Crimen de Loza: peritos comprometen a acusados

El día del crimen, Rojas Pedraza le puso el chip de su celular al teléfono de la víctima. Una prueba de olores determinó que Carrión manipuló la pistola Bersa 22 con la que mataron de tres disparos a Loza.

Los peritos oficiales comprometieron este lunes a Walter Eleuterio Rojas Pedraza y Carlos Andrés Carrión, los dos jóvenes acusados de asesinar al empleado municipal Diego Loza, en junio del año pasado. Quedó probado que en las horas posteriores al crime, en el celular de la víctima se colocó el chip del teléfono de Rojas Pedraza. Además, se conocieron pruebas que demostrarían que no sólo Rojas Pedraza, principal sospechoso del asesinato, manipuló el arma homicida sino que también Carrión la tuvo en su poder. 

Durante la jornada de este lunes fueron declarando los peritos que tuvieron a su cargo la investigación del crimen. El primero fue el forense Juan Carlos Toulouse, encargado de realizar la autopsia y el relevamiento del lugar del hecho.

Para la Fiscalía, fue clave el testimonio que brindó Temístocles Torreani, a cargo de la Dirección de Telecomunicaciones, y encargado de peritar los teléfonos celulares de los acusados y la víctima. Torreani vinculó dos teléfonos que se utilizaron el día del crimen: el de Rojas Pedraza y el de Diego Loza. El perito detalló con precisión que el chip del celular de Rojas Pedraza fue colocado en el celular de la víctima. Otro dato que reveló Torriani es una foto de Carrión con una pistola Bersa 22 similar a la utilizada en el hecho.

Luego fue el turno del jefe de al Agencia de Investigación Científica, Julio Vargas, quien fue el encargado junto a Cristian Vernón de realizar la pericia balística. Confirmaron que la pistola Bersa 22 secuestrada en el lugar del crimen fue la que se utilizó para matar a Loza de tres disparos.

Olores

Un aporte importante para vicular a Carrión con el hecho lo aportó el perito Mario Rosillo de la Procuración de Corrientes y uno de los especialistas en odorología forense, una técnica científica pericial que se encarga del estudio del mecanismo de formación de la huella olorosa. En este caso, se extrajeron olores del arma utilizada en el crimen y con perros de la División Canes de la Policía se pudo determinar que Carrión manipuló la pistola Bersa 22.
Para cerrar la ronda de testigos declararon dos personas propuestas por la defensa de Rojas Pedraza, a cargo de la defensora oficial, Silvina Blanco. Uno de esos testigos negó que su hijo hubiera estado el día del crimen con Rojas Pedraza jugando a la play.

Como se informó, la Fiscalía, a cargo de Cecilia Martiní y Oscar Cazenave, acusará acusarán a Pedraza como principal autor del crimen e imputarán a Carrión su participación como colaborador y cómplice.

La audiencia prevista para este martes fue suspendida porque la defensora de Pedraza desistió de la declaración de los testigos. El juicio continuará el miércoles con el resto de los testimonios que quedan.

El tribunal de juicio está conformado por Alejandra Ongaro, Daniel Sáez Zamora y Andrés Olié. Los abogados Miguel Rolando y Raúl Lanz representan a la querella.

Loza tenía 34 años de edad y fue hallado en su departamento de Emilio Zola y Luro el lunes 25 de junio de 2018 por la noche, alrededor de las 22 horas. Tenía un tiro en el tobillo izquierdo, otro en el brazo izquierdo y un tercero en la boca. La Policía secuestró el arma homicida en el mismo lugar del hecho.

El martes 26, en horas de la mañana, la Policía detuvo a Rojas Pedraza como sospechoso del crimen. Esa misma fecha, al mediodía, cayó el menor. A Rojas Pedraza lo detuvieron en una obra en construcción en Colonia Escalante. El chico fue capturado en un domicilio de la calle Tomás Mason. Los investigadores llegaron a los sospechosos a través de imágenes de cámaras de seguridad y por el trabajo de inteligencia de Criminalística.

La muerte se habría producido el sábado, en momentos en que Loza se encontraba en el baño. El joven fue sorprendido por los delincuentes y se originó un forcejeo, le dispararon en el pie y en el codo y cayó al piso. Luego le dispararon en la boca con un arma calibre 22. Según trascendió, los autores del hecho pasaron el sábado y el domingo en el domicilio. En ese tiempo vendieron un televisor por Facebook y llamaron a una rotisería.

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