Un ex juez, secuestrado “como si fuera un tirabombas”

En el juicio de la Subzona 14 II, este martes declaró Alejandro Marcos Ghigliani, un expresidente del STJ que permaneció más de tres años detenido ilegalmente, entre el '75 y el '79.

Un expresidente del Superior Tribunal de Justicia, Alejandro Marcos Ghigliani, declaró este martes que, durante la dictadura, cuando pidió la opción del exilio, que le daban a algunos presos políticos, lo dejaron en libertad porque ”iba a quedar mal que se supiera afuera que habían tenido a un juez detenido como si fuera un tirabomba”.

Ghigliani declaró por videoconferencia desde  Capital, en Comodoro Py, en el marco del juicio de la Subzona 14 II. Detenido por el grupo de  tareas de la Subzona 14 en noviembre del ‘75, permaneció tres años secuestrado, hasta semana santa del ‘79. Durante la jornada, se agotó la lista de testigos y amplió la indagatoria uno de los represores acusados). El exjefe de Policía de la dictadura, el acusado Luis Baraldini, no participó porque viajó a Buenos Aires, con permiso del tribunal, para efectuarse estudios médicos.subzona 14Alejandro Marcos Ghigliani 2

Un juez en la cárcel

Hasta ahora, Ghigliani solo había declarado para la instrucción de la causa. Contó que fue presidente del STJ entre 1973 y  enero de 1975 -cuando renunció-, además de docente de la UNLPam y miembro del Instituto de Estudios Regionales. Recordó que fue detenido en Santa Rosa el 19 de noviembre del 75, a la noche, en la puerta de su casa, luego de tomar exámenes en la Facultad de Económicas.

Lo condujeron a la Primera, donde lo recibió el comisario (Roberto) Fiorucci, y lo trasladaron a la Colonia Penal U.4. Allí lo trataron "con guantes”. “Se ve que todavía me guardaban respeto", acotó.Baraldini lo fue a ver a la cárcel. “Estuvimos charlando bastante tiempo y me preguntó si en la celda tenía papel y birome. Y me pidió que me tomara una declaración yo mismo. Redacté preguntas y respuestas y la envíe. Después de unos días se acercó y me comunicó que lamentablemente me iban a trasladar a Buenos aires. Fue un golpe muy fuerte, me descompuse y nunca más lo vi”, contó.

“Me trasladaron en avión esposado, inclinado hacía adelante, a Buenos Aires, primero a Devoto y luego a la unidad 9 de La Plata”, relató. “Nunca se me informó el motivo de la detención. Y como esperaba salir en libertad, ni siquiera intenté un habeas corpus. Nunca me tomaron otra declaración. Me trasladaban de un lado a otro como a un jarrón de una estancia, sin preguntarme qué opinaba. No estuve judicializado ni desaparecido. Estuve un mes en el limbo y después a disposición del Poder Ejecutivo", describió.

¿En la lista de Lopez Rega?

Consultado por los querellantes, Ghigliani rememoró que había renunciado en el STJ a principio del ‘75, cuando ya había muerto Perón y la presidencia estaba en manos de Isabel. "Políticamente se me intentó mezclar y me cansé", dijo. En ese sentido, recordó que el entonces gobernador José Aquiles Regazzolli lo invitó a una reunión y se encontró con un encuentro partidario, multitudinario, de uno de los sectores enfrentados dentro del peronismo (el otro era el del vicegobernador Rubén Marín). Recibió cuestionamientos e interpretó que había una "presión institucional" sobre la justicia. "Me sentí muy molesto y a la salida el gobernador me acompañó y le dije que iba a renunciar. También que mi impresión era que yo era la cáscara de la fruta que habían comenzado a pelar", señaló.

Por otra parte, aclaró que al represor Ramón Camps -que estaba a cargo del Regimiento de Toay- lo había visto una sola vez porque este lo invitó por razones protocolares a un acto oficial. Cuando una de las querellas le preguntó sobre el motivo de su detención, Ghigliani  especuló con que integró una lista de laTriple AAA de Lopez Rega, una suerte de venganza por haber sido nombrado al frente del STJ, cuando había  otro postulante pero no obtuvo el acuerdo de la legislatura provincial. Antes, dijo, había recibido amenazas, carteles pegados en la puerta de su casa, con la leyenda: "Vas a ser boleta"."Siempre pensé que la detención provenía de esta conjetura mía. Años después me obsequiaron un libro y ahí leo que era peligroso por lo de la universidad, algo que jamás se me había ocurrido", dijo. 

“Me reciclé”

Ghigliani salió bajo el régimen de libertad vigilada en semana santa del ’79.  Cuando se presentó en la comisaría llevó una carta en la que se lo catalogaba como “delincuente terrorista". Después de varios meses, solicitó la opción de irse al exterior, pero a los quince días le levantaron la vigilancia. "Pensaron que no les iba a dar buena imagen afuera alguien que había sido juez de un máximo tribunal y que hubiera estado detenido como un tirabombas", supuso.

Finalmente, sobre las consecuencias de la detención, dijo que "si bien no fue una linda experiencia, aprendí mucho de la vida carcelaria y  de los otros internos, no tuvo algo especial para mí”.“Yo había sido profesor de la UBA y de Belgrano y cuando salí fui acogido bien, y me reciclaron, pero ninguna otra consecuencia grande. Luego comencé a ejercer la profesión como podía, cuando asumió Alfonsín fui designado y terminé como secretario legal y técnico de la presidencia", completó. 

