Ambiental

Parques Nacionales, ¿si o no?

En las últimas semanas, la posible o no creación de un Parque Nacional en La Pampa que proteja al bosque de caldén ha dado de que hablar, por eso en la columna ambiental de hoy trataremos el tema.

Por Florencia Srur (*)

Primero, es necesario definir qué es un Parque Nacional. Según la Ley Nacional 22.531 de Parques Nacionales, estas son áreas de conservación para preservar flora y fauna que se seleccionan porque son representativos de una región fitozoogeográfica (fito=vegetación; zoo=fauna; geográfica=lugar) y por esto tienen gran atractivo en belleza de paisaje e interés científico. En estos sitios, según lo comanda la Ley, existen una serie de restricciones de uso, como las explotaciones mineras, el desmonte y tala de árboles, la pesca comercial, instalación de industrias, caza en general, asentamientos humanos (a menos que se cumpla una especificación en la Ley, como Bariloche o Puerto Iguazú que se encuentran dentro de Parques Nacionales Nahuel Huapi e Iguazú respectivamente) y la explotación agropecuaria-forestal, entre otros. Y esto es así justamente porque un área protegida de estas características es justamente para conservar un espacio lo más natural posible.

Es cierto que, quizás, el tema del turismo de los parques es un punto de discusión. Si bien en los Parques Nacionales se permite turismo que, puede no ser tan bueno en términos de conservación para el equilibrio ecosistémico del lugar, la superficie destinada a conservación es superior a la de turismo en estos sitios. Por ejemplo y solo para tener un entendimiento de lo dicho, el Parque Nacional Iguazú presenta numerosos emprendimientos turísticos dentro del parque, desde lugares de compra de ropa y alimentos, hasta un Hotel cinco estrellas. Este disturbio en el paisaje natural se ve reflejado en la cantidad de animales silvestres que pasean entre las personas esperando obtener algo de comida, como coaties, los cuales, seguramente dado su número poblacional tengan comunidades viviendo dentro de las áreas de no acceso a las personas. Sin embargo, la presencia de personas con sus residuos, ruido e interacción con los animales, hace que, a ojos de cualquier otra, la conservación parezca banal. Pese a que este parque es uno de los sitios que más biodiversidad de selva conserva en la región si lo comparamos con Brasil y su degradación constante del monte selvático.

Otro punto mencionado en el conflicto sobre el Parque Nacional Los Caldenes es su "innecesaridad" considerando que ya hay un Parque Nacional en La Pampa llamado Lihué Calel. Cabe re-aclarar en este punto, que cada parque conserva/ría un paisaje pampeano distinto. Mientras que en Lihué Calel se conserva el paisaje de las sierras que llevan su nombre y el monte de Jarilla con sus especies de flora y fauna específicas; en Los Caldenes se conservaría el bosque de caldén. En relación a esto, varias personas hablaban de la redundancia por la existencia de Parque Luro, a lo cual es necesario aclarar que Parque Luro es una Reserva Provincial, mientras que un Parque Nacional es nacional. La cantidad de dinero destinado a conservación, las formas de manejo y las gestiones son distintas.

Y sobre esto último, creo es necesario aclarar que cuando un área de transforma en Parque Nacional deja de ser de la provincia en sentido administrativo y de gestión de tierras. Según la Ley Nacional 22351, es el Estado Nacional aquel que adquiere las tierras. Lo que podemos relacionarlo con el problema actual de si expropian o no, pese a que es un tema político que excede los límites de esta columna ambiental, es necesario aclarar que la Cámara de Diputados de La Provincia y en consonancia con lo estipulado en la Ley, dictaminó que la cesión de estas 108.344 ha a Nación no se iba a realizar por medio de expropiación sino por medio de compra y negociación directa con los productores de Loventué. 

Entonces, pese a que lo ideal sería que en vez de tener que destinar miles de hectáreas a preservar un espacio como si estuviese en una burbuja de cristal, se tuviera una concepción humana de relación ambiental (es decir, naturaleza y social) que permita coexistir actividades productivas con el bienestar nuestro y de las demás especies y paisajes del mundo, lo cierto es que esto es una visión que hoy en día es utópica. Por lo que, la creación de reservas sigue siendo de las mejores formas de conservación por ahora, sin embargo, para generar estos espacios de conservación no debemos olvidarnos que hay personas que viven de los recursos en estos sitios y, por tal, no se debe descartar esta opción sino retomarla y llegar al mejor acuerdo social posible.

(*) Ingeniera en Recursos Naturales y Medio Ambiente. MPnº 365. Email: [email protected]

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