Temas en la agenda de la semana que se fue: el inicio del tercer juicio por delitos de lesa humanidad, y la posibilidad de que tenga un peso pedagógico; el omnipresente coronavirus, que incluye la certeza de que la situación será peor.

Una de cal…

una de cal

En un contexto muy diferente respecto de los juicios anteriores -pero en el que no faltaron ni la emoción ni los trámites burocráticos que se convierten en actos de justicia- arrancó en la semana que se fue el tercer juicio que investiga delitos de lesa humanidad cometidos en nuestra provincia durante la dictadura cívico-militar.

El nuevo paso en el ejemplar proceso de Memoria, Verdad y Justicia tiene algunas caras conocidas, tanto entre quienes están sentados en el banquillo de los acusados como en las representaciones de las querellas, y viene con la novedad cargada de simbolismo de que el Aula Magna de la Universidad Nacional de La Pampa sirve de escenario de las audiencias.

Desde el punto de vista técnico, pero también político, constituye un hecho fundamental la situación de que en esta ocasión, y por primera vez, se ponen bajo la lupa dos casos de delitos sexuales cometidos en aquel marco.

El Ministerio Público Fiscal, tal como se preveía, ya anunció que reclamará de manera formal que se declare la existencia de un "genocidio", una figura que no fue contemplada en los juicios anteriores.

Miguel Palazzani -que en el primero de los históricos juicios, allá por el año 2010, representó a la querella- hizo esta vez un nuevo intento de pedagogía histórica, pero cuando intentó repasar lo que estaba en juego y lo que significaba recibió limitaciones tanto por parte de la defensa de los represores como de quienes ejercen la función de Tribunal.

Aunque fue una pena que se interrumpiera esa acción esclarecedora -para contrarrestar las intentonas negacionistas que cada tanto reaparecen y sobre todo para difundir a las nuevas generaciones la profundidad del debate que está en juego- no faltará oportunidad a lo largo de las audiencias para que se vuelvan a poner en el tapete esas problemáticas profundas que atraviesan la historia nacional.

Muy a tono con lo que ha sido su comportamiento histórico, caracterizado por la cobardía, el exjefe de la Policía durante la dictadura, Luis Baraldini, pidió quedar al margen del juicio, bajo el argumento de que está en malas condiciones de salud.

Baraldini, comprobado delincuente y jefe de aquella banda que secuestraba y torturaba, estuvo prófugo mientras pudo y cuando el Poder Judicial se apiadó de sus supuestas condiciones lastimosas y le otorgó la prisión domiciliaria también violó esas normativas.

Por lo tanto, no extraña que otra vez caiga en este comportamiento con el que pretende victimizarse y sacar provecho de ciertos derechos de las personas, los mismos que él pisoteó con crueldad cuando tuvo el manejo del poder.

…y una de arena…

una de arena

La situación que genera la segunda ola de coronavirus alcanza niveles preocupantes y situaciones de incertidumbre, posiblemente más que nunca hasta el momento, y que ni siquiera tienen que ver (al menos no del todo) con las medidas que puedan o no tomar los estados en sus distintos niveles y jurisdicciones.

De alguna manera el gobernador Sergio Ziliotto representó la mirada popular que existe sobre la cuestión cuando en su encuentro virtual con varios de sus pares y el presidente de la Nación anticipó que si bien La Pampa no atraviesa un drama comparable al de otras provincias, "sabemos que no vamos a estar bien".

En otras palabras: la actual situación generada por el coronavirus va a empeorar, incluso en un territorio que el nivel nacional muestra como ejemplo cuando se analizan los planes de vacunación.

Aun así, y respecto de las vacunas, hay interrogantes que no tienen en este momento respuesta tranquilizadora y no se sabe si la tendrán: por ejemplo, hay pampeanos y pampeanas que recibieron la primera dosis de la vacuna Covishield pero ahora se sabe que la segunda dosis nunca llegaría al país.

Ninguna explicación respecto de que se trata de una circunstancia literalmente extraordinaria, que nunca existió, alcanza como respuesta a las innumerables manifestaciones de angustia que se registran cotidianamente.

Tampoco traerá calma, como si fuera magia, ninguna medida oficial, más o menos restrictiva, pese a lo cual es muy claro que hay mecanismos de cuidado que la población debe tomar y sobre los que ya se ha insistido de modo suficiente, pese a lo cual hay -desde ya- bolsones de negligencia e inconsciencia.

Los gobiernos, desde ya, sí tienen la potestad de resolver sobre algunas situaciones, y también la de controlar que se cumplan las medidas.