Denuncian apremios policiales, torturas y una “causa armada”

El denunciante es Mario Verburg. Dijo que los policías “se enfurecieron” cuando los ciudadanos hicieron valer sus derechos y empezaron con agresiones físicas, acusaron. Se formalizó la presentación en varios organismos. Hay pruebas: fotos y audios.

Una pareja denunció que efectivos policiales de la Seccional Sexta los apremiaron, los torturaron, golpearon y sometieron a un trato humillante.

La acusación fue formalizada ante el Poder Judicial, ante la Fiscalía de Investigaciones Administrativas y la Secretaría de Derechos Humanos: asevera que hasta el comisario de la Seccional Sexta intervino para “armar una causa” que disimulara la golpiza.

Mario Verburg, el denunciante, es estudiante de Abogacía de la Universidad Nacional de La Pampa. Terminó internado por unas horas en el hospital como consecuencia de lo que sufrió. Su pareja es Florencia Tineo, diseñadora de modas.

Los denunciantes aportaron identidades de los efectivos involucrados, pruebas fotográficas, audios del operativo y también se quejaron de una aparente “complicidad” de la Justicia (ver aparte).

“Parece la dictadura”

El relato es que ambos estaban el pasado domingo 17 de febrero entre las 17 y 18 horas en una rotonda de avenida Perón. Se sentaron a la sombra de unos árboles a “conversar sobre las elecciones”. Habían llegado en una moto 110.

Un patrullero de la Sexta se acercó y los agentes les dijeron que los iban a trasladar porque tenían “una causa”. Verburg solicitó la orden de una autoridad competente. Los policías insistieron en que había una denuncia. Verburg refrescó sus derechos y en un momento se quejó: “Parece la época de la dictadura”, dijo.

Hasta mencionó al jefe policial Roberto Ayala, suponiendo que “no le gustaría saber que el personal de su institución actúa de esta manera”.

Según Verburg, “los policías se enfurecieron” y comenzaron a insultarlos. En ese momento, los denunciantes tomaron fotografías para que consten las identidades de los policías.

Ahí empezó un forcejeo, siempre según la denuncia: le tiraron el cabello a la mujer y trataron de reducirla para colocarle las esposas. “Todo se estaba saliendo de control”, resumió Verburg. Y activó una grabación desde su teléfono celular.

Llegaron otros patrulleros, motos y entre varios policías le colocaron las esposas. Dijo que lo “castigaron por todo el cuerpo, estando en el piso boca abajo, torturándome, diciéndome ‘abogado de mierda’”. Lo cargaron en un patrullero y a la mujer en otro. Ella lloraba y preguntaba: “¿Por qué nos tratan así?”.

Verburg dijo que le pegaron un golpe de puño en el patrullero, a la altura del cuello, sobre la nuca, lo que le provocó un desmayo. Lo hicieron reaccionar antes de llegar a la comisaría.

Golpes, torturas y
una “causa armada”

De acuerdo al relato judicializado, los policías amenazaron y consideraron que pedir el respeto de los derechos era “bardear”. Verburg dijo que empezó una sesión prolongada de golpes y vejámenes.

Dijo que lo golpearon en los riñones, la cabeza, el rostro, con patadas y pisotones en las piernas y tobillos, en el estómago, a la vez que le lastimaban las muñecas, ya que cerraron las esposas lo más ajustado posible y cortando la circulación sanguínea.

“Callate la jeta maricón abogado, pelotudo de mierda. Forro hijo de mil puta”, dijo una agente femenina. “Golpeaban por todo el cuerpo sin piedad para amedrentarlo y generar terror”.
“Llamá a Ayala, que venga Ayala acá ahora, mierda”, lo ironizaron.

Un agente le explicó a la mujer detenida: “Tu marido con las leyes nos bardeó de arriba a abajo y por las buenas no lo íbamos a hacer callar, porque no entiende por las buenas que a la Policía no se le puede decir nada y todo el mundo la tienen que respetar por más que sea abogado o sepa de leyes”.

“Rescatalo vos a tu marido de las pavadas que dice y hace. Porque sepa leyes o sea abogado se tiene que callar la boca y respetar a la autoridad”, dijo un efectivo. Y añadió: “Si yo lo quiero agarrar a tu marido, lo dejo en cama, si no aguanta nada ese pibe”.

“Tienen que aprender a callarse la boca y ahora con esto van a aprender a respetar. Les gusta la boconeada”, insistió.

Ya en la Sexta, revisaron los celulares de los detenidos “para borrar todas las evidencias filmadas y fotografiadas”, dice la denuncia.

Añade que el comisario Horacio Osmar Cuello ordenó “que se borren todas las pruebas de los celulares”. Y designó un efectivo puntualmente para esa tarea.

Además, Cuello, “poniéndose de acuerdo con todo su personal, oficiales, cabos, agentes y demás, da la orden de armar una causa con estas palabras textuales: ‘Cuando mucho, hacemos una resistencia para cubrirnos por cualquier cosa’”.

Según Verburg, después varios policías se burlaban de él, lo trataban de loco y lo amenazaban, además de contar anécdotas de otras golpizas.

Después, el comisario Horacio Osmar Cuello le comentó que habló con el fiscal Facundo Bon Dergham: “Los van a llevar a fichar porque el personal los había denunciado por resistencia. Después quedan en libertad”.

La denuncia agrega que les negaron agua, los hicieron desnudar y hubo más golpes y torturas.

“A Florencia la humillaron: lesionaron su intimidad porque era observada desnuda por varios policías, siendo que estaba indispuesta, mientras algunos agentes la golpeaban y amenazaban diciendo ‘ahora vas a ver lo que te va a pasar cuando te veamos en la calle, más vale que te cuides’”.

Solo se acercó un enfermero de Sanidad que los vio desde las rejas. Los llevaron a fichar esposados al Departamento Judicial.

A la noche le hicieron firmar una notificación de detenidos y de libertad. Los liberaron pasadas las 22:30 horas.

Cuando regresó a su casa, Verburg se descompensó: “Cuando quise ir a orinar, resulta que no podía porque tenía golpes en los riñones y un dolor que no me permitía hacer mis necesidades”. Se desmayó, llamaron a sus familiares y fue trasladado en ambulancia al hospital, donde se recuperó en la madrugada.

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