A seis años de un día cargado de dolor

La comunidad piquense se movilizó en reclamo de justicia por Sofía Viale. La niña estuvo desaparecida 66 días hasta que fue encontrada muerta y enterrada en la casa de un vecino. Los investigadores esbozaron múltiples teorías durante ese tiempo.

General Pico (Agencia) - El 5 noviembre no es un día más para los vecinos de General Pico, es una jornada que quedó marcada a fuego y que recuerda uno de los momentos de mayor dolor que sufrió la comunidad entera. Tras más de dos meses de desaparición, búsqueda y todo tipo de teorías respecto de su paradero, un día como ayer de hace exactamente 6 años apareció el cuerpo sin vida de Sofía Milagros Viale en la casa de su violador y asesino, Juan José Janssen. La condena para el abusador serial y femicida dio algo de justicia, pero no por completo, porque siempre quedará el “sabor a poco” de que no hubiera responsables políticos de lo ocurrido.

El viernes 31 de agosto del 2012 fue el último día que Sofía Viale, por entonces de 12 años de edad, fue vista con vida. Como hacía cada vez que tenía tiempo, salió a vender panificados que su madre preparaba para poder ayudar a la economía de su hogar. Lamentablemente el destino, y las deficiencias del sistema Judicial, quisieron que esa jornada se topara con Janssen cuando volvía a su casa. La violación y muerte llegaron después.

Cuando la chica no volvió a casa y sus padres denunciaron su desaparición, comenzó un espectáculo lamentable que tuvo como principales protagonistas a quienes se suponían tenían que realizar una labor seria para encontrarla. Todo tipo de teorías, desde fugas, secuestros, trata de personas y acusaciones hacia la propia familia de la víctima, fueron monedas comunes que se dieron durante los 66 días que nada se supo de la niña.

Finalmente, por otro ataque del violador serial, y un importante componente de suerte, el lunes 5 de noviembre de ese año el cuerpo de la pequeña fue hallado por personal policial en el patio de la vivienda del criminal. A continuación se dio la “pueblada”, la expresión violenta de una sociedad enardecida por una deficiente investigación, una tomada de pelo a los dolientes y los ciudadanos que adoptaron durante dos meses a Sofía como hija propia.

Un año más tarde llegó el juicio a Janssen y su esposa, María de los Ángeles Dupuy. El criminal recibió una condena de prisión perpetua, mientras que la mujer “zafó” gracias a la “excusa absolutoria”, un apartado en un artículo del Código Penal que exime a los familiares o amigos a tener que delatar a sus seres queridos.

Si bien hubo justicia, esta fue a medias, no solo por lo de Dupuy, sino también por la impunidad de la que gozaron los actores del Estado. Cuando pasó lo que pasó, ninguno se hizo cargo de lo ocurrido, todos presentaron sus pretextos y buscaron la manera de salir de la situación. Jubilaciones, retiros voluntarios, jurys y juicios políticos sin condena fue el magro resultado de las acciones contra los funcionarios públicos.

El 5 de noviembre desde hace 6 años no es un día más, es una jornada que todos recuerdan y lamentablemente por algo profundamente doloroso, por una mancha que nunca se borrará en la historia de General Pico. Sin embargo sirve para traer a la memoria a Sofía, para recordarla, para mantenerla viva en el consciente colectivo, para transformarla en una de las banderas que flamea durante la lucha de las mujeres que pelean por un mundo más justo para ellas. Como suele ser el grito de batalla de las militantes, en cada 5 de noviembre “Sofía Viale presente, ahora y siempre”.

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