Histórica misa de Francisco en Abu Dhabi ante 150 mil personas

En una homilía en la que explicó las beatitudes de la predicación de Cristo, el Papa Francisco pidió al millón de católicos que viven en los Emiratos Arabes que sean “un oasis de paz” durante la histórica primera misa campal en un país islámico, celebrada ante una 150 mil personas en un estadio de la capital Abu Dhabi.

Había cuatro mil musulmanes presentes y uno de ellos confirmó que se trataba de “la mayor concentración pública en la historia de este país”. Las palabras de Francisco en italiano fueron traducidas en varios idiomas, pues la gran mayoría de los fieles son inmigrantes, sobre todo de Filipinas y la India, pero también existe una comunidad argentina que estaba presente.

Una gran emoción predominaba entre los fieles. Muchos de ellos pasaron la noche sin dormir. Solo 50 mil entraron en el estadio deportivo. Los otros fueron ubicados afuera ante pantallas gigantes de televisión.

En un gesto único, sin precedentes en la visita de Francisco a los países musulmanes, la misa fue trasmitida en directo con traducción en árabe por la televisión de los Emiratos a todo el país.

La novedad que difundió mucha alegría entre los peregrinos del Papa fue el texto difundido de la declaración común de diez páginas de católicos y musulmanes que Francisco y el gran imán de la Universidad Al-Azhar del Cairo, el centro más importante del Islam sunnita, que practica el 90% de los 1400 millones de musulmanes.

La declaración de “la Fraternidad Humana” fue firmada por ambos tras el encuentro del Papa argentino con el Consejo de Ancianos musulmanes.

En el documento se apela a cristianos y musulmanes. “Basta de usar las religiones para incitar al odio”. También se condena el terrorismo, el ataque a los lugares de culto y se auspicia el reconocimiento de los derechos de las mujeres.

La declaración condena las guerras y el derramamiento de sangre y pide una intervención humanitaria “lo antes posible”.

El documento abre una piedra basal histórica con nuevas bases en las relaciones entre católicos y musulmanes. El portavoz pontificio, Alessandro Gisotti, definió el test como “una potente señal de paz y de esperanza para el futuro de la humanidad”.

El Papa habló en su homilía del Evangelio de las Beatitudes predicadas por Jesús. “La alegría es entender la vida como una historia de amor”.

Francisco explicó que “para el hijo de Dios beatos son los pobres, los mansos, los que siguen siendo justos pese a todo, los perseguidos”. El Papa se preguntó “¿Quién tiene razón, Jesús o el mundo?”.

Respondió que “para comprender hay que ver como vivió Jesús, pobre de cosas y rico de amor. Ha sanado tantas vidas pero no ha ahorrado la suya. Vino para servir y no para ser servido. Nos enseñó que no es grande quien tiene sino quien da”.

El pontífice recordó que vivir como beatos y seguir l via de Jesús no significa estar siempre alegres. “Quien está afligido, el que sufre injusticias, el que se esfuerza por ser operador de paz, sabe que cosa es sufrir”.

Una gran cruz fue expuesta en el estadio de un país en el que las iglesias no pueden tener aún la cruz sobre el techo.

Antes de presidir la misa multitudinaria en el estadio, el Papa visitó la catedral católica de la capital, donde dos mil personas siguieron más tarde por televisión la misa al aire libre en el estadio.

El Papa concluyó su mensaje señalando que “el cristiano parte armado solo de su fe humilde y de su amor concreto”.

Tras la misa en el estadio, el Papa se trasladó al aeropuerto de Abu Dhabi donde tuvo lugar la ceremonia de despedida y abordó después el avión que lo trasladó a Roma.

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