Sebastián Fonzo, presidente del club, habla de lo difícil de sostener un proyecto deportivo

La decisión de la dirigencia del Deportivo Anguilense de no participar en el próximo torneo oficial de la Liga Cultural, a pesar del apoyo que tuvo desde el municipio local, no tiene vuelta atrás.

Después de una década de gloria, el Fantinero no jugará en el campeonato doméstico en una determinación que desnudó una problemática más profunda que viven los clubes en general: los vecinos participan cada vez menos en las instituciones de los pueblos.

Los esfuerzos dirigenciales necesarios para poder ser parte de un torneo deportivo terminan decayendo en un grupo reducido de personas convertidas -casi- en héroes.

"Mis quince días de vacaciones se los dediqué íntegramente al club", cuenta Román Scovenna, uno de los pilares en los que se sostiene el Deportivo Anguilense. Finalmente, sus gestiones y llamados no alcanzaron para lograr la meta.

El presidente del Fantinero, Sebastián Fonzo, también reflexiona sobre la falta de colaboración de los simpatizantes: "No entendemos por qué hay tanto desinterés".

"Nosotros arrancamos tarde, tendríamos que haber comenzado antes. Estuvimos haciendo reuniones y no conseguíamos el apoyo. La gente estaba muy desmotivada con lo de la cuarentena. Nos arruinó", dice en forma de autocrítica.

"Hubo una falta de logística, no estábamos preparados para semejante circo. Los números se nos iban, necesitábamos 30.000 pesos solo para abrir la cancha, no sabíamos si íbamos a juntar la plata, si la gente iba a ir a la cancha", confiesa.

Para Fonzo, la pandemia de coronavirus fue un detonante más que se suma a la "falta de voluntad" de los vecinos por colaborar con el club.

"Siempre hablamos con Román, no sabemos. Nos pasa a todos los pueblos de la zona. En todas las instituciones. La gente no se acerca a participar. Ahora, por ejemplo, no hay una cooperadora en la escuela cuando siempre la hubo. A las instituciones les cuesta conformar las comisiones. La gente está en sus cosas, con sus problemas", analiza.

Cada vez más cuesta armar un grupo de trabajo para poder dividir tareas y así aminorar la carga de responsabilidades que termina sobre las espaldas de dos o tres personas. "Ya nadie hace nada gratis. Cuando pedimos algo para el club, todo el mundo te cobra. Es una realidad que pasa no solo en Anguil, sino en todos los clubes", explica.

"A los chicos de las infantiles no le cobrábamos las remeras, les dábamos viandas, los viajes, todo gratis. Pero cuesta que los padres colaboren, aunque sea con el pago de una entrada", dice.

Este jueves se vence el plazo en la Liga Cultural para informar la no participación y la decisión ya está tomada. "Sí, ya no hay vuelta atrás", dice Fonzo y agrega: "Era algo que se veía venir. En 2019 entramos a último momento. Quedó una deuda muy grande con la Liga que costó saldar".

Apoyo municipal

Finalmente, la Municipalidad de Anguil apoyó la incursión del Fantinero, pero la caída de dos sponsors que colaboraban todos los años fue el desencadenante para la decisión final.

"Como todos los años, el municipio se iba a hacer cargo de colaborar con las divisiones formativas y nos iban a ayudar con los traslados", aclara Fonzo.

"Faltó el compromiso de la gente, éramos pocos en la Comisión Directiva, pero el apoyo de la Municipalidad siempre estuvo", contó el presidente.