Un testigo

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Omar Benedicto Garrido Reyes declaró por videoconferencia desde Villa Gesell, para ampliar el testimonio que había prestado antes, cuando contó que trabajaba en una empresa de máquinas viales y fue secuestrado. “Me detuvieron el 26 de marzo, rodearon el barrio donde vívía y no me dijeron por qué me detenían; un día estuve en la comisaría, donde me decían que estaba a disposción del Ejército, y al otro día me trasladaron al penal. Estuve seis, siete meses, me castigaron bastante, después me llevaron encapuchado en un vuelo a Neuquén, pero se volvió porque dijeron que llevaban presos equivocados”, dijo.

"Me golpeaban porque me negaba a firmar una planilla en el juzgado, que decía que yo era subversivo y que tenía armas, algo que no era cierto", señaló. Después de 18 meses le dieron la libertad "libre de culpa y cargo". Se fue a vivir a Bahía Blanca, con sus padres.

 

Quinteros dice que no vio nada

“Yo nunca vi nada”, declaró el policía Jorge Osvaldo Quinteros (69), que amplió la indagatoria este martes.

Dijo que entró a la fuerza “por necesidad” económica en el 69 y estuvo en mesa de entrada de la Primera de Santa Rosa.  Aseguró que el 2 de setiembre lo mandaron a prestar servicio a la Dirección de Comercio de Casa de Gobierno, donde permaneció hasta el 24 de marzo del ‘76. A partir de ahí  volvió a la Primera."Estaba en mesa de entrada, expedientes comunes, no tuve nada que ver con lo que hacían los militares, que empezaron a aparecer por todos lados porque la policía quedó supeditada a ellos", dijo.

Reconoció que en una oportunidad el comisario Guevara Nuñez le pidió que colaborara con la mesa de entradas de la Unidad Regional I, en planta alta, y después de un mes volvió a su lugar. “No veíamos detenidos, solo nos dedicamos a evacuar expedientes administrativos”, aseguró.

El  8 de julio del '76 ocurrió un hecho que calificó de "fortuito". Relató que el comisario le pidió que abordara un carro de asalto para hacer un procedimiento. En el Prado Español, los jefes policiales Fiorucci, Guiñazú y “Chaleco” Giménez encabezaron la detención de dos personas y ellos rodearon la manzana. “Yo no ingresé, me mantuve en la parte externa”, afirmó. subzona 14 quinteros 1

A los dos días Guiñazú, sostuvo, le pidió que firmara el expediente como secretario del procedimiento que se elevaba al Juzgado Federal. “Firmé y ahí terminó mi intervención. Yo no vi nada ni participé”, alegó.

"Yo no he visto que golpearan gente. El área (de la URI) estaba restringida. No lo hubiera consentido, lo hubiera dicho. Jamás presencié un acto de apremio o de tortura", aseveró. "Siempre cumplí órdenes lícitas", aseguró, en otro momento.

El 8 de setiembre de 1974 ingresó a la Escuela de Policía, hasta el 1 de enero del ’78. “Estudiaba, no teníamos contacto con el mundo exterior”, remarcó.Ascendido a oficial, en julio volvió a la Primera como oficial sumariante. El 5 de abril del ’79 fue designado en Fauna, para control de caza. En julio del ’81 fue trasladado a La Adela, donde estuvo hasta el ’85.“Nunca durante mi trayectoria tuve causa por detención ilegal o apremios. Nunca cometí nada, solo me puse al servicio de la comunidad y a dedicarme a mi familia”, cerró.

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Última etapa

El juicio comenzó en agosto del año pasado y ya agotó la lista de más de 200 testigos. En las próximas jornadas los represores ampliarán sus indagatorias.  La próxima jornada es el 2 de octubre. Luego vendrá la etapa de alegatos de las partes. Se espera que haya sentencia en octubre o, a lo sumo, en noviembre.

En el juicio están acusados 14 represores pampeanos. En el principio quedó afuera, por razones de salud, el represor Roberto Fiorucci, un excomisario que ya fue condenado en 2010. Salvo el expolicía Carlos Roberto Reinhart -aún cumple la primera condena- el resto de los acusados permanece en libertad o con prisión domiciliaria.

Los imputados son el excoronel y exsecretario general de la Gobernación Néstor Omar Greppi, el exmayor del Ejército y exjefe de la Policía de La Pampa Luis Enrique Baraldini; Reinhart, oficial del grupo; Antonio Oscar Yorio, oficial; Néstor Bonifacio Cenizo, oficial; Hugo Roberto Marenchino, oficial; Oscar Alberto López, oficial; Athos Reta, oficial; el exagente Orlando Osmar Pérez; el exoficial de la Seccional Primera de Santa Rosa Miguel Ángel Ochoa; el exoficial de la Primera Jorge Osvaldo Quinteros; el exoficial de la Comisaría de Toay y de la Primera de Santa Rosa Juan Domingo Gatica; el exoficial del Departamento de Informaciones Policiales Luis Horacio Lucero y el exmédico policial Máximo Alfredo Pérez Oneto.

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