Falleció Aldo Tartaglia

En octubre del año pasado había celebrado la recuperación de la identidad de su sobrina, nacida en cautiverio durante la dictadura. Tenía 63 años y era hermano de Lucía, desaparecida pampeana. 

Este jueves a la madrugada falleció de un infarto al corazón Aldo "Lalo" Tartaglia, hermano de la desaparecida pampeana Lucía Tartaglia. Aldo estaba enfermo desde hace unos meses. Sus allegados confirmaron la triste noticia. Tenía 63 años y había acompañado durante parte de su vida la lucha de su madre en la búsqueda de la hija y la nieta. Sus restos serán velados en la sala 5 de la Cooperativa Popular de Electricidad.

El 26 de octubre del año pasado Aldo, su otra hermana, Graciela, y su familia, habían había celebrado la aparición de la nieta número 125. Lucía, desaparecida en el centro de “El Olimpo”, había  dado a luz en cautiverio y después de 37 años su hija recuperó la identidad. La madre de los Tartaglia,  María, había luchado incansablemente por encontrarla y fue una de las primeras que participó del Movimiento Pampeano por los Derechos Humanos. En el año 2008 se habían sometido al análisis de ADN para ayudar en la investigación. Pero murió antes de que la encontraran.

Aldo Tartaglia había brindado en octubre del año pasado una conferencia de prensa junto al gobernador Carlos Verna y el militante de derechos humanos Pinky Pumilla, para anuncia la recuperación de la identidad de su sobrina. Recordó en esa oportunidad que su hermana había sido compañera de estudios de Néstor y Cristina Kirchner. El expresidente había inaugurado una calle con el nombre de Lucía cuando fue presidente.

La hermana de Aldo, Lucía Rosalinda Victoria Tartaglia, militaba en La Plata, y el 27 de noviembre de 1977 fue secuestrada. Durante su cautiverio tuvo a la niña, que encontró su verdadera identidad 38 años después. Lucía tenía 24 años cuando fue secuestrada. Su familia supo que estaba embarazada y fue por ello que además de la intensa búsqueda, aportaron las muestras de ADN al Banco Nacional de Datos Genético. 

"Nuestra familia no sabía si Lucia había tenido un varón o una nena y toda la etapa desde 1977, con su desaparición, fue horrible; vivir con esa incertidumbre, pensar en una madre que pierde así a su hija y a su nieta o nieto", describió Aldo y contó que desde que Lucía desapareció, nunca más había festejado su cumpleaños. "Siempre lo festejábamos juntos, porque Lucía cumplía los años el 6 de junio y yo el 7", explicó. 

En enero de este año Aldo había contado durnate un acto en una escuela que hacía pocas horas se había concretado el reencuentro de la nieta aparecida con el núcleo familiar. “Victoria ha conocido a sus tíos y primos, ha consolidado por propia iniciativa un vínculo inexpugnable que se acrecentará a medida que transcurra el tiempo. Victoria es encantadora, digna heredera de su madre. Su sonrisa es encantadora y la empatía manifiesta desde las primeras conversaciones ha convertido al encuentro en una celebración de vida”, reveló en una carta en aquel momento.

“Suma a su coraje por conocer la verdad y avanzar en la trabajosa tarea de remontar treinta y ocho años sin conocer su verdadera identidad, una infinita cautela por desandar la historia de estos años”, describió.

“Valgan estas líneas para celebrar el vínculo, honrar la gestora de esta recuperación, la abuela María López de Tartaglia y agradecer la solidaridad que los medios, la militancia y la comunidad han expresado a lo largo de este proceso”, finalizó.

Aldo había dicho que ahora eran “una familia completa” aunque no se olvidó de mencionar que le restaba encontrar los restos de su hermana.

Este jueves gris, se despidió de la vida con esa cuenta pendiente.

 

 

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