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Muchas veces pensamos que por prohibir un contaminante es suficiente para reparar el problema, lamentablemente, en algunos casos no lo es. En el mundo hay cerca de 800 millones de menores de edad con intoxicación por plomo. Por eso, en esta columna ambiental, vamos a ver qué tan eficiente es simplemente prohibir un contaminante.

Escribe: Ing. Florencia Srur*

El plomo es un metal pesado que es ampliamente usado debido a su fácil uso o ductilidad. Se utiliza hoy en día como cubierta para cables, ya sea la de teléfono, de televisión, de internet o de electricidad. Sin embargo, su fama viene de haber sido un componente de los combustibles fósiles (nafta particularmente), altamente contaminante. Cabe agregar, que el plomo no es un compuesto que este naturalmente en nuestro organismo, por lo que se lo considera un elemento extraño y, para la Organización Mundial de la Salud (OMS) “ninguna cantidad es recomendable y toda cantidad es peligrosa”. Como agravante, este metal no se metaboliza (degrada) sino que se deposita y permanece, no solo en el ambiente, si no en cuerpos, dado que “reemplaza” al calcio. Esto último se refiere al lugar primordial que ocupa el calcio a nivel de sinapsis o conexión de las células nerviosas, si justo el plomo se encuentra en el lugar donde debería haber calcio, esta toma su lugar. Haciendo que las señales entre células y neuronas no se transmita, lo que provoca un encogimiento del cerebro. Esta acumulación puede causar problemas graves en el sistema nervioso e incluso la muerte. En particular, la población más vulnerable corresponde a las infancias debido a que al estar en etapa de desarrollo, tienen mayor absorción y menor excreción, además que pueden tener ciertos hábitos como llevarse las manos y otros objetos a la boca.

Dado estos efectos sobre la salud de las personas y los ambientes, el plomo está prohibido en combustibles y pinturas en varios países del mundo y particularmente en nuestro país está prohibido en los combustibles desde el año 1996 y en pinturas desde el año 2004. Sin embargo, pese a que los niveles en la atmósfera de este elemento químico están reduciéndose, sus efectos aún hoy en día afectan a la población mundial. Se estima que, según Unicef y la ONG Internacional “Pure Earth”, que la intoxicación por plomo es un problema tan grave y tan global que 1 de cada 3 niños y niñas en el mundo, es decir, 800 millones de menores de edad a nivel mundial, tienen niveles de plomo en la sangre iguales o superiores a 5 microgramos por decilitro (µg/dL), el nivel en el que es necesaria una intervención médica de urgencia. Según estas fuentes, el mayor daño se presenta en bebes e infancias menores de 5 años de edad, debido a que sus cerebros todavía no han tenido oportunidad de desarrollarse plenamente, causando daños irreparables como deterioro neurológico, cognitivo y físico para toda la vida. Además, la OMS advierte que en adultos puede causar daños a largo plazo y aumentar el riesgo de hipertensión arterial y lesiones renales.

Claro que no todo el plomo contaminante fue debido a la gasolina, aunque su impacto claramente fue muy fuerte. Otra fuente de contaminación son las baterías de plomo, que todavía algunos autos más antiguos tienen. Su disposición y/o reciclaje ineficiente puede resultar en grandes cantidades de plomo contaminando los suelos y luego las aguas subterráneas o superficiales. Otras son debido al agua procedente del uso de tuberías fabricadas con plomo, la pintura a base de plomo (prohibida en nuestro país), las soldaduras de plomo en latas de alimentos y el plomo en especias, cosméticos, juguetes y otros productos de consumo.

Dentro de cada país, las infancias más vulnerables son aquellas de familias de bajos recursos.

En la actualidad, este tema está haciendo eco alrededor del mundo y encendiendo todas las alarmas. Unicef recomienda, en torno a la “justicia ambiental”, realizar acciones coordinadas en diferentes “esferas”, desde el monitoreo en sangre de plomo, la prevención en la exposición de infancias a productos que contengan plomo y, asegurar el correcto reciclaje de baterías y elementos que puedan contener este compuesto.

Lamentablemente, hemos generado como especie muchos enemigos silenciosos que nos atacan por nuestras acciones. Sin embargo, nunca es tarde. Y es fundamental que el número de personas afectadas por contaminación por plomo baje drásticamente.

*Ingeniera en Recursos Naturales y Medio Ambiente. MPn° 365. Email: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.