La Fundación Chadileuvú señala la actual pandemia que atraviesa la humanidad como un punto de partida para hablar del cambio climático y la forma de actuar ante los problemas globales.

“La crisis mundial ocasionada por la peste del Corona Virus ha determinado centenares de miles de muertos y millones de contagiados. El mundo entero está luchando contra este mal que afecta a todos los países sin distinción de razas, religiones o ideologías.

Se están realizando esfuerzos colaborativos internacionales ante esta grave enfermedad que aqueja al género humano. De pronto todos los países se sienten indefensos y reconocen que en un mundo globalizado la lucha contra la plaga es de todos. Pocas veces se dejan de lado las diferencias y se actúa con unidad.

¿Será esto un signo de una manera diferente de afrontar los problemas que nos afectan a todos?

La pregunta formulada trata de indagar si actuaremos de la misma manera ante un problema infinitamente más grave: el cambio climático global.

Repetimos el cambio climático es infinitamente más grave pero no es tan perceptible para las poblaciones porque es menos dramático. No muere gente en la calle, ni colma los centros sanitarios. Es invisible para muchos, pero los signos del cambio están presentes.

Todo comenzó por el enorme crecimiento de la actividad económica derivada de una creciente población. Pasamos de 2.500 millones de habitantes en 1950 a más de 7.500 millones en la actualidad. En solo 70 años se multiplicó por tres la población del planeta. Crecieron entonces las necesidades de energía, transporte, alimentos y bienes. A esto se sumó el despilfarro energético, en algunos países donde el consumo por habitante es enormemente mayor que en otros.

La necesidad de usar cada vez más energía movilizó la explotación de carbón y petróleo. El carbono fósil al quemarse pasa a dióxido de carbono (CO2) el principal gas invernadero. El resultado la acumulación de dicho gas determina que se altere el balance térmico del laneta.

El planeta se calienta, se derriten los polos y los glaciares, cambia el clima y se alteran las corrientes marinas y comienza a elevarse el nivel mar.

Esto no es una novela o una película de catástrofe, es una realidad incómoda que muchos no quieren ver.

Los países han hecho reuniones importantes para analizar e imponer objetivos de disminuir las combustiones y pasar a utilizar energías limpias con el objetivo de frenar esta verdadera carrera suicida que enfrenta toda la humanidad. Pero los acuerdos logrados (Kioto, París) fueron muy tímidos y encima un país (EEUU, presidencia Trump) renunció al compromiso asumido.

El egoísmo unilateral y necio de la gran potencia económica y militar al haber abandonado el acuerdo, si no corrige su decisión, integrará sin duda una moderna “Historia universal de la infamia” borgeana.

EEUU por ejemplo con solo el 4,5% de la población mundial produce el 15% del calentamiento global, y China con casi el 20% de la población produce el 27%. Nuestro país solo aporta el 0.6% del problema pero debemos soportar el cambio que afecta todos porque para el clima no hay fronteras.

Luchar contra el cambio climático es luchar por la sobrevivencia de la especie humana en nuestro planeta.

Podemos actuar desde lo individual, gastando menos combustibles, reciclando y educando sobre todo a los jóvenes en la conciencia que lo que está en peligro es la casa de todos y su futuro.

Debemos actuar para que los gobiernos se pongan al frente de manera decidida y efectiva en una política de aminorar las combustiones e impulsar energías limpias (aerogeneración, paneles solares, remodelación de los edificios para mejorar la termicidad y ahorrar energía tanto en verano como en invierno, estimular el transporte colectivo en detrimento del automóvil, volver al ferrocarril especialmente para el transporte de carga y educar en el ahorro energético).

Luchar contra el cambio climático es el mayor desafío en la historia de la humanidad.

La Fundación Chadileuvú exhorta a los ciudadanos y a los gobiernos municipales, provincial y nacional para que se pongan al frente de esta lucha para permitir la supervivencia de los ecosistemas y de la humanidad.


Fundación Chadileuvú