante controvertido, ya que, aunque desde pequeños se nos muestran imágenes de ciudades congestionadas de vehículos para ilustrar las causas del cambio climático, las tendencias globales parecen no apuntar a medidas para reducir la cantidad de vehículos per cápita o a incentivar el uso de medios de transporte menos contaminantes o innovar con mayor eficiencia y alcance global en autos que usen combustibles menos contaminantes. Los automóviles particulares generan el 18% de las emisiones de CO2 y se estima que en el mundo hay casi 1,500 millones de vehículos activos. Pese a que los vehículos híbridos, que funcionan con dos motores de diferente naturaleza, como un motor de combustión interna y uno o dos motores eléctricos, fueron presentados como una gran solución ambiental, sin embargo, mientras que un automóvil de gasolina emite 125 g/CO2eq por kilómetro, un automóvil híbrido emite entre 83 y 91 g/CO2eq por kilómetro, lo cual, aunque es menos, no es suficiente.

El conocimiento es poder, y entender el impacto de actividades que raramente se consideran contaminantes nos ayuda a repensar las medidas ambientales a nivel local, regional, nacional y mundial para mitigar verdaderamente el cambio climático. Aquí se proporciona información que puede no ser tan conocida; la decisión sobre qué hacer con esta información a nivel individual queda a criterio de cada persona. Las verdaderas acciones a gran escala deben ser llevadas a cabo por empresas y políticas gubernamentales. Somos la voz de presión para que eso pase.

(*) Ingeniera en Recursos Naturales y Medio Ambiente. MPN° 365

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