11 de Marzo de 2010 a las 20:21
Más allá del resultado que arroje el estudio de impacto ambiental y de
las operaciones mediáticas a favor de que FIASA monte su fábrica en
General Acha, el Gobierno Provincial ya decidió descartar esa primera
alternativa y ahora tiene la intención de instalar la fábrica de
cloro-soda en “la zona” de Macachín, según confirmó ayer a El Diario
una alta fuente oficial.
Además, ese mismo informante confió que -más allá de que el Concejo Deliberante achense prohibió la instalación de la planta- el trabajo técnico para determinar el eventual daño ecológico sigue su marcha. “A pesar de que está la decisión de no ir a Acha, nosotros no podemos no terminar el estudio de impacto ambiental y no decirle nada a la gente sobre la posibilidad o no de contaminación que podría llegar a haber. Este es un proceso que hay que cerrar si o si”, dijo la misma fuente.
E indicó que el estudio “sigue su marcha normalmente, se hicieron algunas recomendaciones a la empresa respecto a la no utilización de las sales de bario, porque es considerado un residuo un tanto peligroso, y ellos ya barajan la alternativa de manejarse con sales de calcio que tienen un impacto mucho menor en el medio ambiente”. El resultado final del trabajo estaría listo dentro de 15 o 20 días.
El polémico expediente sobre la planta de cloro-soda ahora está en la Comisión Asesora de Bosques donde la empresa pretende obtener “un dictamen favorable” para sumar como “documentación respaldatoria”.
“La idea es ir por la zona de Macachín, pero hay un poco de incertidumbre por lo que pasó en General Acha...además la empresa tiene que dar su conformidad porque seguramente cambiarán las condiciones de inversión. Y hay un poco de preocupación por las operaciones política que pueda llegar a realizar la gente que le responde a (el senador Juan Carlos) Marino. Él maneja toda la zona y podemos llegar a tener otro frente de conflicto como en Acha”, analizó -ligeramente- la misma fuente.
Rotundo “no”
Durante una histórica sesión realizada el pasado 5 de febrero en el Concejo Deliberante de General Acha -con seis votos a favor, una abstención y una ausencia con aviso- se rechazó la instalación de la industria que está sospechada de ser contaminante del agua del acuífero Valle Argentino. Además, más de 200 personas aplaudieron la decisión.
La que se abstuvo de votar fue la concejala Norma Ortiz (UVA). Por su parte, Nelly Mena no estuvo en la ciudad ese día. En una sesión que duró alrededor de dos horas hicieron uso de la palabra, fundamentando su voto, los siete concejales presentes. Todos coincidieron en la defensa del acuífero, y la mayoría rechazó la instalación de la fábrica ante el riesgo de contaminación y ante la ausencia del resultado del estudio de impacto ambiental.
Luego de esa inédita sesión, a la intendenta María Elena García no le quedó otra que promulgar la ordenanza votada por el Concejo. De todos modos, si bien la jefa comunal se quedó con las ganas del veto no se prohibió salir a decir públicamente que el Concejo Deliberante “se apuró” en la decisión de no permitir la instalación de la planta de cloro-soda.
También apuntó contra los vecinos que conformaron el movimiento Acha Sin Contaminación (Asco). La intendenta dijo que “hubo un engaño en cuanto a las firmas que dicen que recopilaron, dado que hubo gente que firmó sin saber lo que hacía o de qué se trataba y en diversos comercios, donde estaban las listas, había una especie de lavado de cabeza, ya que lo que se le explicaba a los vecinos los asustaba”.
“Soy respetuosa de las determinaciones del Concejo Deliberante, pero insisto y ratifico lo dicho en este matutino, siempre pensé que fue una decisión muy apresurada, ya que no se contaba con el estudio de impacto ambiental, esperaba recibirlo para fundamentar mi opinión y mi resolución por el caso”, dijo durante una entrevista con El Diario.
“Mi pensamiento es que en esto tiene que ver un poco el tinte político que se le dio a la cuestión”, sostuvo García. “Los autoconvocados que iniciaron las manifestaciones, en su mayoría, no son achenses y armaron un círculo con verdadero tinte político, como también me consta, por ejemplo, que hubo una manipulación no sólo para que los vecinos no apoyaran a FIASA sino que también llevaron planillas a los establecimientos educativos y por ser docente, sé perfectamente que los alumnos no pueden firmar sin la autorización de sus padres”, se quejó.























