Ambiental

Como agua y aceite

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El día 31 de marzo fue el Día Nacional del Agua, fuente vital de calidad ambiental, salud y vida. Por eso, en la columna ambiental de hoy vamos a ver ¿por qué no hay que tirar el aceite usado a los desagües?

Escribe: Ing. Florencia Srur

Desde el año 1972, en Argentina, se celebra todos los 31 de marzo el Día Nacional del Agua para promover la conservación de este recurso natural vital. De esta manera, tenemos que tener en cuenta que parte de la conservación es procurar que las aguas, superficiales (ríos, lagos y lagunas) y subterráneas no se contaminen. Cuando hablamos de contaminación nos referimos a la alteración de la calidad del recurso debido a la incorporación antrópica (humana) de elementos externos a este.

El aceite “de cocina” es un aceite de origen vegetal que suele permanecer en estado líquido a temperatura ambiente y puede ser consumido por personas. Se trata de un alimento fundamental para la población humana y se estima que en el mundo, se consumen 20 millones de toneladas métricas de aceite vegetal por año. En Argentina, para el año 2016, según el Ministerio de Agroindustria de la Nación, los/as argentinos/as consumimos alrededor de 47 kg/año por habitante. Tenemos que tener en cuenta que, cuando hablamos de aceite vegetal no solo nos referimos a aceite de maíz, girasol y oliva sino a más de 10 formas de aceite de consumo humano.

Ahora bien, tal y como dice el dicho “el agua y el aceite no se mezclan” y más allá de la connotación poética de la frase, la realidad es que ambos compuestos no se pueden mezclar, es decir, no pueden realizar una disolución homogénea y, en cambio, quedan sus fases separadas. El aceite, debido a su menor densidad queda flotando por encima del agua. Y esto es un problema.

El aceite forma una película o capa impermeable sobre el agua que no permite el intercambio de oxígeno, lo cual lleva a la muerte de las especies de fauna acuática y conlleva a que el agua se degrade. Se estima que un litro de aceite usado puede contaminar hasta 1.000 litros de agua, lo que es equivalente a un tanque de agua domiciliario. También, es común que el aceite, al solidificarse, pueda tapar cañerías y cloacas causando problemas graves en las urbes como inundaciones o rotura de los sistemas de saneamiento.

Entonces, ¿qué hacemos? Se recomienda como procedimiento hogareño que, una vez utilizado el aceite se lo deje enfriar, luego colarlo y pasarlo por un embudo a una botella de plástico tipo PET o a un frasco de boca ancha, bien limpios. Este recipiente debe ser conservado con tapa y se debe ir llenando. Es muy importante que el aceite no se mezcle con otros líquidos. Una vez lleno, se puede llevar a un punto verde para su reciclado o ver si existen emprendimientos de fabricación de jabones y velas que lo reciban. También, hay que tener en cuenta que se debe limpiar las sartenes u ollas con servilletas de papel para evitar que el lavado con agua arrastre aceite a las cañerías. El aceite usado puede ser utilizado para la industria del biodiesel, que puede llegar a alargar la vida de los motores de vehículos impulsados por este combustible. El reciclado de aceite de cocina para producción de este combustible es una iniciativa que se está implementando en varias partes del mundo y del país. Como ejemplo, en La Pampa, en el año 2021 se instaló en Metileo una planta de recolección de aceite vegetal de la mano de la empresa Pampa Combustibles.

Toda actividad que realice la especie humana produce impactos en el ambiente. Recordemos siempre que, pese a que el impacto cero no existe, podemos cocinar unas buenas milanesas con papas fritas sin perjudicar tanto al ambiente luego. Buen provecho!

*Ingeniera en Recursos Naturales y Medio Ambiente. MPnº 365. Email: [email protected]

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